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Redacción La Voz
Una de las obras más promocionadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se convirtió en un inesperado foco de polémica en Washington. La renovada piscina reflectante ubicada frente al Monumento a Lincoln, uno de los espacios más emblemáticos de la capital estadounidense, comenzó a cubrirse de algas apenas días después de su reapertura.
El proyecto había sido presentado por la Casa Blanca como parte de las obras de embellecimiento previstas para las celebraciones del 250° aniversario de la independencia de Estados Unidos, que se conmemorará el próximo 4 de julio.
La remodelación demandó una inversión de U$S 14,2 millones e incluyó trabajos de impermeabilización, sellado de filtraciones y el pintado del fondo del estanque con un tono azul oscuro inspirado en la bandera estadounidense. Sin embargo, el resultado distó de las expectativas oficiales.

Dos días después de concluir las obras, comenzaron a aparecer manchas verdes sobre la superficie. Con el paso de los días, la proliferación de algas se intensificó hasta teñir gran parte del estanque de un color verde intenso, visible para los miles de turistas que recorren diariamente el National Mall.
Además de las algas, en distintos sectores comenzó a observarse espuma acumulada mientras cuadrillas de mantenimiento intentaban limpiar el agua. La piscina reflectante, construida en 1922, tiene aproximadamente 620 metros de largo y almacena más de 25 millones de litros de agua.

El episodio se convirtió en tema de conversación en redes sociales y programas de humor televisivos. Uno de los comentarios más difundidos fue el del conductor Jimmy Fallon, quien ironizó sobre el resultado de la obra.
“Trump quería Avatar y terminó con Shrek”, bromeó durante su programa nocturno.
@fallontonight Right now, Trump’s reflecting pool is changing colors more often than his hand. #FallonTonight #TonightShow #Trump #JimmyFallon ♬ original sound - FallonTonight
Por su parte, Jimmy Kimmel también se sumó a las críticas al señalar que el mandatario había pretendido lograr un estanque azul y terminó obteniendo uno completamente verde.
La controversia adquirió mayor repercusión porque el propio Trump había convertido la obra en una bandera de gestión. Durante meses publicó mensajes en su red social Truth Social destacando el proyecto y cuestionando a las administraciones de Barack Obama y Joe Biden por no haber logrado solucionar problemas históricos de filtraciones y mantenimiento.

En una de sus publicaciones sostuvo que las gestiones anteriores habían gastado más de U$S 100 millones sin resolver los inconvenientes estructurales del estanque.
“Será la primera vez desde su construcción en 1922 que el estanque funcione, y lo hará de manera magnífica”, escribió el mandatario cuando anunció la finalización de las obras a comienzos de junio. Menos de dos semanas después, las imágenes del agua verde comenzaron a circular por todo el país.
El estanque azul de Trump en Washington sucumbe a las algas
— ABC.es (@abc_es) June 18, 2026
🎙️Te lo cuenta @alandete
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Desde el Departamento del Interior intentaron minimizar el problema y atribuyeron la aparición de algas a residuos acumulados en conductos de suministro que permanecieron inactivos durante la remodelación.
Katie Martin, portavoz del organismo, aseguró que las algas ya fueron eliminadas mediante un sistema de tratamiento con tecnología de nanoburbujas. Sin embargo, equipos del Servicio de Parques Nacionales continuaban trabajando esta semana en la limpieza del estanque.
Entre las medidas adoptadas se incluyó el vertido de peróxido de hidrógeno y la utilización de sistemas de succión para retirar restos orgánicos del agua. Algunos especialistas señalaron que el color azul oscuro utilizado para pintar el fondo podría favorecer un aumento de la temperatura del agua y contribuir al crecimiento de algas.
La Casa Blanca autorizó la contratación directa de dos empresas sin realizar una licitación pública, argumentando la necesidad de terminar la obra antes de los festejos por el aniversario de la independencia estadounidense.
Una de las compañías fue contratada para impermeabilizar y sellar la estructura del estanque, mientras que la segunda se encargó de instalar sistemas de purificación y tratamiento del agua.
Representantes de las firmas involucradas rechazaron responsabilidades por la aparición de algas y sostuvieron que los trabajos ejecutados cumplieron con los requisitos establecidos.