Mundial en cordobés. La provincia que decidió "mudarse" a Estados Unidos

Kansas City y Dallas son la evidencia del "poderío" cordobés en el Mundial 2026. Siempre haciéndose notar, siempre llamando la atención. Desde "las monjas" hasta la Mona. Todo, en un Mundial con récord de asistencia.

29 de junio de 2026 a las 11:08 a. m.
Sebastián Roggero
Sebastián Roggero
Enviado especial a EE.UU.
La provincia que decidió "mudarse" a Estados Unidos
El Mundial tiene el sello de los hinchas cordobeses en cada ciudad donde juega Argentina.

Hay una forma muy sencilla de encontrar un cordobés en este Mundial 2026. No hace falta buscar una camiseta de Belgrano, de Talleres o de Instituto. Tampoco una bandera con el nombre de una ciudad o pueblo del interior. Alcanza con caminar unos metros. Siempre aparece alguno.

A veces sale de un bar o plaza con un vaso de fernet en la mano. A veces está organizando un banderazo. O peleando con la aplicación para conseguir una entrada. O abrazando a un desconocido después de un gol de Lionel Messi. O simplemente hablando fuerte. Con esa tonada que se reconoce antes de darse vuelta.

Kansas City fue la primera prueba. En una ciudad acostumbrada al fútbol americano, la selección argentina convirtió las calles en una extensión del Patio Olmos. En cada recorrida aparecía un grupo llegado desde Córdoba capital, Río Cuarto, Villa María, San Francisco, Jesús María o algún rincón de la provincia. Algunos habían vendido el auto para venir. Otros habían ahorrado durante cuatro años.

El Mundial tiene el sello de los hinchas cordobeses en cada ciudad donde juega Argentina.
El Mundial tiene el sello de los hinchas cordobeses en cada ciudad donde juega Argentina. (La Voz. )

Ninguno parecía arrepentido. Después llegó Dallas. Y el fenómeno no hizo más que crecer. El Klyde Warren Park dejó de parecer un parque de Texas para transformarse en una previa de clásico. Hubo bombos, canciones, banderas y hasta un "fernetazo" improvisado que terminó reuniendo a decenas de cordobeses que ni siquiera se conocían entre ellos. Bastaba escuchar un "culiau" para acercarse y terminar compartiendo una foto, una cerveza o un abrazo.

En el medio aparecieron historias que solamente el fútbol puede explicar. Las tres "monjas" que terminaron siendo protagonistas de un banderazo. La misma Mona Jiménez alborotqndo todo. Los hinchas que recorrían la ciudad con la angustia de no conseguir una entrada para ver a Argentina. Las familias que organizaron las vacaciones alrededor de un partido. Los amigos que habían prometido estar presentes pasara lo que pasara. Y también los extranjeros. Porque Argentina fue local en Dallas. No solamente por los argentinos.

También por estadounidenses, mexicanos y fanáticos de decenas de países que eligieron vestirse de celeste y blanco para ver a Messi. Muchos aprendieron canciones. Otros se compraron la camiseta por primera vez. Algunos apenas podían pronunciar el apellido del capitán, pero ya festejaban los goles como si hubieran nacido en Argentina. En el fondo, todos terminaban formando parte de la misma marea.

La que hace que un Mundial parezca mucho menos lejano. Y no era una sensación.

El Mundial tiene el sello de los hinchas cordobeses en cada ciudad donde juega Argentina.
El Mundial tiene el sello de los hinchas cordobeses en cada ciudad donde juega Argentina. (La Voz. )

La propia Fifa terminó confirmando con números lo que cualquiera podía comprobar caminando por las calles de Kansas City o de Dallas. La fase de grupos del Mundial ya rompió récords. Más de 4,6 millones de personas asistieron a los primeros 72 partidos, con un promedio superior a los 64 mil espectadores por encuentro y estadios ocupados casi en su totalidad. Llegaron hinchas de 210 países y territorios. Nunca antes tanta gente había viajado para vivir una Copa del Mundo. Todo, datos de Fifa. Los datos son tan desmesurados que hasta resultan difíciles de imaginar.

En apenas 17 días se consumieron "300 mil hot dogs" dentro de los estadios, el Fifa Fan Festival reunió a otros 5,5 millones de visitantes y las plataformas digitales explotaron con miles de millones de reproducciones. Se insiste, datos de la Fifa. Igual, es evidente que el Mundial dejó de ser solamente un campeonato de fútbol para convertirse en uno de los mayores espectáculos del planeta. Siempre lo fue... ¿siempre lo será?

Pero hay cosas que las estadísticas no pueden medir. No existe una planilla que contabilice cuántas veces un cordobés terminó explicándole a un estadounidense qué significa "culiau". Tampoco cuántos extranjeros probaron un trago de fernet por primera vez antes de un partido de Argentina. Ni cuántos abrazos nacieron entre desconocidos simplemente porque los dos llevaban una camiseta albiceleste. Eso no entra en ninguna base de datos.

Mientras tanto, dentro de la cancha también hay una provincia que nunca deja de decir presente. Julián Álvarez corre como si todavía jugara un picado en Calchín. Su familia lo sigue sede a sede. Cuti Romero manda en la defensa con la personalidad que lo convirtió en uno de los mejores centrales del mundo. Su familia también lo sigue sede. Nahuel Molina sigue recorriendo la banda con esa naturalidad que hace parecer sencillo un esfuerzo enorme. Y sí, ovbio, su familia lo sigue sede a sede...

Tres cordobeses sostienen buena parte del sueño argentino. Y afuera parecen multiplicarse por miles.

Porque este Mundial también se juega en las rutas. En los aeropuertos. En las estaciones de servicio. En los hoteles. En los grupos de WhatsApp donde alguien avisa que consiguió una entrada, ofrece un lugar en el auto o propone un punto de encuentro para el próximo banderazo. Ahí también se juega. Ahora el mapa vuelve a cambiar.

Las valijas empiezan a cerrarse otra vez. Los autos vuelven a llenarse de banderas. Los vuelos cambian de destino. Kansas City quedó atrás. Dallas ya es historia. La próxima parada es Miami, donde Argentina buscará seguir avanzando frente a Cabo Verde. Y seguramente volverá a pasar lo mismo.

La Fifa presume, con razón, que este Mundial reunió en las tribunas a Brad Pitt, Leonardo DiCaprio, Tom Cruise, David Beckham, Ryan Reynolds, Katy Perry, Shakira, Sofía Vergara, Tom Brady y decenas de estrellas del cine, la música y el deporte. Es una Copa del Mundo que seduce a Hollywood, a las grandes celebridades y a los personajes más famosos del planeta. Pero hay un detalle que ningún informe oficial podrá registrar.

El Mundial tiene el sello de los hinchas cordobeses en cada ciudad donde juega Argentina.
El Mundial tiene el sello de los hinchas cordobeses en cada ciudad donde juega Argentina. (La Voz. )

Ninguno de ellos genera el genuino revuelo que provoca un cordobés cuando aparece con una bandera al hombro, un vaso de fernet en la mano y la tonada bien alta. Ninguno convierte una plaza en un patio de barrio. Ninguno logra que un desconocido termine cantando "Muchachos" cinco minutos después de conocerlo. Estados Unidos organizó un Mundial récord. Aunque, por momentos, da la sensación de que Córdoba decidió mudarse entera para acompañarlo. Y eso, por más estrellas de Hollywood que haya en las tribunas, sigue siendo el espectáculo más difícil de igualar.