Compartir
Negocios

Un pacto para vivir. ¿Alivio impositivo? Sí, pero no

La presión fiscal en épocas de vacas flacas fue el tema que dominó en una reunión de industriales cordobeses con el CEO de una de las principales compañías del país.

03 de julio de 2026, 15:34
¿Alivio impositivo? Sí, pero no
MENOS RETENCIONES. El Gobierno nacional inició el cronograma de eliminación de las retenciones a las exportaciones de vehículos fabricados en el país.

En la industria, la cacofonía entre tejido y quejido suena tan desacorde como las dificultades de la coyuntura. Incluso con los avatares de cada rubro, hay una penuria transversal en tiempo y espacio: el alivio impositivo, que cuanto más se lo declama, más lento se lo percibe.

Una larga conversación en el restaurante de un exclusivo country de Mendiolaza fue una prueba nítida del estado de situación. La mesa reunió al CEO de la siderúrgica más importante del país con empresarios cordobeses que son clientes o que forman parte de su red de enlace con pymes.

Hubo un lamento generalizado por la anemia productiva, por la baja demanda y por la tibia y heterogénea recuperación. Pero la cuestión que más duele, quizá por el acelerado cambio de contexto, es la de la presión fiscal.

Con márgenes tan reducidos, la capa tributaria cobra cada vez más peso. El borboteo de esa queja impositiva es mayor cuando los dedos apuntan a los sospechosos de siempre: Ingresos Brutos, Sellos y las tasas municipales.

El invierno trajo también el extra de los cortes de gas natural para las fábricas, incluso las que pagan más para evitar interrupciones. Los contratos firmes quedaron en el papel. Tener la energía necesaria para seguir trabajando disparó los costos.

Mismo reclamo, misma respuesta

Las administraciones subnacionales no desconocen el reclamo. Al gobernador Martín Llaryora se lo recordaron, con diplomacia, en la asamblea de la Cámara de Comercio de Córdoba.

Pero argumentó con sus propias urgencias: recaudación a la baja y gastos emergentes que nacieron por los efectos de la motosierra libertaria.

De hecho, las erogaciones corrientes provinciales crecen por encima de los ingresos. Y estos últimos, por si fuera poco, pierden contra la inflación acumulada en el último año. Traducido: a llorar al campito.

Pero como el que no llora, no mama, la Unión Industrial Argentina (UIA) insiste en poner el tema sobre la mesa. Todas las semanas deja caer las gotas que buscan horadar la piedra.

La entidad hizo circular un informe que compara la presión impositiva de 30 países que concentran el 81% de la producción global.

En ese listado, Argentina figura en el puesto 12. Pero la UIA advierte que, si se considera el peso de la informalidad, la carga sobre quienes pagan sube a 56% y coloca al país en el primer lugar.

En la ciudad de Córdoba se pagan 72 tributos, entre nacionales, provinciales y municipales. En Rosario son 63, según los datos del vademécum que elabora el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).

Por cierto, un contribuyente no afronta todos esos gravámenes, sino la parte que le corresponde según sus actividades. Pero no deja de sorprender la cifra.

A nivel provincial o municipal, la cantidad no ha variado en comparación con 2025, aunque sí hubo cambios ligados a la incidencia de algunos impuestos.

En la órbita nacional se eliminaron cinco tributos internos que impactaban en autos, objetos suntuarios, seguros, servicios de telefonía celular y embarcaciones. También se relajaron algunas alícuotas.

Pacto fiscal industrial

La transición es tan compleja que todo suena a poco en épocas de vacas flacas. La última propuesta de la UIA es la de un “pacto fiscal federal industrial”: un pacto para vivir.

Irá con esa escarapela en el pecho a la próxima reunión con el ministro de Economía, Luis Caputo, prevista para dentro de un mes.

Le sugerirá, por ejemplo, que el impuesto al cheque sea eliminado en etapas y a cuenta de otros tributos, como Ganancias o IVA.

También que estos últimos computen hasta el 95% de las contribuciones patronales en sectores intensivos en empleo. Y que Ganancias estacione en una alícuota de 25%, para quedar aparejada con el beneficio que se ofrece a quienes ingresan al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (Rigi).

Hay otros puntos, pero lo más complicado es la propuesta de retomar la senda de un consenso fiscal con las provincias que lleve a cero la alícuota de Ingresos Brutos para la industria, además de promover una readecuación de las tasas municipales.

El quinto punto del decálogo del Pacto de Mayo plantea “una reforma tributaria que reduzca la presión impositiva, simplifique la vida de los argentinos y promueva el comercio”. Lo suscribieron el presidente Javier Milei y 18 mandatarios.

Además de los seis ausentes (Buenos Aires, La Rioja, Formosa, La Pampa, Santa Cruz y Tierra del Fuego), ni siquiera está claro que el resto quiera o pueda avanzar. Y es que también ellos buscan su pacto para vivir.