El Mundial en datos. ¿Existe el penal perfecto? La ciencia explica que sí

Ahora que el Mundial 2026 comenzó con los "mata-mata", y que Paraguay despachó a Alemania desde los 12 pasos, bien vale repasar los estudios científicos y filosóficos que existen sobre los penales. Lo que hay que hacer, según los datos, y lo que podría ayudar a no fallar.

30 de junio de 2026 a las 02:45 p. m.
¿Existe el penal perfecto? La ciencia explica que sí
Orlando Gill se convirtió en la gran figura de Paraguay al detener dos penales en la definición ante Alemania y clasificar a octavos del Mundial. (AP)

"Todos somos Montiel", dijo el relator antes de que sucediera lo que sucedió. Nadie sabía cómo terminaría la película. Y sin embargo, confíamos en un poder del más allá... En el fútbol existen pocas situaciones tan estudiadas, repetidas y, al mismo tiempo, tan impredecibles como un penal. El escenario es siempre el mismo: una pelota a 11 metros del arco, un jugador y un arquero. Pero alrededor de esos 12 pasos todo es más complejo, en una mezcla de biomecánica, psicología, estadística, neurociencia y hasta filosofía.

La cuestión vuelve a tener vigencia porque acaban de comenzar los "mata-mata" en el Mundial, Paraguay eliminó a Alemania desde los 12 pasos y se viene el partido de Argentina contra Cabo Verde. Ante eso, la ciencia dice que los penales no son una lotería, aunque tampoco una ciencia exacta. Son una combinación entre técnica, emoción y contexto.

Existe incluso una pregunta que nos obsesiona a todos: ¿existe el penal perfecto? Y la respuesta es sí. Pero...

Existe muchos estudios sobre penales. Son accesibles en sitios de clubes, de federaciones y de comunidades científicas. Comencemos por una reflexión a partir de uno de ellos. El filósofo británico Stephen Mumford, profesor de Metafísica en la Universidad de Durham y autor del trabajo "Football: the philosophy behind the game" (2019), sostiene que buena parte del atractivo del fútbol viene de su equilibrio entre habilidad y suerte.

Y la definición por penales constituye, para el intelectual, el símbolo máximo de esa incertidumbre. Porque ni el arquero conoce el destino de la pelota ni el ejecutante puede anticipar completamente la reacción del guardameta y ni su propia decisión.

La ciencia, sin embargo, ha comenzado a reducir los márgenes del azar. Investigaciones realizadas durante las últimas décadas muestran que, pateados de una manera definida, algunos remates son casi imposibles de detener.

Desde una perspectiva estrictamente física, meter un penal debería ser sencillo. Basta con impactar la pelota entre 70 y 80 kilómetros por hora y colocarla a menos de 90 centímetros de cualquiera de los postes. Si se considera el diámetro del balón y el tiempo de reacción humano, el arquero dispone de posibilidades mínimas de evitar el gol.

El problema es que la mayoría de los futbolistas no logra reproducir ese nivel de precisión cuando la presión del estadio y del partido alcanza niveles máximos. Eso hace que entre el 20% y el 30% de los penales terminen sin ser gol.

Por esa razón, las grandes selecciones y equipos llevan años incorporando datos, psicólogos, especialistas en biomecánica y analistas de rendimiento para preparar las definiciones.

Estados Unidos fue pionero

Después de la eliminación de la selección de Estados Unidos sufrida frente a Suecia en los Juegos Olímpicos de Río 2016, la federación estadounidense femenina se juró no perder nunca más una serie por penales. Al menos, no sin antes prepararse para evitarlo.

El matemático Tyler Heaps, responsable del área de análisis de datos de esa federación, encabezó un proyecto pionero basado en más de 17.000 ejecuciones de penales para optimizar la preparación del seleccionado femenino.

