Acuerdo continental. Obispos de América Latina y la OEA sellan alianza para luchar contra las drogas y el crimen organizado
Es la primera vez que un acuerdo de esta naturaleza se da entre la Iglesia y un organismo multilateral para la prevención de esta problemática. Un manual, presentado en Córdoba, es una guía fundamental.
El Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) y la Organización de Estados Americanos (OEA) sellaron una histórica alianza para prevenir el consumo de drogas y combatir el crimen organizado.
Es un convenio de colaboración estratégica destinado a fortalecer la prevención, el tratamiento y la recuperación del consumo de drogas en América Latina y el Caribe.
La formalización de la alianza se realizó la semana pasada en Washington e incluyó al monseñor Lizardo Estrada secretario general del Celam, las autoridades de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (Cicad) y el padre Charly Olivero, representante de la Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de las Adicciones (Plapa).
En diálogo con La Voz, Olivero explicó que la alianza formaliza un proceso que ya lleva un tiempo. El sacerdote argentino, uno de los promotores de la Familia Grande Hogar de Cristo, ya prestaba asesoramiento a este órgano consultivo del organismo internacional. Ahora con un objetivo compartido se concretó en una alianza estratégica.
“Las organizaciones religiosas se encuentran con frecuencia a la vanguardia del trabajo comunitario. Su presencia en las comunidades las convierte en socios claves e indispensables en los esfuerzos para prevenir el consumo de sustancias y apoyar a quienes transitan el camino hacia la recuperación”, indicó Iván Marques, secretario de Seguridad Multidimensional de la OEA, quien firmó el acuerdo en representación de Albert R. Ramdin, Secretario General de la OEA.
Marques detalló que este convenio estará centrado en la prevención del consumo de drogas, el tratamiento, la recuperación y la prevención de la captación de jóvenes por organizaciones criminales.
Por su parte Estrada afirmó que la Iglesia Católica inspirada en su doctrina social, no solo busca abordar las consecuencias estructurales del consumo de drogas, sino también acompañar a las personas en su dimensión humana, social y espiritual.

Comunidades de cuidado
Para Olivero cada día se vuelve más difícil vivir y en ese sentido las conductas evasivas ganan terreno por lo que se vuelve primordial acompañar a través de formaciones y capacitaciones a las comunidades para el cuidado de las personas más vulnerables y expuestas. "No es un tema solo de especialistas", expresó.
En esa línea el diseño de un manual de acompañamiento y prevención de adicciones, presentado en la segunda edición del Congreso Arquidiocesano de la Pastoral de Adicciones de Córdoba, es una de las herramientas disponibles.
Ese trabajo fue el resultado del diálogo de más de 300 agentes en 18 países de la región que integra la dimensión espiritual con herramientas de intervención comunitaria desarrolladas en el territorio.
"Entendemos que la mirada, la experiencia, y el proceso de reflexión que mantendrán OEA y Celam son claves para seguir construyendo respuestas", mencionó el padre Pablo Viola, referente de la Pastoral de Adicciones de Córdoba.
Proyección regional
Para asegurar la viabilidad técnica y operativa de la alianza, ambas instituciones delegaron la ejecución a dependencias especializadas en el tema. En el caso de la OEA la iniciativa será canalizada a través de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (Cicad) y, específicamente en la Unidad de Reducción de la Demanda (URD).
En el Celam la articulación técnica recaerá en la Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de las Adicciones (Plapa), considerado un referente continental en el tratamiento y acompañamiento pastoral de personas en estado de vulnerabilidad por el consumo de sustancias.
La firma del acuerdo pone de manifiesto la importancia de la complementariedad de la capacidad técnica de los organismos internacionales con la estructuras religiosas de base, con semejanza a lo que ocurre en nuestra provincia con el Gobierno y Cáritas.
Responsabilidad compartida
El acuerdo tendrá una vigencia inicial de tres años y marca el inicio de una nueva era de cooperación interinstitucional frente al desafío de las adicciones y la captación de jóvenes por parte del crimen organizado en el continente.
Entre las áreas prioritarias de trabajo figuran el desarrollo de contenidos, la integración de enfoques, la validación institucional, la capacitación regional y la gestión del conocimiento.
Talleres, seminarios y encuentros de alcance nacional y continental serán parte de la agenda en conjunto donde se permitirá el intercambio continuo de información, buenas prácticas y lecciones aprendidas en el diseño e implementación de políticas de reducción de la demanda del consumo.
El convenio no representa un compromiso financiero para ninguna de las organizaciones. El objetivo es mitigar la influencia de grupos criminales en los territorios y zonas urbanas, donde el consumo de sustancias psicoactivas mantiene en jaque a las poblaciones de jóvenes vulnerables.
Potenciar el trabajo en red
La Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de Adicciones reúne comunidades y obras de distintos países para prevenir y acompañar las adicciones. Está presente en Argentina, Paraguay, Brasil, Chile, Colombia y Bolivia.
En nuestro país la conforman las siguientes instituciones: Familia Grande Hogares de Cristo, Fundación Vida Nueva, Acompañantes de Usuarios de Paco (Aupa), Pastoral San Blas, No seas Pavote y Punto de Encuentro Comunitario.
Tienen líneas comunes para el trabajo en red, con enfoque integral y comunitario centrado en la dignidad humana y los derechos.
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