
“Nitu” Digilio, reinventar la cocina con productos del lugar
Por
Redacción La Voz
Hay algo que está pasando en Córdoba y tiene que ver con volver a lo esencial. Los llamados “neobodegones” crecen como respuesta a una demanda clara: platos reconocibles, abundantes y a buen precio, sabrosos y sin vueltas.
En ese mapa aparece Arrufó, dentro del paseo Villa Anita, rodeado de propuestas consolidadas como Txoko, Sarsa Fusión y Beduino.
El lugar es pequeño y está lleno de detalles retro, con una impronta cálida que dialoga bien con su propuesta. Acá todo pasa por el fuego: no hay gas, solo horno y parrilla. Y la carta llega impresa en un álbum de fotos familiares como los de antes.
Hay creatividad, hay regreso a las fuentes, y eso se siente desde que tomamos asiento.

Antes de empezar, la casa invita unas aceitunas verdes de gran calibre, con una maceración profunda y sabrosa. Un gesto simple, pero que marca el tono. Entre las entradas, aparece una Empanada Overa ($ 4.500) que directamente juega en otra liga.
No responde a ninguna tradición argentina en particular, pero poco importa: carne desmechada, jugosa, y una masa al horno que se deshace sin resistencia. Dorada en horno napolitano, encuentra en una yasgua fresca (tomate y ají) su contrapunto perfecto.
Atención que luego llegan también los panes: planos, ahumados, recién hechos a la brasa, pensados para acompañar. Y ahí entra en juego otra de las claves de la casa: el fuego como lenguaje.

El Matambre arrollado con ensalada rusa ($ 17.800). Corte grueso pero bien tierno y a punto, con sabores claros —huevo, pimiento, zanahoria— que aparecen con nitidez. La rusa, con aceitunas y zanahoria, suma humedad y equilibrio.
No sobra nada, no falta nada. Hasta la hoja de perejil parece estar en su lugar.
En los principales, el Pastel de papas ($ 23.600) sigue esa lógica de cocina generosa. Papa arriba y abajo, con un relleno de carne desmechada (en línea con la empanada) y muzzarella que aporta elasticidad.
Hay más presencia de papa que de carne, y eso puede correrse apenas del balance ideal, pero no deja de ser un plato disfrutable, y sobre todo para compartir, como todos los demás. El tamaño aquí no se negocia y compartiendo se puede comer muy bien por poco.

El baño está fuera del local, dentro de la galería, y se accede con código. Alto nivel, en línea con el paseo y la zona.
El cierre llega con un gesto de hospitalidad: la casa invita un Panqueque a la chapa con dulce de leche y caramelo ($ 9.000). Desbordado de dulce, tibio, con una masa húmeda y flexible que se deja comer sin esfuerzo hasta el final.
No empalaga, algo que no es menor, y el toque de frutilla fresca le da vida y en cada bocado combinado estamos en contacto con lo divino. Es, sin dudas, un gran final para una visita.
Arrufó se inscribe en esta nueva camada de "neo bodegones" que entienden que la tradición no es repetir, sino reinterpretar. Hay técnica, hay criterio y hay una identidad que se apoya en el fuego directo como concepto para adorar y defender.
Calificación: Excelente
Sáenz Peña 238, Complejo Villa Anita, Villa Allende.
Teléfono (0351) 158-162525.
Abierto de martes a domingos desde las 20. Miércoles a domingos de 12 a 16.
Efectivo y tarjetas