Más que fútbol. Después del Mundial: qué enseñanzas deja la Selección a la sociedad
Especialistas reflexionan sobre cómo retomar la cotidianeidad después de vivir atravesados por el fútbol y analizan el impacto emocional que deja el fin de la competencia.
Llegó el fin del Mundial de Fútbol 2026. La Selección Argentina logró el subcampeonato y se terminó la ilusión por la cuarta Copa Mundial. Más allá de los estrictamente deportivo, el final de la competencia ante España dejó –tras varias alegrías en los partidos previos– una sensación colectiva de vacío y de tristeza. Pero, a la vez, una sensación de agradecimiento de la sociedad a los protagonista del equipo.
También el fenómeno generado permite reflexionar y rescatar el ejemplo del equipo dirigido por Lionel Scaloni, por encima de lo futbolístico. ¿Cómo se sigue ahora? ¿Cómo se gestiona esa sensación de tristeza? ¿Cómo retomar la cotidianeidad después de vivir atravesados un mes por el futbol? ¿Y qué nos dejan el Mundial, Messi y la Selección?
Algunas preguntas sobre la reacción de la sociedad ante un hecho que excede al deporte y que intentan responder expertos en comportamientos colectivos.
La psicóloga Silvina Zecler (MN. 46424), especialista en psicoanálisis en adolescentes y adultos, dijo a La Voz que hay que tramitar la frustración como un duelo, pero de acuerdo al peso que le dio cada uno. "Cada persona deposita algo diferente, aún quienes no son muy fanáticos del fútbol", expresó.
Sumó que la participación de la Selección en el Mundial generó un sentido social muy fuerte: "Un empujón de esperanza en medio de un momento difícil como país". Y agregó: "La resiliencia, la perseverancia y el apoyo mutuo ayudan a gestionar las emociones al hablar y compartir lo que sentimos, abrazándonos con empatía".

La psicóloga rescató el subcampeonato logrado, y afirmó que “hay que revalorizar el hecho de llegar a una final". Afianzar esa idea de que no sólo sirve ser campeón. "La vida tiene que ver con eso, muchas veces no sale tal cual lo soñamos, o sale en buena parte pero no todo", apuntó.
En esa línea, el psicólogo cordobés e investigador Diego Tachella interpretó que lo más importante es hablar del tema porque al hacerlo se procesan las emociones y las ubicamos en algún lugar. "Es un golpe. Algunas personas lo viven como una derrota. Y la tristeza y la frustración se diluyen con el tiempo. Hay que rescatar los buenos momentos", señaló.
A la vez, subrayó que hay una tristeza que se muestra en "múltiples capas": Y comentó: "Hay un duelo por no tener la cuarta estrella y no volver con la copa, pero también hay un duelo porque es el último mundial de Leonel Messi, y probablemente sea el último mundial de 'la Scaloneta'. Es como el fin de una era".
"Entonces, es necesario preparar el terreno para sacar todo lo viejo, como en el invierno hasta que llegue la primavera, y vuelva a florecer", agregó Tachella. Mientras tanto queda un paisaje desolado. "Necesitamos resetearnos", acotó.
Tachella expresó que desde este lunes la rutina cambió. El Mundial ya no está. "Nos permitía centrarnos en otro tema y para muchos fue como que la vida estaba organizada en función de ello. Ahora, hay que disfrutar el proceso vivido y no solo el final de la fiesta", señaló.
¿Cómo retomamos esa cotidianidad?
El psicoanalista Oscar A. Paulucci (M.P.N° 41.732), miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), expresó que el impacto no es el mismo para alguien que "ubicó toda su expectativa en el triunfo", que para alguien que tenía menos esperanza o menos ansiedad.
"Como todo duelo hay que transitarlo. No siempre se puede ganar. El escritor Samuel Beckett dijo alguna vez: 'Inténtalo de nuevo. Falla de nuevo. Falla mejor'. Es decir que hay que soportar el camino de la vida, las posibilidades de fallar. La ilusión de un éxito absoluto es imposible, a veces los seres humanos padecemos un exitismo absoluto", destacó.

Por otro lado, indicó que el Mundial reflejó una ilusión de un estrechamiento social entre los argentinos, con un ideal común y esta vez compartido. Algo que no se veía desde hace años en la Argentina.
"Aparecíamos unidos frente a una realidad cotidiana que muestra lo contrario, con enfrentamientos de distintos grupos sociales, políticos y económicos", explicó Paulucci.
También remarcó que "los festejos en tantos diferentes lugares del país trascendieron el mero resultado de un partido de fútbol" y que "la experiencia que nos deja es la necesidad de un encuentro colectivo".
Scaloni, Messi y la Selección, un ejemplo a seguir
Zecler señaló que la Selección nos dejó un gran ejemplo: "Hay que luchar hasta el último minuto y seguir con esperanzas de que el resultado puede ser a favor. Pero también reconocer cuándo se juega bien y cuándo no se juega tan bien. Hay veces en que las cosas de la vida son como el fútbol".
Además, añadió que muchos fracasos llevan al éxito. "Messi no siempre tuvo el éxito en sus manos y de hecho, hace diez años atrás estuvo a punto de dejar la Selección", detalló Zecler.
La especialista indicó que es importante "estar rodeados de personas que quieran verte avanzar". Y resaltó: "Cuando hacemos las cosas con 'otro' es más fácil. Messi es el mejor jugador de la historia y del planeta, y es humilde. Reconoce a sus compañeros, a sus amigos, y ellos lo toman de referente, de líder. Y como sociedad es el mejor ejemplo que podemos tomar".

También Tachella explicó que el equipo dejó enseñanzas interesantes desde el punto de vista psicológico. "Scaloni, Messi y varios otros jugadores lloraron en vivo frente a las cámaras. Nos enseñaron que todos somos vulnerables, que incluso nuestros héroes tienen sus falencias", remarcó.
Pero además, señaló que el hecho de llorar frente al público demuestra que los jugadores pueden manifestar y vivir las emociones, y no esconderlas por el hecho de ser hombres. "Me parece un gran mensaje", indicó.
Y agregó: "Son ejemplos de perseverancia. Demostraron que hay que seguir luchando, que las cosas se pueden revertir en los momentos más difíciles".
El trabajo en equipo es primordial

Paulucci sostuvo que Scaloni pudo manejar una situación grupal más allá de las rivalidades, y se plantó con cierta mesura. "Priorizó el trabajo colectivo en momentos de individualismo creciente no solo en Argentina, sino en el mundo", detalló.
"En la película El Eternauta el protagonista dice: 'nadie se salva solo'. Y ahí está el trabajo colectivo de la Selección, más allá del protagonismo particular de Messi. Y justamente él es un líder que comparte, que no solo hace goles sino que hace buenos pases para que otros concreten", comentó Paulucci.
Lo mismo resaltó Zecler: "Mostrar que la actitud, la esperanza, el trabajo, el esfuerzo y la unión de un equipo es primordial y vale, porque nadie se salva solo". Además sumó: "Trabajar en equipo también es un gran ejemplo de esta Selección. Y sirve para todas las áreas de la vida".
Paulucci cerró: "La clave está en el trabajo colectivo, en trascender el ego y las individualidades".
Pasó el Mundial. Queda pensar lo que nos dejó como sociedad, más allá de los resultados deportivos en puestos y en goles.
Porque, claramente, para la sociedad argentina no fue sólo una competencia de fútbol.



