
La Municipalidad de Córdoba asegura que no alquila colectivos a otras empresas
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Redacción La Voz
El plan de contingencia que hoy sostiene al transporte urbano de Córdoba no nació de un hecho aislado. Fue la consecuencia de una serie de decisiones demoradas y de un proceso de reordenamiento que la Municipalidad terminó activando cuando la demanda ya había subido por el inicio de clases.
El origen del problema está en el agotamiento del esquema contractual vigente. Las concesiones que estaban en curso se habían iniciado en marzo de 2014 y ya no podían seguir prorrogándose. Esa situación obligó al Palacio 6 de Julio a impulsar una especie de “minilicitación” para adjudicar contratos precarios por un año y rearmar el sistema.
El problema fue el momento elegido. La reconfiguración no se resolvió en enero ni en febrero, antes del inicio del ciclo lectivo, cuando el sistema todavía tiene menor presión. La transición quedó abierta justo cuando la ciudad volvía a exigir la mayor capacidad del transporte urbano.
La intención oficial era evitar una crisis como la de marzo de 2024, cuando Ersa abandonó la prestación y la Municipalidad tuvo que ampliar de urgencia el rol de Tamse, hoy Tamsau. Aquella salida dejó meses de frecuencias malas, flota deteriorada y fuerte malestar entre los usuarios.
En esta nueva etapa, Coniferal y SíBus quedaron mejor posicionadas dentro del esquema que evaluaba el municipio. La primera continuará en los corredores 1, 4 y 6 y sumó la línea C1. La segunda sigue en los corredores 3 y 8 y tomó la A1 y la B1.
La principal incertidumbre quedó concentrada en FAM, que operaba los corredores 2, 5 y 7. La empresa empezó a exhibir problemas operativos y financieros en medio del proceso de evaluación abierto por la Municipalidad.
En ese contexto apareció Dota, a través de la propuesta de mejora presentada por FAM con apoyo técnico, económico y de management del grupo empresario. Pero las señales del municipio, de la UTA y de la cámara empresaria Fetap fueron claras desde el comienzo: Dota no es bienvenida en Córdoba.
La resistencia tuvo varias explicaciones. El municipio sostuvo una preferencia por operadores locales o más cercanos al sistema provincial. UTA mantuvo reparos por el peso que tiene Ucra en la estructura del grupo empresario. Y en el empresariado cordobés tampoco hubo voluntad de abrirle la puerta al principal operador del Área Metropolitana de Buenos Aires.
A eso se sumó la postura del propio grupo, que dejó planteado que sólo le interesaba participar si se mantenía el paquete completo de los corredores 2, 5 y 7. Esa lógica cayó mal en la Municipalidad, que la leyó como una presión en medio de una situación crítica.
La Municipalidad respondió que ya no evaluaría promesas futuras, sino capacidad real de prestación: flota disponible, personal, antigüedad de los coches y kilómetros posibles de cubrir. En ese análisis, FAM no aparecía en condiciones de sostener todo lo que pretendía.
En un primer momento, el objetivo del Palacio 6 de Julio fue que la empresa siguiera hasta el 31 de marzo para evitar un corte abrupto del servicio. Pero la situación se precipitó cuando FAM dejó trascender que tenía combustible sólo hasta un determinado límite y, poco después, directamente no sacó los coches a la calle y denunció un sabotaje.
Según la versión de la empresa, desaparecieron llaves de más de 200 colectivos, fueron sustraídos módulos electrónicos de unas 50 unidades y otros coches sufrieron daños en los motores. La Municipalidad resolvió entonces impedir que esa flota volviera a circular hasta que la Justicia pudiera peritarla.
Desde ese momento se activó el plan de contingencia. Tamsau pasó a cubrir el corredor 2, SíBus absorbió el 5 y Coniferal tomó el 7. El servicio siguió, pero con frecuencias afectadas y numerosas quejas de los usuarios.
Una alta fuente municipal trazó el balance de la primera semana de emergencia. “Tenemos claro que el lunes estuvimos un poquito más abajo del 70% del cumplimiento de los corredores 2, 5 y 7. Empezamos a subir en la semana y ya estamos en un 80-85% de lo que venía siendo FAM, con buena cantidad de vehículos en calle y con mejor recepción por parte de los usuarios teniendo en cuenta que ya todo se ve en la aplicación Tu bondi y que permite administrar el tiempo y tener previsibilidad”, señaló.
Ese diagnóstico muestra una mejora, pero también confirma que la contingencia todavía está por debajo del nivel que tenía el sistema antes de la caída de FAM. Y el mayor problema sigue siendo el corredor 2, el más largo, exigente y difícil de reasignar por la cantidad de coches que necesita y por su baja velocidad comercial.
Para los próximos días se esperan novedades con SolBus, que aparece como la opción más avanzada para asumir el corredor 7. También se aguarda que Movix termine de cerrar su propuesta para el corredor 5. Para el 2, en cambio, el escenario sigue abierto: hay consultas de otras operadoras interurbanas y no se descarta que la Municipalidad vuelva a apoyarse con más fuerza en Tamsau, que tiene 70 ómnibus diésel.
En medio de esa transición, la Municipalidad y la UTA firmaron un acta acuerdo para garantizar la continuidad laboral del personal que hoy presta servicios en El Quebrachal SRL, razón social de FAM.
El entendimiento establece que los trabajadores serán incorporados a las empresas prestatarias que operarán el servicio a partir del 1° de abril. La transferencia se hará bajo el régimen del artículo 225 de la Ley de Contrato de Trabajo, lo que asegura continuidad de la relación laboral, reconocimiento de antigüedad, mantenimiento de categoría y preservación de los derechos convencionales y legales.
Además, en su carácter de garante del sistema, la Municipalidad dispuso que el pago de los salarios correspondientes al mes de marzo estará asegurado.
El acuerdo fue firmado por el secretario de Gobierno, Rodrigo Fernández; el presidente de Tamsau, Julio César Secondi; el subsecretario de Movilidad y Tránsito, Eduardo Ramírez; el director de Tamsau, Maximiliano Valle; y el secretario del Interior de la UTA, Luis Arcando, junto a Carla Esteban y Pablo Farías, de la seccional Córdoba.
Este viernes, además, apareció otra noticia que alivió el frente del transporte. La UTA firmó la paritaria nacional, un paso que despeja por algunos meses la posibilidad de un conflicto salarial en el sector.
Ese dato no resuelve la crisis operativa abierta por la caída de FAM, pero sí descomprime una de las amenazas que podía sumar más tensión al sistema en plena contingencia.
Con ese escenario, la Municipalidad ganó algo de tiempo para terminar de cerrar el nuevo mapa de operadores. Pero el panorama sigue abierto: el corredor 7 espera a SolBus, el 5 aguarda una definición con Movix y el 2 continúa como el gran nudo del transporte urbano cordobés.