Cuidado familiar. Infancias en crisis: dificultades para hacer amigos, sin incentivo para leer y muy pocos celebran el cumpleaños
El informe de la UCA marca que son pobres más del 53% de los chicos. Lo más relevante del estudio son sus alertas por déficit educativos, de salud y de hábitos y cuidado.
El nuevo informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia (ODSA-UCA), titulado "Infancia en la Argentina: avances en la coyuntura, deudas estructurales (2010-2025)", revela que la urgencia alimentaria muestra una leve mejoría respecto al pico de la crisis, pero pone en agencia una serie grande de carencias estructurales en salud, educación y vivienda “que se consolidan como barreras casi infranqueables para el desarrollo de millones de niños, niñas y adolescentes (NNyA)”, dice el nuevo estudio..
La pobreza infantil por ingresos sigue afectando al 53,6% de los niños y adolescentes urbanos del país y si bien el dato es menor al 59,7% registrado en 2024, todavía se sitúa ocho puntos por encima de los valores de 2010. La indigencia, por su parte, se ubica en el 10,7%, un alivio frente al máximo histórico del año anterior.
El informe señala que las transferencias estatales, como la AUH o la Tarjeta Alimentar, son indispensables pero no bastan. “En la Argentina de 2025, un NNyA del estrato más pobre tiene 28 veces más probabilidades de pasar hambre que uno del estrato más acomodado”, plantea el informe.

Casi sin ir al dentista
Un dato alarmante es la postergación de la salud bucal. Mientras que la consulta médica anual ha mejorado, la visita al dentista sigue siendo una asignatura pendiente para el 34,6% de la infancia. En el nivel socioeconómico muy bajo, el déficit de consulta odontológica llega al 44,6%. El informe destaca que el 17,4% de los niños dejó de asistir al odontólogo específicamente por falta de recursos económicos durante el último año.

En 2025, el 61,2% de los NNyA depende exclusivamente del sistema público, el valor más alto registrado en 15 años.
Dificultades de socialización
Festejar el cumpleaños parece un acto universal, pero para el 19,6% de los niños argentinos es un lujo inalcanzable. El informe muestra que esta práctica es extremadamente sensible a la coyuntura económica; ante cualquier crisis, el festejo es lo primero que se resigna.
A su vez, el 27,3% de los NNyA presenta problemas para socializar y formar vínculos con sus pares, una cifra que asciende al 32,9% en los estratos más bajos.
Acceso a la cultura y a la educación
Los hábitos culturales también muestran una fractura social. El 30,5% de los niños no recibe estímulos de lectura o narraciones orales por parte de sus padres. En los sectores populares, este déficit no solo se explica por la falta de libros, sino por el agotamiento físico de los adultos y las jornadas laborales extensas que limitan el tiempo de calidad y el "tejido simbólico" necesario para el desarrollo cognitivo, plantea el estudio.
A su vez, mientras hay avances en la inclusión escolar, persisten deudas en la calidad y en la oferta de saberes. En la escuela primaria, el déficit de jornada completa afecta al 82,6% de los alumnos, siendo mucho más profundo en el sector estatal que en el privado, plantea el informe.
Uno de los puntos más críticos es la exclusión digital. A pesar de vivir en un mundo interconectado, el 49,6% de los hogares con niños no cuenta con una computadora. Esta cifra es especialmente dolorosa si se considera que, en los sectores socioeconómicos muy bajos, el déficit de computadoras alcanza al 85,4%. Además, el sistema escolar no logra compensar esta carencia: el 57% de los alumnos de primaria no recibe enseñanza de computación en la escuela, una cifra que ha empeorado respecto a 2010.
En cuanto al nivel inicial, casi uno de cada cuatro niños de 3 a 5 años no asiste al jardín.
Hacinamiento
El hacinamiento afecta al 20,9% de los niños. El estudio señala que el indicador más elocuente de la falta de espacio es el de compartir cama o colchón para dormir: más de uno de cada cuatro niños argentinos (26,9%) no tiene una cama propia. Esta situación es crítica en la primera infancia (0 a 4 años), donde casi la mitad (47%) duerme con sus padres o hermanos.
Salud mental y autopercepción
El informe revela que el 18,1% de los chicos de 5 a 17 años presenta síntomas de tristeza o ansiedad.
A su vez, el 37,5% de los niños enfrentó dificultades para comprar ropa o calzado. Lo más doloroso es que el 6,9% sufre emocionalmente por vestirse de manera distinta a sus pares debido a su situación económica.
En cuanto a la nutrición, existe un problema de percepción: solo el 4,2% de los adultos ve el exceso de peso como un problema, a pesar de que los datos objetivos indican una alta prevalencia de malnutrición por exceso.



