Terremoto. "Lo más duro no fueron los escombros, sino mirar a las familias": los bomberos cordobeses en Venezuela

Integrantes de la Brigada USAR Córdoba describieron el impacto de trabajar entre edificios derrumbados, familias que buscaban a sus seres queridos y condiciones extremas tras los terremotos. "Era como ver una película de guerra", expresaron.

14 de julio de 2026 a las 05:39 p. m.
"Lo más duro no fueron los escombros, sino mirar a las familias": los bomberos cordobeses en Venezuela
Laura Gianoni, bombera de Salsipuedes que participó en Venezuela con la brigada Usar Arg. (Foto: Pedro Castillo / La Voz )

“Era como ver una película de guerra, como un bombardeo”, afirmó Laura Giaconi (45), bombera voluntaria del cuartel de Salsipuedes, al evocar los edificios colapsados y el caos en la ciudad de La Guaira, en Venezuela, epicentro de los dos trágicos terremotos simultáneos.

Los bomberos cordobeses regresaron impactados: los terremotos no son una especialidad que deban atender en Córdoba, aunque tengan formación en rescates y catástrofes.

Laura formó parte del grupo de 32 brigadistas de la Brigada USAR (Sistema Nacional de Búsqueda y Rescate Urbano) ARG-10, junto al perro de búsqueda Argo, que regresaron el domingo pasado a Córdoba luego de una semana de brindar ayuda humanitaria en Venezuela. Pertenecen a la Federación de Bomberos Voluntarios de Córdoba y partieron el 4 de julio para regresar el 12.

Con más de más de 12 años de trayectoria como bombera, Laura describió la devastación de La Guaira, una franja de 17 kilómetros sobre la costa por 15 kilómetros sobre la ladera montañosa, como un caos.

A diferencia de su intervención en el derrumbe del hotel Dubrovnik en Villa Gesell (Buenos Aires), donde la ciudad permanecía intacta, aquí la magnitud del desastre era absoluta.

Laura de vuelta en el cuartel de Salsipuedes. 
Foto: Pedro Castillo / La Voz
Laura de vuelta en el cuartel de Salsipuedes. Foto: Pedro Castillo / La Voz (Pedro Castillo / La Voz)

Para Eduardo Almeida (46), bombero voluntario del cuartel de La Cumbrecita, quien también tenía como antecedente más similar el derrumbe del hotel de Villa Gesell, “esa experiencia no fue nada comparada a esto”, aclaró.

Uno de los pasajes más conmovedores de los brigadistas fue ver a las personas llorando en los lugares donde desaparecieron sus familiares, o donde alguna vez fue un hogar. “Me impactó ver que hacían su ‘carpita’ sobre el escombro donde yacía su familiar; a madres buscando a sus hijos, o a hijos buscando a sus padres”, relató Laura, conmovida.

Eduardo Almeida (46), bombero voluntario del cuartel de La Cumbrecita.
Eduardo Almeida (46), bombero voluntario del cuartel de La Cumbrecita. (Gentileza)

“La Guaira parecía zona de guerra por la cantidad de edificaciones derrumbadas y el olor se sentía a kilómetros; pero pudimos ir y brindar nuestro aporte y conocimiento”, agregó Almeida.

Búsqueda de sobrevivientes y devastación

Debido a que el equipo argentino llegó 14 días después del evento, las posibilidades de encontrar sobrevivientes eran mínimas.

La misión se centró en la recuperación de cuerpos para devolver la paz a las familias, una tarea que Laura la definió de gran valor como salvar una vida. Sin embargo, lo más duro no fue el trabajo en los escombros, el entorno, “el olor a los muertos” con 35 grados de calor y humedad, sino el contacto con los sobrevivientes.

Gustavo Nicola, jefe de la delegación cordobesa y jefe del cuerpo de bomberos de Villa María relató la odisea vivida en lo operativo y en lo ambiental.
Gustavo Nicola, jefe de la delegación cordobesa y jefe del cuerpo de bomberos de Villa María relató la odisea vivida en lo operativo y en lo ambiental. (Gentileza)

Gustavo Nicola, jefe de la delegación cordobesa y jefe del cuerpo de bomberos de Villa María, relató la odisea vivida en lo operativo y en lo ambiental. Operar por fuera de los canales oficiales de información representaba un serio peligro: "Cae gente desesperada diciendo que tiene un familiar atrapado en tal edificio. Y a veces te buscan personas que están lucrando con eso. Todo es difícil", relata.