El resultados más importante fue que las esquinas superiores del arco presentan porcentajes cercanos al 100% de eficacia. Cuando el remate viaja con suficiente potencia hacia esos sectores, el arquero desaparece de la ecuación. Y algo parecido ocurre con los extremos inferiores, que también ofrecen elevadas probabilidades de gol.

Gráfico de los sectores a los que hay que patear los penales elaborado por el matemático estadounidense Tyler Heaps.
Gráfico de los sectores a los que hay que patear los penales elaborado por el matemático estadounidense Tyler Heaps. (La Voz)

Heaps llama a esos espacios "zonas verdes"; los sectores del penal perfecto.

Megan Rapinoe, una de las futbolistas más influyentes de la historia, capitana y figura de la selección de EE.UU., utilizó esa información durante el Mundial de Francia 2019. En el partido frente a España ejecutó dos penales prácticamente idénticos hacia el rincón inferior izquierdo.

En el primero, la arquera Sandra Paños se tiró al otro palo, pero en el segundo eligió correctamente el lado... pero no sirvió de nada porque la pelota fue muy pegada al palo.

Tras el encuentro, Rapinoe resumió la jugada citando a su especialista en datos. "La pelota fue a la zona verde", detalló.

En "Efectividad de los penales y desempeño de los arqueros en torneos", del matemático ecuatoriano Ricardo Giuseppe Vera, junto a otros especialistas, se analizaron 151 penales ejecutados en el Mundial de Qatar, la Eurocopa 2024 y la Copa América 2024. El estudio halló que que las zonas inferiores izquierda y derecha concentraron la mayor cantidad de goles, mientras que el 60,3% de los futbolistas tomó carrera de entre 5 y 7 pasos antes del remate.

El trabajo comprobó además que los arqueros se tiraron hacia el lado equivocado en el 51%.

El objetivo no es eliminar al arquero

Las conclusiones de los estudios en EE.UU. dejaron en claro que no hay que intentar engañar al arquero ni esperar a que se tire. Hay que elegir previamente un lugar (en lo posible, que sea inalcanzable) y ejecutarlo ahí.

Hay más. Los investigadores Benjamin Noël y Daniel Memmert, junto con colegas de las universidades de Colonia y Ámsterdam, analizaron las tandas de mundiales y eurocopas disputadas durante más de dos décadas y encontraron que cerca de 8 de cada 10 especialistas eligen previamente dónde patear, sin esperar el movimiento del arquero.

Pero existe otra escuela, en la que están futbolistas como Lionel Messi, que observa el desplazamiento del arquero y decide en el último instante. La técnica requiere sangre fría, automatismos extraordinarios y una enorme capacidad perceptiva porque el margen de error es mínimo.

Las investigaciones muestran que, cuando el arquero no se mueve, muchos de estos cracks recurren a un plan alternativo previamente entrenado.

Como sea, todos coinciden en que el principal adversario no suele estar debajo del travesaño, sino en la cabeza del futbolista.

Geir Jordet es un psicólogo deportivo noruego y profesor de la Norwegian School of Sport Sciences, en Oslo. Desde hace más de dos décadas estudia exclusivamente el comportamiento de los futbolistas en las definiciones por penales y es considerado como "el principal experto mundial en la psicología de los penales".

Acaba de publicar en The New York Times un nuevo artículo sobre los penales. Sostiene que el factor más decisivo en una tanda definitoria no es la técnica, el cansancio o la calidad individual. El problemaes es la ansiedad. "El fútbol es un juego psicológico", sintetiza Jordet.

Sus investigaciones permitieron identificar señales visibles de estrés. Por ejemplo, los futbolistas dominados por la presión suelen evitar mirar al arquero, se apuran para acomodar la pelota y reaccionan inmediatamente al silbato. Esos jugadores, que disparan más rápido, convierten el 57% de sus penales.

En cambio, aquellos que esperan al menos un segundo después del silbato (que resoplan, como Montiel contra Francia) elevan su eficacia hasta el 81%.

