Memoria. “Es un ataúd en mi espalda”: el mensaje de la mamá de Ángeles Rawson a 13 años del femicidio
En un nuevo aniversario del crimen que conmocionó a la Argentina, Jimena Aduriz recordó a su hija con una emotiva carta. La adolescente de 16 años fue asesinada en 2013 por el portero del edificio donde vivía, Jorge Mangeri.
Este 10 de junio de 2026 se cumplen 13 años del femicidio de Ángeles Rawson. Como cada aniversario, su madre, Jimena Aduriz, utilizó sus redes sociales para expresar el dolor persistente por la ausencia de su hija, a quien llamaba cariñosamente “Mumina”.
“13 desde el 2013. Cuánto pesa tu ausencia, es un ataúd en mi espalda que con el paso del tiempo se hace parte de ella”, escribió Aduriz en una publicación de Facebook acompañada por una foto de la tumba de la joven, decorada con flores y una imagen de ella.
En su mensaje, la mujer reflexionó sobre el futuro que le fue arrebatado a Ángeles y la paradoja de sentir el hecho como si hubiera ocurrido ayer.
El crimen que marcó un hito judicial
El 10 de junio de 2013, Ángeles regresaba de la escuela a su casa en el barrio porteño de Palermo. Las cámaras de seguridad registraron su ingreso al edificio de la calle Ravignani al 2300, donde convivía con su madre y su padrastro, pero nunca llegó a entrar a su departamento.

Tras una intensa búsqueda, su cuerpo fue hallado al día siguiente en una bolsa de residuos en una planta de tratamiento de la Ceamse, en José León Suárez. La autopsia determinó que la joven murió por asfixia y que intentó defenderse de su atacante, lo que permitió recolectar pruebas biológicas cruciales para la investigación.
La reconstrucción judicial concluyó que Jorge Mangeri, el encargado del edificio, interceptó a la adolescente en el trayecto hacia su vivienda con la intención de abusar sexualmente de ella y, ante la resistencia, la asesinó.
Un precedente contra la violencia de género
El caso Rawson fue fundamental en términos legales: se convirtió en uno de los primeros expedientes en los que se aplicó la figura del femicidio en la Argentina, visibilizando la violencia contra las mujeres en los ámbitos cotidianos.
Hoy, a más de una década del hecho, el pedido de justicia se mantiene vivo en el recuerdo de su madre, quien cerró su mensaje con una sentida promesa: “Hoy no puedo ser fuerte, mi amor. Mañana seguiré. Me duele demasiado y te amo de la misma forma”.


