Río Tercero. Víctor agradece: tiene 78 años y lleva 27 años con corazón trasplantado
Víctor Paulucci es un riotercerense que celebra cada nuevo aniversario de su trasplante cardíaco, realizado el 25 de abril de 1999. Con una vitalidad envidiable, relata cómo aquel sábado a la noche cambió su destino para siempre.
Cada 25 de abril no es un día más para el cordobés Víctor Manuel Paulucci. Para este vecino de Río Tercero, es su "otro cumpleaños".
Ahora celebrará los 27 abriles desde que recibió el trasplante de corazón que le salvó la vida. Que le permitió casi volver a nacer.
La intervención no solo cambió su salud, sino su perspectiva total sobre la existencia. “Un camino hacia la esperanza”, afirma, a sus 78 años.
Hace casi tres décadas atrás no eran tantos los cardiotrasplantados que se contaban en la provincia de Córdoba.
Antes de aquel hito médico, en 1999, la realidad de Víctor era compleja. Durante cinco años lidió con serios problemas cardíacos y de tensión, lo que finalmente lo llevó a integrar la lista de espera para un trasplante, durante un año y medio.
Recordando ese periodo de incertidumbre, Paulucci explica ahora que la clave para sobrevivir a la espera fue la disciplina mental: "Tenés que sacártelo de la cabeza, no pensar", afirma, aunque reconoce que la ansiedad siempre estaba latente.
En aquel entonces, la tecnología era distinta. No había teléfonos celulares por lo que contaba con un dispositivo especial, similar a una radiofrecuencia para ser localizado en cualquier momento, por si aparecía un donante

Llamada marcada a fuego
"Véngase", le dijo una voz del otro lado del dispositivo de comunicación. Era la señal de que comenzaba el operativo del Incucai (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante).
El aviso llegó un sábado por la noche. La instrucción fue clara: “Prepararse y acudir de inmediato”.
Víctor recuerda haber viajado en la ambulancia junto a su esposa, rodeado de un operativo que “incluía coches de apoyo” para asegurar que nada fallara.
A pesar de la magnitud de la cirugía, Paulucci dice que enfrentó el quirófano con confianza. "Tenía mucha fe de que anduviera bien todo", relata a La Voz, mencionando que su sostén principal fue Dios y su familia.
No fue menor en este proceso el encuentro que Paulucci mantuvo con el cardiólogo René Favaloro, luego fallecido. “Él me dijo que me tenía que trasplantar y después de la cirugía me llamó”, cuenta.
El trasplante de corazón fue realizado en el Hospital Italiano. Tras la operación, el proceso de recuperación “fue relativamente rápido”. En cinco meses ya había retomado una vida normal, dejando atrás las limitaciones de su enfermedad.
Una vida activa a los 78 años
Hoy, Víctor es el ejemplo viviente de que el trasplante prolonga la vida con calidad. “Cuando me trasplantaron tenía 50 años”, subraya.
Su rutina diaria evidencia constancia para llevar una vida saludable: “Voy al gimnasio día por medio, también practico pilates y hago caminatas”. Todos los días desarrolla alguna actividad física.
Además, disfruta de actividades recreativas como la pesca y viajes con amigos. “Hace pocos días fuimos unos días a Mar del Plata y siempre salimos a pescar”, indica sobre detalles que apuntan a seguir adelante cada día.
Aunque debe tomar 11 medicamentos diarios, asegura que su corazón “está bien” y que mantiene una disciplina rigurosa: “No fumo, no tomo alcohol, me cuido en las comidas”, recita.
Con énfasis opina: "Hay que concientizarse de que hay que portarse bien", bromea, al hablar de su estilo de vida saludable.
Un mensaje sobre la donación
Para Paulucci, el trasplante fue "magia". Al reflexionar sobre la donante –una joven de unos 30 años– y su familia, Víctor subraya la importancia de derribar los miedos en torno a la donación de órganos.
"Es un ejemplo para que todo el mundo lo tome, hay que tener fe en la gente", sostiene, enfatizando que “es un acto de conciencia fundamental”, ya que “los órganos tienen un tiempo límite para ser trasplantados”.



