El Mundial en datos. Lautaro, ¿el delantero que Argentina no encuentra o no busca?
Los datos muestran que "el Toro" se desmarca, presiona y genera situaciones de gol por encima de la media de los delanteros. Sin embargo, la Scaloneta aprovecha menos de lo que genera y eso ayuda a explicar su torneo.
Hay una idea instalada sobre que Lautaro Martínez está teniendo un mal Mundial. La imagen que "el Toro" ha dejado en varios de los partidos es la de un delantero desconectado, con escasa participación y algo estático, lo que llevó a varios hinchas y especialistas a pedir que, contra Egitpo, juegue Julián Álvarez.
Sin embargo, cuando se observan los datos el escenario es diferente. Los números muestran a un centrodelantero que trabaja mucho para ofrecerse, que participa en la presión a los rivales y que se ha mostrado peligroso frente al arco. Bajo ese contexto, la pregunta ya no es qué le pasa a Lautaro, sino qué ocurre alrededor de él.
Según datos de Fifa y Opta, uno de los indicadores más reveladores para entender el Mundial de Martínez es si se desmarca para recibir. Y sí. Promedia 45,2 desmarques para ofrecerse como opción de pase.
Dentro de esos movimientos predominan los que realiza por dentro del campo, donde registra 33,9 por partido, además de 20,9 entre líneas y otros 20,9 atacando la espalda de la defensa. Todos esos indicadores lo ubican por encima de la media de los delanteros del Mundial.. Tanto que supera al 85% de los atacantes de la competencia.
La respuesta
Sin embargo, ese volumen de movimientos no encuentra una respuesta equivalente del equipo. Apenas 10,3 de esos desmarques terminaron siendo atendidos con un pase. Es un valor bueno, pero cae bastante respecto de la calidad de sus movimientos. Dicho de otra manera: Lautaro genera más opciones de pase de las que finalmente aprovechan sus compañeros.
El dato adquiere todavía más valor cuando se observa cómo recibe la pelota. Las estadísticas diferencian distintos contextos. Están las recepciones sin presión, que es cuando se controla sin un rival encima, mientras que las recepciones bajo presión indirecta son acciones en las que un adversario está cerca y condiciona la jugada, aunque sin llegar a marcarlo cuerpo a cuerpo.
Y también existen las recepciones bajo presión directa, que es cuando el defensor está encima del delantero en el momento del control.
Lautaro suma 9,6 recepciones sin presión y 12,3 bajo presión indirecta, ambos registros cercanos o superiores a la media del Mundial.
Pero, cuando se analiza dónde recibe aparecen algunos problemas. Apenas registra una recepción a la espalda de la defensa por partido y solamente 2,4 bajo presión directa. "El Toro" participa del juego, pero rara vez consigue recibir en el tipo de situaciones que más lo favorecen.
Ese dato ayuda a explicar por qué muchas veces parece alejado del arco rival, y no es porque no se mueva, sino porque las pelotas que le llegan- o que baja a buscar- suelen estar lejos de la zona donde resulta más peligroso.
El otro dato que ayuda a entender su Mundial aparece cuando logra participar cerca del área. Lautaro promedió 0,35 goles esperados por partido, lo que equivale a 1,75 en los cinco encuentros disputados.
Nota: los goles esperados, conocidos como xG, son una estadística que estima cuántos tantos debería convertir un futbolista de acuerdo con la calidad de las ocasiones que tiene. Para calcularla se consideran variables como la distancia al arco, el ángulo del remate, la posición de los defensores y el tipo de asistencia recibida. Cuanto más alto es el xG, mayor es la probabilidad de que esa jugada termine en gol.
El registro de Lautaro está por encima del de la mayoría de los delanteros del Mundial, pero hasta aquí sólo convirtió un gol (y de penal). Es decir, las situaciones que tuvo indicaban que podía haber marcado más. Esa diferencia entre las oportunidades generadas y los goles convertidos probablemente explique buena parte de la sensación de poco que dejó su torneo entre los hinchas.

