Salud. Ni paracetamol ni ibuprofeno: descubren una nueva opción para tratar el dolor crónico

Una revisión de 23 ensayos clínicos con más de 2.000 pacientes encontró que este suplemento, conocido por tratar el insomnio, también podría aliviar el dolor musculoesquelético y mejorar el descanso.

01 de julio de 2026 a las 12:32 p. m.
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La melatonina, uno de los suplementos más utilizados para combatir el insomnio, podría convertirse en una nueva aliada para el tratamiento del dolor crónico.

Una revisión internacional de 23 ensayos clínicos concluyó que este compuesto logró reducir el dolor musculoesquelético con resultados comparables a los obtenidos con medicamentos como el paracetamol, el ibuprofeno y algunos opioides, además de mejorar la calidad del sueño.

Los resultados fueron publicados en la revista científica Pain y corresponden a una investigación encabezada por la Universidad de Sídney, en Australia. Los especialistas consideran que el hallazgo abre una nueva línea de estudio para abordar un problema que afecta a millones de personas y cuya atención suele depender de medicamentos con mayores riesgos de efectos adversos.

Qué encontró la investigación

El trabajo analizó información de 2.028 adultos incluidos en 23 ensayos clínicos aleatorizados realizados en países como Estados Unidos, Brasil, China, Egipto y Rusia.

Los participantes padecían distintas enfermedades asociadas al dolor musculoesquelético, entre ellas lumbalgia, artrosis, fibromialgia y dolor posterior a cirugías de reemplazo articular o de columna.

En promedio, quienes recibieron melatonina redujeron el dolor en nueve puntos sobre una escala de 0 a 100, mientras que los estudios considerados de mayor calidad metodológica registraron disminuciones cercanas a los 10 puntos, un resultado similar al observado con analgésicos de uso habitual.

El doble beneficio: menos dolor y mejor descanso

La melatonina (la hormona que regula el sueño) podría proteger frente a la diabesidad, una patología resultante de la combinación de obesidad y diabetes tipo 2.
La melatonina (la hormona que regula el sueño) podría proteger frente a la diabesidad, una patología resultante de la combinación de obesidad y diabetes tipo 2. (Archivo / La Voz)

Además del alivio del dolor, los investigadores observaron una mejora consistente en la calidad del sueño, un aspecto especialmente relevante para quienes conviven con dolor crónico.

"Para muchos pacientes, el dolor no existe de forma aislada y está estrechamente relacionado con la falta de sueño. La melatonina parece actuar sobre ambos, lo que la hace especialmente útil para las personas que padecen dolor crónico", señaló Kangchao Wu, autor principal del estudio e investigador del Centro de Investigación Musculoesquelética de la Universidad de Sídney.

Por su parte, el profesor Paulo Ferreira, coautor del trabajo, destacó que la investigación demuestra el potencial de reutilizar medicamentos ya conocidos para nuevas indicaciones médicas.

"Estamos tomando un medicamento que ya conocemos y aplicándolo a un problema que afecta a una gran proporción de la población mundial", afirmó.

Qué dosis se estudiaron

La melatonina es una hormona producida naturalmente por la glándula pineal en el cerebro que regula los ciclos de sueño-vigilia (ritmo circadiano), aumentando su secreción en la oscuridad.
La melatonina es una hormona producida naturalmente por la glándula pineal en el cerebro que regula los ciclos de sueño-vigilia (ritmo circadiano), aumentando su secreción en la oscuridad. (Freepik)

Las dosis utilizadas variaron según la patología evaluada.

En pacientes con dolor musculoesquelético crónico se administraron entre 3 y 10 miligramos diarios, siendo 3 miligramos antes de dormir la dosis más frecuente.

En casos de dolor postoperatorio, las cantidades oscilaron entre 1 y 10 miligramos, con mayor utilización de dosis de entre 5 y 6 miligramos.

Los investigadores aclararon que la evidencia disponible todavía no permite establecer una dosis óptima para todos los pacientes.

Una opción prometedora, pero con precauciones

La revisión también confirmó que la melatonina presenta un buen perfil de seguridad cuando se utiliza por períodos cortos, inferiores a tres meses.

Los efectos adversos reportados fueron leves e incluyeron náuseas, mareos y dolor de cabeza, con una frecuencia similar a la observada en quienes recibieron placebo. No se registraron eventos graves ni indicios de dependencia.

Sin embargo, los autores remarcaron que los resultados no implican que la melatonina deba reemplazar los tratamientos actuales.

Advirtieron que aún se necesitan estudios más amplios y de mayor duración para confirmar estos beneficios y recomendar su incorporación a las guías clínicas.

Mientras tanto, subrayaron que cualquier persona interesada en utilizar melatonina para el manejo del dolor debe consultar previamente con un profesional de la salud, especialmente si recibe otros tratamientos o presenta enfermedades preexistentes.