Seguridad nuclear. En los cuatro incidentes de 2025 en Dioxitek hubo diseminación de compuestos con uranio

La Autoridad Regulatoria Nuclear respondió un pedido de informes de La Voz con el detalle de los eventos reportados por la empresa. Pidió a Dioxitek que analizara en forma integral los eventos y explicara las posibles causas comunes. Señalan que todos fueron contenidos dentro del predio.

25 de julio de 2026 a las 08:55 p. m.
En los cuatro incidentes de 2025 en Dioxitek hubo diseminación de compuestos con uranio
Uno de los eventos en los que hubo diseminación de AUC en la planta de Dioxitek, en el año 2024. Al año siguiente hubo otros cuatro con pérdidas de compuestos con uranio. (Archivo / La Voz)

Los cuatro incidentes de seguridad ocurridos en 2025 y reportados por Dioxitek a la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) tuvieron como elementos comunes derrames, diseminación o pérdidas de carbonato de amonio y uranilo (AUC) o de otro compuesto con uranio en spray (nitrato de uranilo). Fueron controlados en el interior de la planta, sin dejar consecuencias relevantes en el personal expuesto, aseguró el organismo rector. Sin embargo, el ente hizo un pedido para que se estudiaran las posibles causas comunes y se implementaran mejoras y medidas preventivas.

Esta es parte de una respuesta a un pedido de informes que hizo La Voz a la ARN luego de que la propia entidad reveló en marzo de este año, en un documento remitido al Juzgado Federal 3 de Córdoba, que el año pasado hubo otros cuatro incidentes de seguridad reportados por Dioxitek, sin precisar ningún detalle de la causa de ellos. Decimos "otros cuatro" porque para ese momento se conocían dos: un evento ocasionado por la rotura de un cristal de la tapa del horno principal y, el más relevante, la diseminación de AUC o “yellow cake” en un sector de la planta, el cual no fue informado a la población ni por Dioxitek ni por la ARN, sino que se conoció en febrero de este año por una investigación de este medio.

“Durante el año 2025, se han reportado cuatro incidentes ocurridos en la planta cuyas implicancias en la seguridad radiológica fueron contenidas dentro de la instalación y controladas en el sitio sin constituir una emergencia radiológica”, comunicó el 18 de marzo la ARN al Juzgado, a cargo de Miguel Hugo Vaca Narvaja, que desde 2016 arbitra los distintos acuerdos entre la Municipalidad de Córdoba y Dioxitek para permitir que la empresa que produce el dióxido de uranio siga operando en la ciudad de Córdoba, a pesar de que desde que se sancionó la ordenanza de uso de suelo (en 1986) su actividad no está permitida dentro del ejido urbano.

Actualmente, Dioxitek opera con un permiso vencido en diciembre de 2024, y este año fracasaron dos audiencias para acordar una prórroga, no por los incidentes, sino porque la empresa no pudo cumplir con el requisito de presentar una habilitación vigente de Bomberos.

Dioxitek opera en Córdoba con permisos precarios desde hace varias décadas. (Archivo/La Voz)
Dioxitek opera en Córdoba con permisos precarios desde hace varias décadas. (Archivo/La Voz) (La Voz)

El Juzgado no pidió ampliar la información que recibió sobre esos cuatro incidentes, pero sí lo hizo La Voz. El pedido de informes dirigido a la ARN se subió a la plataforma el 31 de marzo de este año. Se preguntó por estos incidentes, pero también por todos los registrados y reportados a la ARN desde 1983, año en el que Dioxitek inició su trabajo en el predio de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), de barrio Alta Córdoba.

No fue sencillo que respondieran: debió mediar un recurso ante la Agencia Nacional de Acceso a la Información Pública (AAIP), que estudió el caso y terminó resolviendo a favor del pedido de La Voz, lo que obligó a la ARN a dar respuesta.

Todos los incidentes de 2025 ocurrieron en poco más de dos meses, entre mayo y julio. Y si bien la ARN se encargó de remarcar que no hubo compromiso de seguridad nuclear ni les cabe la calificación de “accidentes”, informó que “requirió a la entidad responsable una evaluación integral de los eventos acontecidos en el año que contemple posibles causas comunes, las acciones correctivas y oportunidades de mejora”.

Ese informe, contestó ARN, “fue recientemente remitido y su evaluación se encuentra en curso”.

Además, “se solicitó la evaluación de mejoras en los programas de mantenimiento preventivo –como la inclusión del recambio de válvulas– y la implementación de acciones orientadas a fortalecer la seguridad radiológica, el control de los elementos de protección personal y la consolidación de una cultura de seguridad integral”, detalló la ARN.

No fue la primera vez que la ARN pide estudios integrales de causas y compromisos de mejoras: se solicitaron cosas similares tras una seguidilla de cuatro eventos en 2021 y luego del sexto incidente de 2022, un año en el que se reportarían siete situaciones de interés.