La presión también modifica el rendimiento según el contexto. Cuando el jugador sabe que si mete el penal, logrará la clasificación de su equipo, convierte en el 93% de los intentos. En cambio, cuando sabe que si falla provocará la eliminación, la eficacia se desploma al 44%.

La reputación personal también influye. Jordet dice que las estrellas reducen significativamente su porcentaje de aciertos después de recibir grandes premios individuales. Porque, explica, cuanto más prestigio tiene un futbolista, más costoso le resultaría equivocarse, y el ego se transforma en presión.

Incluso los antecedentes colectivos dejan marcas. El especialista afirma que los equipos que perdieron sus últimas definiciones tienen mayores probabilidades de volver a perder, aun cuando los que pateen sean otros futbolistas.

Argentina conoce perfectamente esa sensación. Las derrotas frente a Alemania en 2006 y ante Chile en 2015 y 2016 construyeron durante años una pesada narrativa de frustración. La Copa del Mundo de Qatar parece haber modificado radicalmente esa historia.

Moverse o no moverse

La ciencia también encontró algunos hábitos difíciles de modificar. Los futbolistas diestros patean hacia la derecha del arquero en 6 de cada 10 penales, mientras que los zurdos suelen inclinarse por el sector izquierdo. Los especialistas creen que, cuando la tensión aumenta, los jugadores tienden a apoyarse en automatismos construidos durante años de entrenamiento.

Otra vez: el penal decisivo de Montiel en la final de Qatar respondió exactamente a ese patrón.

Gonzalo Montiel patea el penal decisivo contra Francia en la final del Mundial de Qatar 2022.
Gonzalo Montiel patea el penal decisivo contra Francia en la final del Mundial de Qatar 2022. (La Voz)

La ciencia descubrió además una paradoja. Entre una cuarta parte y un tercio de los penales se dirigen al centro del arco, aunque los arqueros permanecen quietos en alrededor del 5% de las ejecuciones. La explicación reside en un fenómeno psicológico conocido como "sesgo de acción" (tirarse y no llegar a la pelota resulta socialmente más aceptable que quedarse parado, aunque sea gol).

Los datos surgen del trabajo de Michael Bar-Eli y colaboradores, publicado en Journal of Economic Psychology en 2007, titulado "Action bias among elite soccer goalkeepers" (algo así como "Sesgo de acción en arqueros de élite") en el que analizó 286 penales de ligas y campeonatos internacionales.

La influencia de la personalidad del arquero tampoco debe subestimarse ya que, si se mueven, generan mayor distracción que aquellos que se mantienen estáticos. Mover brazos, piernas o retrasar la ejecución altera la concentración del lanzador. Emiliano "el Dibu" Martínez convirtió esa interferencia psicológica en un arte durante Qatar.

La demora previa al remate, según varios estudios, incrementa la probabilidad de error.

La ventaja de patear primero

El economista español Ignacio Palacios-Huerta convirtió los penales en un objeto de estudio académico. Profesor de la London School of Economics, lleva más de dos décadas analizando miles de ejecuciones para comprender cómo la presión psicológica, los incentivos y la toma de decisiones condicionan una definición.

La explicación vuelve a ser psicológica, y es que el equipo que ejecuta segundo penal juega permanentemente bajo la obligación de empatar.

Palacios-Huerta incluso propuso reemplazar el tradicional sistema A-B-A-B por una secuencia A-B-B-A, similar al tie-break del tenis, para repartir la presión de manera más equilibrada.

Dicho todo, la conclusión es que podemos acercanos al penal perfecto (fuerte, arriba y a uno de los dos ángulos, decidido antes de patear y con un segundo de evaluación). El problema es que el fútbol nunca ocurre en un laboratorio y como decía el doctor Carlos Salvador Bilardo es imposible practicar lo que se siente en la caminata entre el mediocampo y el penal. Porque suceder frente a miles personas, con un país entero pidiendo por favor no errar y con el peso de la historia apoyado sobre los hombros.