El Mundial en datos. Argentina, ¿una selección favorecida por los árbitros?
Después de Egipto, aparecieron cuestionamientos sobre el rol de la Fifa y los supuestos fallos favorables a la Scaloneta. Las estadísticas dicen que a la Argentina no le cobran más foules que al resto, aunque es más difícil que a los rivales le saquen amarillas. Las razones.
Otra vez, las sospechas sobre Argentina en un Mundial. Es cansador, pero hay muchos que vuelven con esa teoría. ¿Cómo demostrarlo? ¿Se puede rebatir el argumento? Se sabe que el fútbol tiene una relación conflictiva con la estadística y que los números explican tendencias y permiten identificar patrones, pero que las polémicas casi siempre nacen de una pierna que llegó tarde.
La selección argentina está hoy en el centro de esa discusión. ¿Es un equipo violento que recibe un tratamiento arbitral preferencial? ¿A los rivales los miden con la misma vara? Los números oficiales permiten descartar algunas hipótesis y reforzar otras.
La primera conclusión es que Argentina no aparece como una anomalía disciplinaria dentro del torneo. La selección acumula 59 faltas cometidas en cinco partidos, la misma cantidad que Egipto y apenas una por encima del promedio de los equipos que alcanzaron los octavos de final, con 58,19 infracciones.
“a Argentina le cobran menos fouls”. FALSO.
— Netochka Nezvanova, menos 3% (@NetNezva) July 8, 2026
en 5 partidos a ARG le cobraron 59 faltas (promedio 11.8 por partido). entre los 16 equipos en fase de 8vos la media es 58.19, la mediana 58.5, y el desvío estándar 7.8837.
la lista de “criminales” tiene a Canadá (72), Colombia (70)…
Canadá lidera la tabla con 72 faltas, seguida por Colombia con 70 y Suiza con 69. Argentina comparte el noveno lugar del ranking junto con Egipto.
La distribución de las infracciones muestra que ninguna selección se ubica a más de 1,76 desvíos estándar de la media del campeonato. Es decir que le cobran la misma cantidad de foules que al resto (aunque conviene tomar ese número con cautela porque es una muestra de ocho equipos con cinco partidos cada uno, sirve como referencia).
La estadística que alimenta las sospechas
La discusión cambia cuando aparece las tarjetas. Porque, por esas 59 faltas en el torneo, Argentina recibió apenas 3 amarillas en cinco partidos del Mundial. Egipto acumuló 12, Canadá 11 y Paraguay 9. El tema entonces dejaría de ser cuántas sino de qué tipo, y también, cómo se trata a los rivales de la Scaloneta.
El economista británico Kris Wigfield, aministrador judicial del Sheffield, de Inglaterra, construyó dos indicadores para buscan responder esa pregunta: el "FPB", que mide cuántas faltas necesita cometer un equipo para recibir una tarjeta; y el "FOPB", con el que calcula cuántas faltas necesitan cometer los rivales para recibir una amonestación. La diferencia entre ambos valores da el balance disciplinario (si es más o menos protegido).
Argentina encabeza esa clasificación. La selección necesitó cometer 19,7 faltas para recibir una tarjeta, mientras que sus rivales recibieron una amarilla cada 5,4 infracciones cometidas contra ella. El diferencial alcanza los 14,3 puntos positivos a favor de la Scaloneta.
España presenta un comportamiento casi idéntico, con un diferencial de 13,7 puntos; mientras que Noruega registra 10,3; y Bélgica 9,3.
En el otro extremo están Inglaterra y Francia. Los ingleses recibieron una tarjeta cada 6 faltas propias contra 13 faltas rivales necesarias para la misma sanción; y los franceses se llevaron una amonestación cada 12,3 faltas propias contra 22,5 infracciones rivales.
"Argentina y España pueden hacer lo que quieran. Pero, tocalos y es probable que recibas una tarjeta", ironizó Wigfield al difundir el análisis en X.
Different referees have different tolerance levels but they should in theory referee consistently between teams in the same match.
— Kris Wigfield (@kr62209) July 8, 2026
Do some teams seem to get away with more than their opposition?
So far, quite markedly.
England don’t seem to be able to lay a glove on their… pic.twitter.com/ntmCCBvg1u
Aclaraciones
Sobre la cuestión hay varios detalles. Uno es que Argentina aparece segunda en el ranking de foules por intentos de quite, con 33 acciones de ese tipo, superada por Egipto y empatada con Brasil. El dato refleja cuántas infracciones se producen mientras un equipo intenta recuperar la pelota y no solo cuando se defiende.
Como sabemos, la Scaloneta juega hacia adelante incluso cuando pierde la pelota, busca la recuperación inmediata y comprime los espacios alrededor de la jugada. Cuando esa presión llega unas décimas de segundo tarde aparece la infracción que, en muchos casos es "táctica".
Ese mismo comportamiento explica que Argentina lidere el Mundial en faltas recibidas en el último tercio ofensivo, con 21, por delante de Canadá, Portugal y Suiza, que acumulan 17 cada una. Ningún equipo obligó tantas veces a sus rivales a detener ataques cerca de su área, con jugadores capaces de recibir entre líneas y acelerar hacia el arco, una constante de Lionel Messi.
