Salud mental. El 18% de los niños y adolescentes argentinos presenta síntomas de tristeza o ansiedad

Así lo revela el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA). El estudio advierte por el malestar emocional que sufren las infancias en el país.

21 de abril de 2026 a las 11:59 p. m.
El 18% de los niños y adolescentes argentinos presenta síntomas de tristeza o ansiedad
Las chicas adolescentes muestran un malestar emocional mayor que los varones en el actual contexto. (Freepik)

Un estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) pone el foco en las dimensiones postergadas de las infancias que repercuten en su bienestar más allá de los indicadores objetivos de las condiciones de vida.

El registro sobre síntomas de tristeza o ansiedad, posibilidad de hacer amigos o sufrimiento por carencias materiales, entre otros, pone en alerta a las autoridades sobre la importancia de un abordaje integral de la dimensión humana, especialmente en los niños, niñas y adolescentes (NNyA).

El documento "Dimensiones postergadas del bienestar infantil: Salud, vestimenta, vínculos y escuela en la infancia urbana argentina” reveló que el 18,1% de los NNyA de 5 a 17 años presentó síntomas de tristeza o ansiedad desde la perspectiva de sus adultos de referencia. La incidencia es mayor en la adolescencia (21,2%) y, dentro de este grupo, las mujeres aventajan en riesgo a los varones (24,7% frente a 18%).

Este estudio se realizó a partir de datos recogidos en 2025 por la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) que desde hace más de 15 años analiza la desigualdad social que se enraíza en indicadores como salud, alimentación, hábitat y educación.

El mismo informe advirtió que el 27,3% de los NNyA tiene pocos amigos o dificultades para hacerlos. La incidencia es mayor entre las mujeres y se duplica en el estrato más bajo respecto del más alto.

"La falta de amigos no es un dato menor: quienes enfrentan estas dificultades tienen casi el doble de probabilidades de no aprender mucho en la escuela", sostuvieron sus autores.

Un grupo de niños en un comedor de la ciudad de Córdoba.
Un grupo de niños en un comedor de la ciudad de Córdoba. (La Voz)

Además el relevamiento incluyó otros datos destacados: el 37,5% de los NNyA experimentó privaciones en su vestimenta por problemas económicos. Pero además de la carencia material, el estudio revela su impacto emocional: el 12,3% no puede vestirse como sus pares y el 6,9% sufre por ello.

La investigadora Ianina Tuñón sostuvo que el documento por primera vez registró algunas dimensiones que históricamente no se estaban visibilizando pero a las cuales la sociedad le está dando valor más vinculadas a la subjetividad, los cuerpos y los vínculos.

Deudas estructurales

Además el ODSA-UCA actualizó los indicadores sobre las deudas estructurales en la infancia. En 2025, el 28,8% de los NNyA experimentó inseguridad alimentaria, con un 13,2% en su forma más severa. Si bien estos valores muestran una mejora respecto de 2024, no logran retornar a los niveles previos a la crisis y se mantienen por encima de la década de 2010.

En este contexto, la asistencia alimentaria alcanza niveles récord (64,8%). Este aumento no solo refleja la ampliación de la cobertura, sino también la incorporación de sectores que antes no recurrían a estos programas.

A propósito de este indicador, la encuesta profundizó sobre la salud nutricional, una problemática subestimada: aunque la última Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2018) registró un 41,1% de sobrepeso y obesidad en la población de 5 a 17 años, solo el 4,1% de los adultos en 2025 identifica esta condición como un problema en los niños/as.

Fila de personas para acceder a plato de comida de un comedor popular.
Fila de personas para acceder a plato de comida de un comedor popular. (La Voz)

Además el reconocimiento del exceso de peso aumenta a medida que asciende el nivel socioeconómico, revelando la influencia de factores culturales y de acceso a la información.

En lo que se refiere a atención de salud, hubo una ampliación de consultas, pero fuertes desigualdades en cobertura. El 19,8% no asistió al médico o al odontólogo por problemas económicos.

La brecha por edad es marcada: en los menores de 5 años, el 11,3% no asistió al médico, mientras que en el caso de los adolescentes esa proporción llegó al 27,5%. Un NNyA del estrato muy bajo (28,7%) triplica las chances de tener déficit de atención de su salud por motivos económicos respecto del estrato medio alto (9,1%).

Al mismo tiempo el 61,2% de NNyA carece de cobertura de salud a través de obra social, mutual o prepaga dependiendo exclusivamente del sistema público, lo que constituye el valor más alto de la serie que comenzó en 2010.

Aunque se observa una mejora en la consulta médica (15,7% no asistió en el último año), persisten desigualdades significativas, especialmente entre adolescentes.

Educación, salud y hábitat

En materia de educación, si bien la matrícula se expande, la oferta se fragmenta. En 2025, el 24,4% de los niños/as de 3 a 5 años no asistía al nivel inicial, mientras que el 7,8% en primaria y el 23,6% en secundaria presentaba déficits en su trayectoria educativa (por no asistencia o sobreedad).

En estas condiciones los adolescentes de sectores bajos tienen hasta cinco veces más probabilidades de presentar rezago escolar. A su vez, la oferta resulta limitada: el 82,6% no accede a jornada extendida, el 57,0% no recibe enseñanza de computación y el 39,7% no tiene clases de idiomas.

Los guardapolvos y la escuela. (Pexels)
Los guardapolvos y la escuela. (Pexels) (Pexels)

En 2025, el 18,7% de los NNyA no utilizaba internet y el 15,8% no contaba con conexión en el hogar. A su vez, el 49,6% vivía sin computadora.

A esto se suman déficits en el acceso a actividades formativas: el 55% no realiza actividad física extraescolar y más del 80% no participa en actividades culturales. Estas carencias afectan especialmente a los sectores más vulnerables.

Otro indicador importante es que más del 20% de los NNyA vive en condiciones de hacinamiento, es decir comparten cama y colchón. Además el 42% reside en hogares sin saneamiento adecuado.

También las condiciones de crianza reflejan privaciones que exceden lo material: el 30,5% de los NNyA no comparte lectura con adultos y el 19,6% no festeja su cumpleaños.

Finalmente la EDSA 2025 estimó un 53,6% de NNyA en hogares pobres por ingresos, mientras que un 10,7% en situación de indigencia. Aunque ambos indicadores mejoran respecto de 2024, permanecen en niveles altos en perspectiva histórica.

Necesidad de políticas integrales

En este contexto para Tuñon existe un desaprovechamiento de la ventana de oportunidad del bono demográfico actual en el que se espera un impulso del crecimiento económico y mejora de la calidad de vida del país antes que la población envejezca.

Desde el observatorio indicaron que el estudio invita a reflexionar sobre la urgencia de políticas integrales que aborden no solo las privaciones materiales, sino también las experiencias cotidianas de exclusión, malestar y desigualdad que marcan la vida de miles de niños, niñas y adolescentes en la Argentina urbana.