Industria. La cadena automotriz de Córdoba, preocupada: se termina la Ley de Autopartismo y no hay continuidad

La ley 27.263 ofrece rebajas impositivas a las empresas que utilizan componentes nacionales. Hay vehículos que se fabrican en Stellantis y Renault que dependen de esto para ser competitivos. Buscan desde la prórroga hasta la readecuación a los nuevos tiempos.

27 de abril de 2026 a las 08:14 p. m.
La cadena automotriz de Córdoba, preocupada: se termina la Ley de Autopartismo y no hay continuidad
La Ley de Autopartismo permite a la industria automotriz lograr condiciones de competitividad de sus vehículos. (Ramiro Pereyra/Archivo)

Las industrias automotriz y autopartista de Córdoba está muy preocupada porque se termina la vigencia de una ley clave para los vehículos que se hacen en esta ciudad, porque les aporta una competitividad difícil de alcanzar de otra manera.

Se trata de la Ley Nacional de Desarrollo y Fortalecimiento del Autopartismo Argentino (ley 27.263), que comenzó a regir en 2017 y que aplica rebajas a los impuestos nacionales a la producción de vehículos que son plataformas únicas, esto es que sólo se fabrican en el país.

Un vehículo tiene un promedio cercano a los dos mil componentes. A partir de esta norma, la industria automotriz cuyo vehículo utiliza un 30% de partes argentinas logra una reducción del 4% en los gravámenes nacionales; cuando el componente local se eleva hasta el 50%, la rebaja llega al 15%.

Estos beneficios aportan un nivel de competitividad que no lo podrían lograr de otra manera. Son los que hicieron posible que se fabriquen y se exporten desde Córdoba vehículos como Cronos, Titano y RAM Dakota, de Stellantis; Niagara, la próxima pick up de Renault; y también desde Buenos Aires las camionetas Toyota Hilux y Ford Ranger.

En su momento, también fue clave para la producción de la Nissan Frontier, que dejó de fabricarse en Córdoba el año pasado.

El problema es doble. Por un lado, la ley 27.263 tiene vigencia por 10 años, por lo cual dejará de ser efectiva en 2027, aunque las empresas que hayan implementado un proyecto bajo este marco seguirán gozando los beneficios dos años más (hasta 2029).

Por el otro, está articulada con otra norma que también aporta otros beneficios a la cadena, como es la ley 27686 de Promoción de Inversiones en la Industria Automotriz-Autopartista y su Cadena de Valor, iniciada en 2022. Para acceder a las ventajas de este régimen, la automotriz debe estar adherida a la Ley de Autopartismo, por lo cual una no funciona sin la otra.

A la industria le preocupa que el peso que tiene la actual política de equilibrio fiscal para el Gobierno nacional termine dejando este problema en un segundo o tercer plano.

Los dirigentes de Clauto plantearon al gobernador Martín Llaryora la importancia de la Ley de Autopartismo para la competitividad de la industria. (Gobierno de la Provincia)
Los dirigentes de Clauto plantearon al gobernador Martín Llaryora la importancia de la Ley de Autopartismo para la competitividad de la industria. (Gobierno de la Provincia) (Gobierno de la Provincia)

Reclamos a la Nación

En la cadena automotriz, un proyecto para fabricar un nuevo vehículo puede llevar cinco años y la “vida” de ese vehículo es de una década, al menos. Para los industriales es clave dar una señal de qué se hará con esta norma, porque las empresas necesitan saber qué marco de costos tendrán en los próximos años; de hecho, en el horizonte de mediano plazo, no hay una cantidad importante de nuevos proyectos.

Por ejemplo, un vehículo como el Fiat Cronos, del cual se fabrican unas 44 mil unidades anuales, pronto necesitará un restyling o un recambio, y requerirá de estos beneficios para ser competitivo.

Para peor, Brasil, el primer competidor para Argentina, inició en enero un programa para quitar los impuestos a la producción y exportación de vehículos (los traslada a la venta final en el mercado interno), que se irá consolidando hasta fin de este año.

Antes de este proceso, el componente impositivo de la exportación automotriz brasileña oscilaba el 7%, cuando el porcentaje argentino era de 12% a 13% (retenciones a la exportación del 4,5% más impuestos al Cheque, a Débitos y Créditos, Ingresos Brutos y otras tasas que actúan, por ejemplo, en el costo del financiamiento o de la energía).

En este contexto, el Cluster Automotriz y de Movilidad Sostenible de Córdoba (Clauto) se reunió con el gobernador Martín Llaryora, quien dio su apoyo y compromiso de trabajar en la coordinación de acciones que permitan impulsar la extensión del régimen nacional, por su importancia para la provincia, ya que este sector genera 40 mil empleos sólo en la Capital cordobesa.

Clauto plantea como un paso fundamental extender, a través de una prórroga, la vigencia de la Ley de Autopartismo hasta 2034, para garantizar continuidad y competitividad de los proyectos que están en danza.

“Después de la reunión con el gobernador, empezaremos a trabajar con el Ministerio de Bioagroindustria de la Provincia y nos reuniremos con los legisladores de Córdoba en el Congreso, por qué es necesario la prórroga de esta norma”, resaltó Gerardo Acosta, presidente de Clauto.

Adaptarse a los nuevos tiempos

En una línea similar, la Cámara de Industriales Metalúrgicos y Componentes de Córdoba (Cimcc) trabaja junto con la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (Afac) para revitalizar la Ley de Autopartismo.

Hay que recordar que la ley 27.263 nació en otro contexto económico y político, por lo cual para otros sectores industriales hay que adaptarla a la nueva economía argentina.

Incluso algunos imaginan que se pueda articular con el nuevo Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (Rimi), que promociona proyectos de micro hasta mediana escala.

“Tanto la Ley de Autopartismo como la Ley de Promoción de las Inversiones le dan al sector un nivel de competitividad que, sola, no puede tener. Muchos de los modelos actuales se definieron de manos de estas leyes. Pero hay que adecuarlas a las condiciones actuales”, agregó Ramón Ramírez, tesorero de la Cimcc.

El tema ya se planteó en el ámbito de la Subsecretaría de Industria de la Nación, a cargo de Daniela Ramos, buscando allanar un camino que necesariamente debe llegar al Congreso nacional.

La competitividad de la industria automotriz nacional depende principalmente de este tipo de rebajas de impuestos, sobre todo con el desembarco de las marcas chinas.