Mundial 2026. Triunfo, euforia y violencia: ¿cómo pensar los disturbios tras los festejos por la Selección?
Especialistas analizaron los hechos de violencia registrados tras el triunfo de Argentina ante Egipto. Advirtieron que no hay que confundir el festejo masivo con los episodios de delincuencia, y explican cuáles son los factores sociales que intervienen.
Los festejos por la hazaña de la remontada de la Selección Argentina de fútbol al ganarle a Egipto, y pasar a cuartos de final en el Mundial 2026, estuvieron empañados por hechos de violencia, robos y saqueos. No solo en Córdoba sino en otros puntos del país.
Frente a esta situación, especialistas fueron invitados a pensar sobre estos interrogantes: ¿por qué parte de la sociedad muestra y expresa violencia en acontecimientos que deberían ser festivos? ¿Dónde está arraigada esa violencia?
El sociólogo Cristian Canziani, especialista en investigación social (UBA), aclaró que no hay que mezclar dos fenómenos distintos: el festejo y la delincuencia. "Miles de personas salieron a celebrar el triunfo de la Selección y una minoría protagonizó hechos de violencia y delitos. Si confundimos ambas cosas, terminamos interpretando mal lo que ocurrió", expresó.
Además, indicó a La Voz que la expresión violenta surge de una minoría, pero puede tener un efecto de contagio: “No porque las personas se vuelvan violentas de un momento para otro, sino porque cuando alguien rompe una norma, por ejemplo, destruir una vidriera, otros interpretan que, en ese contexto excepcional, las reglas habituales dejaron de regir”.

Y agregó: “Ahí aparece un fenómeno de imitación y de debilitamiento momentáneo de las normas que organizan la convivencia”.
En esa línea, el sociólogo Nicolás Cabrera, profesor de la UNC, sostuvo que en los eventos masivos se habilitan comportamientos que normalmente en espacios individuales no se permiten. “Se flexibilizan algunos mecanismos de autocontrol y las personas están más desinhibidas”, acotó.
También señaló que “vivimos en una sociedad que cree que parte del folclore del fútbol es realizar algunas prácticas violentas que en otros contextos no estaría permitido (peleas, expresiones racistas, cantos ofensivos)”.
Canziani explicó que “no hay nada en un festejo que produzca violencia por sí mismo. Al contrario, lo esperable es que un triunfo deportivo genere alegría, encuentro y celebración. De hecho, eso fue lo que hizo la inmensa mayoría de quienes estuvieron en el Patio Olmos”.
No hay una única motivación
“La violencia existe en la sociedad, y siempre hay una búsqueda de violencia. Normalmente son protagonizadas por varones. Hay una forma de afirmar la masculinidad, y una forma de tener reconocimiento y prestigio, sobre todo entre los jóvenes.” afirmó Cabrera.
Y añadió que con el uso del celular hay un deseo por “la viralización” de los hechos aun cuando se cometen prácticas ilegítimas. “No busca el anonimato sino la exposición. Hay algo de la cultura virtual hiper espectacular en estos fenómenos”, dijo.

Para Canziani no hay una única motivación de violencia: “Hay quienes buscan confrontar y otros aprovechan la oportunidad para delinquir, y otros simplemente se dejan arrastrar por la dinámica del momento”.
Y remarcó que antes de decir que “vivimos en una sociedad esencialmente violenta, diría que vivimos en una sociedad donde ciertos consensos aparecen más frágiles. Lo preocupante no es solamente quien rompe una vidriera, sino que otras personas consideren aceptable apropiarse de lo que quedó expuesto".
Contrato social
Canziani sostuvo que si tuviera que poner el foco en un aspecto más profundo, “hablaría del contrato social”: el conjunto de normas no escritas que hace posible la convivencia. “La mayoría de las personas no respeta la propiedad ajena únicamente porque exista una ley o una fuerza policial, sino porque existe un consenso moral que dice: lo que no es mío, no es mío”, expresó.

Ese consenso se sostiene con la cultura y con los discursos públicos. Cuando el espacio público se llena de mensajes que deslegitiman al otro, afirmó exaltan la confrontación o naturalizan que el interés individual está por encima del bien común, ese contrato social se debilita.
Pero, pidió no perder de vista lo importante: “Si miles de personas pudieron reunirse para celebrar, cantar, abrazarse, y luego volver a sus casas sin ningún conflicto es porque sigue existiendo un fuerte sustrato de confianza y de pertenencia compartida”.
Alivio ante la tensión
El psicólogo, docente e investigador Diego Tachella, expresó que el festejo permite la descarga de emociones. “Es la búsqueda del alivio luego de una tensión sostenida todo el partido hasta los 72 minutos del primer gol, y en 29 minutos se resolvió hacia el festejo por el triunfo”.
Además, detalló que regular la expresión de esa emoción, que además es colectiva, requiere muchos recursos, madurez y experiencia. “Y esa expresión violenta es en un porcentaje menor, solo que es muy visible e impacta mucho más que el resto de los congregados que no fueron violentos”, indicó.
El psicólogo argumentó que el estado de violencia que demuestra la sociedad hoy es producto del momento particular del país, “con tensiones y frustraciones que necesitan aliviarse”.

Y estos festejos colectivos, más espontáneos, que ahora reciben otra atención de las fuerzas de seguridad, que en 2022: "Tienen una descarga más violenta en el festejo, hay alguien contra quien descargarla", indicó.
Además, señaló que se emplean metáforas con contenidos agresivos y violentos en relación al partido. “Luego en el colectivo y la masividad se dirige de manera descontrolada ante cualquier inicio de un desborde de las conductas personales que habitualmente no se realizan por inhibiciones instauradas social y culturalmente”, cerró.





