Solidaridad. Estuvieron en la calle, se recuperaron de las drogas y ahora ayudan a otros a salir de las adicciones
Son parte de la comunidad de la parroquia San José de barrio Alto Alberdi, de Córdoba Capital. Realizaron una misión urbana para entregar frazadas, ropa y comida a personas en situación de calle en el Centro.
Con el mensaje de que la vida duele pero que se puede salir adelante, un grupo de personas que dejaron la calle recientemente animaron a los que todavía están en esa situación en una recorrida por varios puntos del centro de la ciudad de Córdoba.
Lo hicieron junto a otros voluntarios de la parroquia San José de Alto Alberdi, una comunidad religiosa y educativa que lleva adelante el "Hogar de Cristo Madre de la Ternura", un espacio que acompaña a personas con consumos problemáticos.
El martes 30 de junio se convocaron en inmediaciones de la Plaza San Martín con el objetivo de acompañar a los más vulnerables con una palabra de aliento, un abrazo y un abrigo y algo de comida. "El año pasado organizamos una recorrida similar, y esta vez se sumaron algunos más. Lo lindo es comprender como la comunidad se organiza para servir al más frágil", expresó el sacerdote Nicolás Gilardi.
Gabriel (32) lleva seis meses en una lucha diaria contra las drogas. Tras una primera experiencia en otro Hogar de Cristo, desde abril se incorporó a la comunidad. Esa noche se encontró con Emanuel, un ex compañero de la calle, y se fundió en un abrazo. Le habló de que hay luz al final del camino.

Hoy Gabriel está en un proceso de sanación, incluso de sus vínculos, y está a cargo de la panadería, uno de los proyectos que promueven de reinserción laboral. "Soy un licenciado en casi todo porque no me recibí de nada, mi fuerte es la mecánica pero también sé de albañilería y plomería. Venimos de una vida donde te apuntan con un dedo, acá me recibieron, no me juzgaron y me siento en familia", dijo.
Y agregó: "Con esto siento que le estoy devolviendo algo a Dios". Es consciente que le costó ponerle nombre a sus heridas, permitir la ayuda y valorar quienes siempre estuvieron a su lado. "Cuando vuelva a tener un vínculo como el que tenía, voy a tener que cuidarlo y no inclinarme por el camino del consumo".
En la conversación también le dedicó unas palabras a su mamá: "Le pedí perdón por mi ausencia y le agradecí por todo lo que hizo por mí y lo que me negó para que yo me diera cuenta de dónde estaba".

El impulso de los jóvenes
Con determinación Narela (17) se acerca a un grupo de personas en Plaza de los Niños, también conocida como Plaza José Ignacio Rucci, al frente de la Terminal entre las calles Tránsito Cáceres de Allende y Corrientes. Lleva una bolsa con ropa que reunió el grupo de Cáritas de la parroquia.
Ella vive junto a su familia en el barrio y hace pocos días comenzó a asistir a la Iglesia. "Quería unirme al grupo de jóvenes para despejar un poco mi cabeza y cuando me enteré de esta actividad decidí venir. Lo principal es la alegría que me genera poder ayudar a otra persona que lo necesita", explicó.

"Por ahí uno anda ocupado, a full, con muchas cosas y no se da cuenta que hay gente que está peor que uno", sumó.
Joaquín (22) fue otro de los jóvenes que formó parte de esta recorrida. Es ex alumno del Instituto Parroquial San José y tras algunos años en donde se alejó de la Iglesia, recuperó la energía y el amor por los demás, a través del ejemplo del cura. "Soy fanático del fútbol, estudio periodismo deportivo e incluso podría estar viendo algún partido del Mundial, pero por una u otra cosa esto es más importante. ¿Hace cuánto que estás personas no reciben un abrazo?".

Una red comunitaria
El grupo de voluntarios se dividió en cuatro grupos para recorrer distintas esquinas de los barrios Centros y Nueva Córdoba. Si bien pudieron acudir una treintena, otras personas de la parroquia colaboraron con el armado de viandas, termos de café y confección de frazadas.
Una semana antes, el Salón de Usos Múltiples (SUM) de la escuela fue el punto de encuentro de personas de distintas edades para elaborar 25 colchas.

Espacio de acompañamiento
Tras la visita a las personas en situación de calle, se reunieron para una oración final en las escalinatas de la Catedral. "Gracias Dios por la posibilidad de ayudar a un hermano y por permitirme formar parte de esta familia", fue el agradecimiento de Gabriel, que se replicó en las voces de otros jóvenes que estuvieron en su misma situación.
El Hogar de Cristo Madre de la Ternura es un espacio que acompaña a personas con consumos problemáticos. El proyecto se divide en dos sedes clave que trabajan juntas para la recuperación integral:
- Centro Barrial (Barrio Alberdi): Funciona como un espacio de día en la Parroquia San José (ubicada en calle Vélez 244). Abre de lunes a viernes de 09:30 a 14:00. Allí se brinda contención, almuerzo y actividades diarias.
- Hogar Don Bosco (Av. Don Bosco 4895): Es una casa residencial abierta recientemente. Aquí viven jóvenes que transitan una etapa más avanzada de recuperación, aprenden oficios y trabajando en un proyecto de vida.
10 años del Hogar de Cristo en Córdoba
Los Hogares de Cristo son una red de organizaciones sin fines de lucro que trabajan incansablemente para brindar apoyo y asistencia a las personas más vulnerables de la sociedad. El proyecto surgió en 2008 por iniciativa del equipo de sacerdotes para la pastoral
de las villas de Emergencia de Buenos Aires y años más tarde el modelo se replicó a lo largo y ancho del país. En nuestra provincia cuenta con la participación de Cáritas y el apoyo del Gobierno de Córdoba. Esta red asistencial y de acompañamiento cuenta con 36 dispositivos y atiende en la actualidad a 3500 personas. El servicio se realiza en sectores muy vulnerables, donde se asumen valores pastorales y un fuerte compromiso comunitario. En la segunda mitad del año abrirá un nuevo espacio, el Hogar Nuestra Señora de Lourdes, en Unquillo, con capacidad de atención para 35 personas.




