Salud. Hígado graso: casi la mitad de los latinoamericanos podría tener la enfermedad que avanza sin síntomas
Un informe advierte que la región registra la mayor prevalencia mundial de enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica. Hoy puede detectarse sin biopsias y antes de que provoque daños irreversibles.
La enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD), conocida como hígado graso, afecta al 44,4% de la población latinoamericana. Es la prevalencia más alta registrada a nivel mundial, donde el promedio llega al 30%.
Los datos provienen de una revisión sistemática publicada en 2024 en la revista científica Clinical and Molecular Hepatology, con base en registros de la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas (AASLD).
La condición avanza sin síntomas durante años. Si no se detecta a tiempo, puede derivar en cirrosis, hipertensión portal o cáncer de hígado. El sobrepeso, la obesidad, la diabetes tipo 2 y el sedentarismo son sus principales impulsores.
Una enfermedad que escala en silencio

La MASLD se desarrolla cuando el hígado acumula grasa en exceso, asociada habitualmente a hábitos alimentarios inadecuados, actividad física insuficiente o predisposición genética.
En algunos casos, esa acumulación desencadena un proceso inflamatorio activo, denominado Mash, que con el tiempo genera tejido cicatricial, conocido como fibrosis. Se estima que entre el 20% y el 30% de las personas con MASLD pueden progresar a esa etapa inflamatoria, según la misma publicación científica de referencia.
El nivel de fibrosis es el principal indicador del riesgo de complicaciones graves. Su detección temprana es clave para el manejo clínico y para evitar daños irreversibles en el órgano.
Diagnóstico sin bisturí
Durante décadas, la biopsia hepática fue el método estándar para evaluar el grado de daño en el hígado. Hoy existen alternativas no invasivas: análisis de sangre que identifican biomarcadores de fibrosis y tecnologías de ultrasonido que miden tanto el porcentaje de grasa en el tejido hepático como su rigidez, sin intervención quirúrgica.
Estos estudios generan datos comparables a los de una resonancia magnética y permiten detectar cambios estructurales en el hígado desde etapas tempranas, según Siemens Healthineers.
Quiénes deben hacerse controles

Los especialistas recomiendan evaluaciones periódicas en personas con factores de riesgo: sobrepeso, obesidad, diabetes tipo 2 o síndrome metabólico. La combinación de análisis de laboratorio y estudios de imagen puede ser determinante para identificar la enfermedad antes de que avance hacia etapas irreversibles.
Incorporar ejercicio de resistencia, mejorar la alimentación y reducir el sedentarismo incide de forma directa en la evolución de la salud hepática. En todos los casos, el seguimiento médico periódico es el primer paso para quienes tienen antecedentes de riesgo.



