Informe. Crece el ausentismo estudiantil en Argentina: cómo está Córdoba en el ranking
A nivel nacional el 51% de los estudiantes faltan al menos 15 días por año. La inasistencia escolar en Córdoba creció aunque en menor proporción.
El ausentismo estudiantil sigue siendo un problema recurrente que preocupa a las autoridades y los datos que se conocieron evidencian un crecimiento aunque no afecta de manera uniforme.
Según los datos del operativo Aprender 2024, el 51% de los alumnos del último año de secundaria declara haber acumulado 15 o más inasistencias hasta octubre: en 2022, el porcentaje era 44%.
El reporte de ausentismo estudiantil creció 7 puntos porcentuales en dos años a nivel país y se observan incrementos en las 24 provincias.
En Córdoba a octubre de 2024 el ausentismo alcanzó al 39% de los estudiantes del último año de la secundaria. Dos años antes había sido el 37%.
Los datos surgen del informe “Ausentismo: ¿Qué sabemos acerca de cuánto faltan los estudiantes de secundaria?”, elaborado por Argentinos por la Educación. El documento analiza la magnitud y la evolución del ausentismo estudiantil en el nivel secundario a partir de los cuestionarios complementarios de los últimos datos disponibles de las pruebas Aprender (2024) y PISA (2022), que relevaron la percepción de estudiantes y directores sobre el problema.
A pesar de la magnitud del fenómeno, el informe advierte que Argentina aún carece de un sistema consolidado de datos nominales abiertos sobre inasistencias escolares. La información disponible proviene en gran medida de los autorreportes de los propios estudiantes.

Las diferencias entre provincias son marcadas. Buenos Aires encabeza el ranking con un 66% de estudiantes que acumulan al menos 15 faltas, seguida por la Ciudad de Buenos Aires (59%), Tierra del Fuego (55%) y La Pampa (54%). En el otro extremo, Santiago del Estero (28%), San Juan (29%) y Jujuy (30%) presentan niveles más bajos de ausentismo, según lo informado por los alumnos.
El informe muestra que el ausentismo no afecta de manera uniforme, sino que tiende a concentrarse en un grupo de estudiantes con niveles más altos de inasistencia. A nivel nacional, entre 2022 y 2024 creció la proporción de alumnos con más de 20 faltas (del 26% al 30%) y también la de quienes acumulan entre 15 y 19 (del 18% al 21%).
En cambio, se redujo el grupo “intermedio” de alumnos que suman entre 5 y 14 inasistencias (del 41% al 34%): el dato sugiere que muchos de ellos pasaron a tener un patrón de ausentismo más severo.

En paralelo, los segmentos de menor ausentismo (estudiantes con ninguna falta o con menos de 5) se mantuvieron estables en el período de tiempo analizado.
En este sentido, los autores señalaron una “polarización” en la asistencia: se mantiene estable el grupo que falta poco, pero se amplía el de quienes faltan mucho.
Motivos y obstáculos
En cuanto a las razones, el principal motivo de inasistencia son los problemas de salud, mencionados por el 62% de los estudiantes. El segundo factor más frecuente (señalado por el 39%) es “no tener ganas de ir a la escuela”, lo que abre un interrogante sobre el vínculo de los jóvenes con la institución escolar.
También aparecen dificultades de acceso, problemas de puntualidad y razones familiares o laborales.
Para los directores de escuela, el ausentismo es el principal obstáculo para el aprendizaje. En 2024, el 46% lo consideró un problema moderado o serio, por encima de otros factores como la impuntualidad de los estudiantes (45%), los bajos logros educativos (39%) o el ausentismo docente (37%).
Qué hace la Provincia
En Córdoba continúa vigente el límite de 25 inasistencias por año para los estudiantes. El tope incluye tanto faltas justificadas como injustificadas y forma parte de una política que apunta a fortalecer la permanencia escolar.
El ministro de Educación, Horacio Ferreyra, sostuvo al inicio del ciclo lectivo que “la asistencia no es un trámite administrativo, sino una condición necesaria para la equidad”, y remarcó que la normativa brinda herramientas para intervenir a tiempo junto a las familias.

Desde la cartera educativa aclararon que superar ese número no implica la exclusión del sistema. En esos casos, los alumnos pasarán a la condición de Trayectoria Escolar Asistida (TEA), un mecanismo que habilita a la institución a desplegar estrategias específicas para garantizar la continuidad pedagógica.
Síntoma y desventajas
"El ausentismo es apenas la parte visible de una combinación de cuestiones tales como la pérdida de valoración social de la escuela, el quiebre en la alianza familias-escuelas y la flexibilización constante de los regímenes académicos. En este contexto, el ausentismo estudiantil aparece en la superficie como la punta del iceberg, dejando todas estas otras cuestiones –que en parte son sus causas– ocultas debajo”, afirmó Bruno Videla, docente de nivel secundario y coautor del informe.
Por su parte la especialista en gestión educativa y formadora de docentes, Viviana Postay, sostuvo que el nivel alto de ausentismo "es un síntoma y no el problema en sí mismo". "El estudiante se aleja de la escuela –o concurre de forma intermitente– porque los bordes de lo institucional se han vuelto difusos".
“El informe permite leer el ausentismo como un indicador crítico de desajuste entre la oferta escolar y las condiciones de las trayectorias estudiantiles. Su crecimiento concentrado en ciertos grupos sugiere procesos de acumulación de desventajas y una desvinculación que la escuela no logra revertir"; concluyó Sandra Ziegler, investigadora de Flacso Argentina.