Ahí aparece otro detalle que hay que mencionar: Argentina comete la mayoría de sus faltas en mitad de cancha, un tipo de infracción que los árbitros tienden a no amonestar porque no interrumpen jugadas de peligro. Pero recibe foules en el último tercio, un tipo de infracción que sí suele cortar ataques peligrosos y que los árbitros castigan con mayor severidad.
Esa combinación, faltas propias de bajo riesgo disciplinario y faltas rivales de alto riesgo, quizá explique parte del diferencial de tarjetas; sin que eso sea favoritismo deliberado. Más que una correlación sospechosa, lo que se ve ahí es un mecanismo causal bien identificable.
Cuando las imágenes desafían a los números
Y hay más. El fútbol son más imágenes y menos estadísticas. Sabemos que nadie recuerda las 59 faltas argentinas repartidas a lo largo de cinco partidos, pero sí la plancha que metió Messi contra Argelia.
Cristian Romero protagonizó durante el torneo varias acciones que numerosos analistas consideraron para amarilla y que finalmente no recibieron sanción. La infracción sobre Mohamed Salah frente a Egipto aparece como el último ejemplo, con el defensor cordobés llegando fuerte al cruce (le imprimió los tapones, vale decir) en una acción que debió terminar en amonestación. Pero no lo fue.
No fue la única intervención discutida del "Cuti", que a lo largo de su carrera consolidó una reputación que lo acompaña desde hace años, tanto en la selección como en la Premier League.
También quedó bajo análisis un manotazo de Nahuel Molina sobre un lateral rival, con impacto sobre el rostro del adversario, que pareció amarilla. Y la plancha de Messi, sin que mereciera una expulsión directa (ojo, había mexicanos que la pedían), pero con todos los boletos para una amonestación.
Hay que remarcar que ninguna de esas jugadas modificaría sustancialmente el cuadro estadístico del torneo porque, aun incorporando varias amonestaciones adicionales, Argentina seguiría lejos de los registros disciplinarios de Egipto, Canadá o Paraguay y continuaría dentro del promedio de la Copa.
¿Sesgo de reputación?
La coincidencia entre Argentina y España en la cima de esta tabla merece un capítulo aparte. Rastreando por la web, se pueden leer estudios sobre árbitros que otorgan mayor beneficio de la duda a selecciones dominantes o con peso histórico, fenómeno documentado en estudios sobre arbitraje en la Premier League y en ligas europeas, donde el prestigio condiciona la anción ante una dudosa.
Sobre lo que no hay que pedirle a Google es información de lo que pasa en nuestro país, porque sobre árbitros que pitan distinto si los equipos son "grandes" no tenemos dudas (aunque no existan estudios al respecto).
En el Mundial, Argentina y España monopolizan la posesión, viven cerca del área rival y generan muchas faltas rivales que buscan interrumpir situaciones peligrosas. Esas infracciones se llevan amonestaciones. Comparten además una jerarquía que los árbitros de elite conocen y respetan, y que quizá incide sobre la interpretación que se hace del reglamento.
Ese patrón excede el caso puntual del partido contra Egipto y convierte la discusión en un problema estructural del arbitraje mundialista, ya que Qatar 2022 se había instalado el mismo debate sobre Argentina, lo que sugiere una tendencia que excede esta nota.
Tendencia que olvida que la misma Argentina de Messi fue perjudicada por el polémico arbitraje del italiano Nicola Rizzoli, en la final de Brasil 2014 contra Alemania (remember el penal de Neuer contra Higuaín).
Seamos sinceros. Las controversias arbitrales rara vez se construyen sobre las cientos de decisiones correctamente tomadas. Más bien, se hacen en base a dos o tres acciones que se repiten miles de veces y que calan en la memoria colectiva. Es más una cuestión, podría decirse, mediática y de redes que de reglamento.
Como sea, la Fifa decidió intervenir públicamente en el debate después de la victoria argentina sobre Egipto y de las posteriores protestas de la federación africana. El director de Arbitraje del organismo, Pierluigi Collina, respaldó la actuación del francés François Letexier y rechazó cualquier insinuación sobre beneficios arbitrales al equipo de Scaloni.
"Nadie puede afirmar que el arbitraje de la Fifa pueda ser influenciado por nadie", sostuvo el exárbitro italiano, que además defendió la anulación del gol de Mostafa Ziko por una infracción previa sobre Lisandro Martínez y la decisión de no sancionar penal en la acción entre Julián Álvarez y Salah que precedió al tanto de Enzo Fernández.
Collina dirige el organismo cuyos árbitros están bajo sospecha y su palabra funciona como juez y parte en esta discusión. De todas maneras, los números no muestran a Argentina como una selección violenta y tampoco aportan evidencia concluyente sobre un favoritismo hacia ella. Claro que la evidencia, en el fútbol, suele ser un elemento más que rara vez es tomada en cuenta para demostrar que uno tiene razón.