Este es el detalle informado por la ARN de los eventos de 2025 en la planta cordobesa de Dioxitek:

  • 30 de mayo. “Se detectó una pérdida de suspensión de AUC en medio líquido por la tapa de las toberas. Se descontaminó la zona y se realizaron mediciones de concentración de actividad en aire (con mediciones menores al límite de detección)”, informó la entidad. Las toberas son dispositivos mecánicos de inyección. Su función principal es pulverizar y mezclar los reactivos químicos dentro de los reactores, lo que permite la reacción uniforme, para obtener polvo de calidad nuclear.
  • 9 de junio. “Durante el trasvase entre tanques, la bomba de trasvase comenzó a desprender nitrato de uranilo en forma de spray por el filtro extremo, salpicando al operador en la parte superior del cuerpo. Se tomaron las medidas de radioprotección correspondientes y se realizó medición de orina al trabajador afectado, por sospecha de incorporación”, consigna la ARN en relación con el segundo evento del año pasado, ocurrido apenas 10 días después del anterior. Una bomba de trasvase es un equipo diseñado para mover líquidos químicos –como ácidos, soluciones de uranio o agua desmineralizada– entre tanques y reactores.
  • 17 de junio. “El operador detectó un derrame de material AUC sobre la tapa de la nutcha “A” y el piso adyacente, producto del desprendimiento de la manguera de descarga en la zona inferior del sistema. Se tomaron mediciones de contaminación superficial y de concentración derivada en aire”, detalló la ARN. Una "nutcha" (del alemán nutsche) es un filtro-secador a presión o al vacío. Este equipo se utiliza para separar los sólidos (uranio) de los líquidos (soluciones ácidas o amoniacales) en un sistema completamente cerrado.
  • 15 de julio. “Se detectó una falla en el sistema de alimentación, que luego provoca una pérdida en fase de polvo de AUC por la manguera/lanza de alimentación de nutcha “B” al horno de lecho fluido (HFL). Se descontaminó al operador, se realizaron tests de contaminación superficial y concentración derivada en aire. Se realizaron mediciones de orina al trabajador afectado”, especificó la ARN. El horno de lecho fluido es un reactor industrial clave en las plantas de producción de combustible nuclear. Su función principal es convertir compuestos intermedios de uranio en polvo de dióxido de uranio cerámico mediante un proceso térmico y químico continuo. El horno opera inyectando un flujo ascendente de gases (como hidrógeno, vapor de agua o nitrógeno) a través de un lecho de polvo de uranio. La velocidad de este gas es tal que las partículas sólidas quedan suspendidas en el aire y se comportan de manera similar a un fluido.

Contenidos en el lugar

La ARN remarcó en la respuesta a La Voz que, “en todos los casos, se evidencia que Dioxitek implementó medidas inmediatas de radioprotección, tales como evacuación preventiva del personal, confinamiento de los materiales involucrados, tareas de descontaminación y la realización de monitoreos radiológicos, tanto de áreas como de individuos. Asimismo, se comprobó la identificación de causas operativas y/o fallas en equipos, seguida de la adopción de acciones correctivas, como el reemplazo de componentes y la revisión de procedimientos”.

Y un poco más: “Debe tenerse en cuenta que todos los eventos ocurridos se enmarcan dentro de lo que se consideran eventos operativos anormales, los cuales son completamente esperables durante la vida útil de una instalación y ocurren principalmente debido al desgaste físico de los diversos componentes. Dado que se considera probable que ocurran, existen procedimientos específicos para su gestión y el personal es entrenado bajo la premisa de que en algún momento sucederán, focalizando en que se logre su rápida identificación. Es decir, en ningún momento se perdió el control sobre el material radiactivo ni sobre la instalación, lo cual es diametralmente opuesto a lo que ocurre en un accidente”.

“En concreto –subraya la ARN–, de haber ocurrido dispersión de material radiactivo en alguno de esos eventos, la situación pudo ser gestionada con los procedimientos específicos, el personal entrenado y el equipamiento disponible en planta”.

Esta aseveración se tiene que complementar con otra respuesta de la ARN a un pedido de informes realizado por Cristian Basualdo en el que reconoció oficialmente que no efectúa mediciones específicas sobre la presencia de aerosoles en el aire en las inmediaciones del Complejo Fabril Córdoba (CFC), donde la empresa estatal Dioxitek opera su planta de producción de dióxido de uranio (PPUO2).

En su respuesta formal fechada en junio de 2026, el organismo regulador fue categórico: “La Autoridad Regulatoria Nuclear no realiza monitoreos ambientales específicos de aerosoles en las proximidades del Complejo Fabril Córdoba asociados a las descargas autorizadas de la planta de producción de UO₂”.

El entramado nuclear, en distintas áreas del Ejecutivo nacional

Dioxitek es una SA con participación mayoritaria de la Nación. Como Nasa, que gestiona las centrales nucleares de Atucha y la de Embalse son supervisadas por la Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea) y la Secretaría de Asuntos Nucleares (SAN) del Ministerio de Economía de la Nación que dirige Luis Caputo. La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) no depende de la SAN, pero sigue estando dentro del Ejecutivo: en la orgánica figura bajo la Secretaría General de la Presidencia, que ejerce Karina Milei.