También denunció situaciones extremas de oportunismo: "Te roban un martillo y después lo alquilan o lo venden para que la gente pueda sacar a sus seres queridos". Y alertó sobre la proliferación de "pseudobrigadas" que se organizan sin equipamiento y difunden cuentas bancarias en redes sociales.

Bomberos de Córdoba en plena tarea en Venezuela. (Gentileza
Bomberos de Córdoba en plena tarea en Venezuela. (Gentileza (Gentileza)

Por otro lado, debieron lidiar con el riesgo sanitario: "Había que tener mucho cuidado con la parte de las infecciones, por todo el problema biológico y ambiental".

Con respecto a la alimentación del equipo, el Consejo Nacional de Bomberos Voluntarios gestionó el envío de 2.000 kilogramos de comida termoestabilizada para las brigadas de Córdoba y Santa Fe. Sin embargo, los brigadistas decidieron donar esos alimentos a la población civil venezolana y alimentarse con las raciones que les preparaba el Ejército Argentino.

Brigadistas trabajando en los escombros. (Gentileza)
Brigadistas trabajando en los escombros. (Gentileza) (Gentileza)

Nicola contó que la brigada logró recuperar tres cuerpos de entre los escombros, en tareas que demandaron hasta dos jornadas consecutivas de labor por cada víctima.

Entre los fallecidos se encontraba una bombera de Caracas que estaba de paseo en la zona al momento del sismo, y el familiar de un bombero de La Guaira que se había sumado a los trabajos de rescate al lado de los cordobeses tras perder a toda su familia en el derrumbe.

El regreso a casa

Para sobrellevar el impacto emocional, la brigada aplica el “diffusing” (defusión cognitiva), sesiones donde comparten sentimientos para “resetear” la mente. 
Foto: Pedro Castillo / La Voz
Para sobrellevar el impacto emocional, la brigada aplica el “diffusing” (defusión cognitiva), sesiones donde comparten sentimientos para “resetear” la mente. Foto: Pedro Castillo / La Voz (Pedro Castillo / La Voz)

Para sobrellevar el impacto emocional, la brigada aplica el “diffusing” (defusión cognitiva), sesiones donde comparten sentimientos para “resetear” la mente. Laura sostiene una premisa clara para sobrevivir a la profesión: “Lo que pasa allá, queda allá; si te lo traés a casa, no podés vivir”.

Tras jornadas intensas de trabajo y logística, el regreso a Salsipuedes fue reparador. Reencontrarse con su hija Valentina, de 9 años, con sus cosas, volver a su trabajo como gasista, y dormir en su cama cobró un valor nuevo tras haber visto a miles perderlo todo.

Para Laura, la experiencia fue un "privilegio profesional" que refuerza su compromiso con una carrera donde el trabajo en equipo y la hermandad son la única respuesta ante la catástrofe.

“Pedían que le devuelvas algo de su ser querido”

Alfonsina Carle (22), bombera voluntaria de San Francisco, también formó parte de la brigada que viajó a Venezuela, remarcó la crudeza con la que se encontró en el país venezolano: “Fue un golpe muy fuerte porque lo que podemos ver en videos o en fotos no llega a explicar lo que la gente del lugar está viviendo".

Y agregó: "Te piden ayuda y que le devuelvas algo de su ser querido. Eso nos movilizó mucho. Te daban ganas de sacar los escombros con nuestras propias manos para poder devolverles algo que era muy significativo para ellos. Poder hacerlo nos llenó el corazón".

Además, reconoció que el choque emocional "no era nada de lo que imaginábamos que íbamos a ver". Hija de un bombero que portó el uniforme durante 25 años, Alfonsina siguió los pasos de su padre e ingresó al cuartel cuando tenía 15. Fue en 2018, apenas la institución abrió las inscripciones para que puedan ingresar las mujeres.

Alfonsina Carle: “Fue un golpe muy fuerte porque lo que podemos ver en videos o en fotos no llega a explicar lo que la gente del lugar está viviendo".
Alfonsina Carle: “Fue un golpe muy fuerte porque lo que podemos ver en videos o en fotos no llega a explicar lo que la gente del lugar está viviendo". (Gentileza)

Carle destacó sobre todo la preparación que reciben en el cuartel sanfrancisqueño: "Esta es la primera vez que Córdoba viaja a otro país a colaborar y creo que quedamos a la altura”.

También es estudiante de Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). A su llegada a la ciudad, la joven fue recibida en el cuartel con las sirenas encendidas en honor a su esfuerzo, y la distinguió el intendente Damián Bernarte.