La comparación con Messi
La comparación con Lionel Messi resulta ilustrativa. "Lio" lidera todo el Mundial con 4,57 goles esperados acumulados. Ningún otro futbolista ha generado tantas situaciones de gol. Eso quizá refleje que gran parte del peso ofensivo argentino termina concentrándose en el capitán, tanto como generador como finalizador.
Lautaro, en cambio, aparece mucho menos como destinatario de los ataques. El viejo problema de volver a buscar siempre a Messi.
Pero hay otros aspectos que le suman y que suele pasar inadvertido: el enorme trabajo defensivo del "Toro". Provoca 7,2 pérdidas de balón del rival por partido, un registro que lo ubica entre los mejores atacantes del torneo en ese item. Muy pocos delanteros recuperan tantas pelotas o fuerzan tantos errores durante la presión alta.
Ese esfuerzo permanente ayuda al equipo, pero también tiene consecuencias, porque un delantero que presiona constantemente consume energía lejos del área rival. En el caso de Lautaro, esa carga aparece en sus indicadores físicos.
Su distancia total recorrida alcanza los 9,37 kilómetros por partido, una cifra algo baja para los estándares del Mundial. También recorre apenas 1,11 kilómetros a alta velocidad y sólo 174 metros en sprint, muy por debajo de los delanteros más explosivos de la competencia.
Además registra 95,6 carreras de velocidad, otro valor inferior al promedio de los atacantes de élite.
A primera vista esos números podrían interpretarse como una falta de intensidad. Sin embargo, el resto de las estadísticas contradice esa lectura. Resulta difícil sostener que un futbolista corre poco cuando al mismo tiempo figura entre los delanteros con más desmarques, más movimientos para recibir y mayor cantidad de pérdidas provocadas a los defensores rivales.
¿Cuál es la explicación entonces? Que Lautaro realiza muchos desplazamientos cortos, cambios de dirección y movimientos de apoyo, pero Argentina genera pocas transiciones largas en las que pueda explotar su velocidad durante 30 o 40 metros. La Scaloneta es un equipo que prioriza la circulación, la asociación y la elaboración antes que los ataques directos.
Velocidad máxima
También resulta llamativa su velocidad máxima. Alcanzó 31,5 kilómetros por hora durante el torneo, un registro bastante inferior a las grandes referencias ofensivas. Kylian Mbappé llegó a 37,6 kilómetros por hora, y Erling Haaland registró 36,5. La diferencia es considerable.
Sin embargo, tampoco conviene sobredimensionarla porque Lautaro no construyó su carrera sobre la velocidad final. Su fortaleza ha sido la lectura para ganar espacios, la agresividad para atacar el área y la capacidad para definir con uno o dos toques.
Los rankings generales del Mundial también aportan contexto. Los futbolistas que lideran los desmarques para recibir son, en su mayoría, mediocampistas como Bruno Guimarães, Jude Bellingham o Neil El Aynaoui, jugadores que participan permanentemente en la construcción. Entre los delanteros aparecen Mbappé, Vinicius y Arda Güler.
Lautaro no figura entre los líderes absolutos porque ha disputado menos minutos que algunos de ellos, pero sus promedios lo mantienen por encima de la media de su posición.
Bajo los datos (que dicen mucho y dicen poco), la imagen termina siendo bastante distinta de la percepción que Lautaro parece habernos dejado en algunos partidos. Es decir, no es un delantero pasivo ni desconectado, sino más bien uno que ofrece soluciones constantemente, que participa en la presión, que mantiene una producción ofensiva digna y que sigue llegando a posiciones de gol cuando el equipo consigue encontrarlo.
El problema es que Argentina todavía no logra transformar todos esos movimientos en pases efectivos, y las pocas veces que lo logró, Lautaro no pudo convertir. Como sea, el "Toro" ha seguido haciendo el trabajo invisible del centrodelantero, arrastrando marcas, rompiendo líneas, ofreciendo apoyos y abriendo espacios.




