
Artemis II: qué es el "punto de no retorno", el lugar que superó la misión de la Nasa hacia la Luna
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Redacción La Voz
La nave tripulada Orión, eje central de la misión Artemis II de la Nasa, inició este lunes su paso por detrás de la Luna.
Durante este trayecto, la tripulación experimenta un periodo de silencio absoluto de radio de 40 minutos debido al bloqueo físico del satélite.
Sin embargo, para las 20.30, se informó que volvió a tener comunicación. Control de Misión restableció el contacto con Artemis II.
Según informó EFE, los astronautas reanudaron la comunicación con el Centro de Control de Misión de la Nasa en Houston después de que la nave espacial Orión reapareciera detrás de la Luna. El apagón de comunicaciones previsto duró aproximadamente 40 minutos.
El corte de comunicaciones comenzó a las 19.44 (hora de Argentina), momento en que la masa sólida de la Luna impidió el paso de las ondas de radio.
El momento de máximo acercamiento al satélite fue durante las 20.02.
Durante este tramo, los tripulantes contemplaron regiones del territorio lunar que nunca antes fueron vistas de forma directa por el ser humano.
El satélite, de casi 3.500 kilómetros de diámetro, se interpone actualmente entre la cápsula y el centro de control en la Tierra.
La tripulación está integrada por los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y el canadiense Jeremy Hansen.
Antes de perder el contacto, el piloto Victor Glover envió un mensaje: "Los veremos en el otro lado".
Este tipo de interrupciones fueron características de todas las misiones que orbitaron la Luna en el pasado.
La última vez que una misión tripulada atravesó este silencio de radio fue durante el Apolo 17, hace más de medio siglo.

Para restablecer el contacto, la Nasa utiliza la Red del Espacio Profundo (DSN), con antenas en California, Madrid y Canberra.
Este sistema permite una conexión permanente que no se ve afectada por la rotación de la Tierra.
Durante el sobrevuelo por la cara oculta, los astronautas estudian la superficie lunar con el apoyo de 32 cámaras.
El objetivo es registrar datos científicos detallados sobre la geología del satélite natural.
La nave también emplea un sistema de comunicaciones ópticas que transmite información mediante tecnología láser.
Este avance permite enviar volúmenes de datos cien veces mayores que los sistemas de radio tradicionales.
La misión Artemis II despegó el pasado miércoles desde Florida para un viaje previsto de diez días.

Se estima que la nave saldrá de la influencia lunar este martes a las 14.25 (hora de Argentina) para iniciar su regreso.
Este vuelo representa la segunda misión del programa Artemis y precede al objetivo de pisar la Luna en 2028.
La Nasa busca establecer una presencia permanente en el satélite como base para la futura exploración de Marte.
Se espera que próximamente la agencia espacial difunda las primeras imágenes capturadas por la tripulación desde el sector no visible del satélite.
Desde las 15.45 comenzó un período de siete horas de observación lunar donde los astronautas, formados en geología, analizan rasgos como antiguos flujos de lava.
La tripulación describió la cara no visible con una corteza más gruesa, más cráteres y menos mares lunares que la cara conocida.

El piloto Victor J. Glover destacó el impacto visual del "terminador", la línea de división entre el día y la noche en la superficie lunar.
“Hay tanta magia en el terminador, en las islas de luz, en los valles que parecen agujeros negros”, relató el astronauta sobre la experiencia.
Por su parte, Christina Koch, la primera mujer en orbitar la Luna, resaltó que es posible ver el satélite y la Tierra en simultáneo.
Según la Nasa, esta misión permite que ojos humanos vean por primera vez la cuenca Oriental en su totalidad.
Como homenaje a la historia espacial, la tripulación transporta un parche de seda que perteneció a la misión Apolo 8 de 1968.
El emblema fue enviado por la familia de Jim Lovell, astronauta fallecido el año pasado que integró las misiones Apolo 8 y 13.
“Al superar la distancia que los humanos jamás han recorrido, honramos los extraordinarios esfuerzos de nuestros predecesores”, afirmó Jeremy Hansen.

El astronauta canadiense enfatizó el deseo de que este nuevo récord sirva para desafiar a las próximas generaciones de exploradores.