Histórico reclamo en Córdoba. Con graves problemas, licitan arreglos en barrio SEP, un complejo de más de 40 años donde viven 11 mil personas
La Provincia adjudicó las tareas de reparación en la rosca V. Los trabajos apuntan a solucionar problemas estructurales vinculados a filtraciones, hundimientos y deterioro edilicio. ¿Cómo se hará la obra?
“Este es un problema histórico. Los vecinos reclamaron por años y no tenían respuestas. Ahora, sí las tenemos. El barrio se está recuperando”, dijo a La Voz Sebastián Contreras, presidente del Centro Vecinal de barrio SEP, ubicado al sur de la ciudad de Córdoba.
La situación a la que se refiere Contreras es a la demanda sostenida de los habitantes de ese sector para que la Provincia solucione definitivamente los problemas estructurales de viviendas, con riesgos de derrumbes.
Roturas de cañerías y desagües de cloacas, humedad en viviendas, rajaduras en techos y paredes son, entre otros, los daños que se suscitaron en varios de los 16 monoblocks que conforman el barrio.

Ahora, la Provincia adjudicó por licitación pública, publicada en Boletín Oficial, a la firma Prestaciones Inmobiliarias SRL “las obras de reparación y mitigación de patologías que requieren intervención inmediata en la rosca V”.
“Es un alivio. Como vecinos nunca podríamos afrontar estos gastos. Estamos agradecidos al Gobierno”, afirmó Contreras.

Para avanzar con las obras, la Provincia solicitó, previamente, la conformación de consorcios vecinales. “Los vecinos están conformándolos”, dijo Contreras, quien hace 38 años vive en el lugar.
¿Cómo se hace la obra?

Desde la Dirección de Viviendas de la Provincia detallaron a La Voz que la inversión del plan de las obras estructurales alcanza los $ 250 millones por torre. Los trabajos comenzaron la semana pasada en la torre V, y esta semana en la G, tras finalizar en la I. El plazo estimado de la obra es de 90 días aunque puede variar.
También indicaron que el problema de fondo de estas edificaciones, construidas entre los 70 y 80, radica en una combinación crítica: suelo inestable de tipo “mallín” y constantes pérdidas de agua que impactaron en los monoblocks.
La intervención es mayormente invisible—sostuvieron—, pero fundamental: “No se trata de una remediación, sino de un proceso técnico denominado ‘descalce’. Se coloca hormigón y se hacen trabajos de cañerías para consolidar el piso, y no cedan”.

Para garantizar la seguridad de las maniobras, la Provincia solicitó un estudio a la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), en el cual se indagaron las causas probables de las afectaciones estructurales del complejo. Estuvo a cargo del profesor Miguel Ruiz, responsable del Centro de Vinculación del Departamento de Estructuras de l.
El experto aclaró que las edificaciones fueron diseñadas correctamente para el terreno arcilloso (mallín), pero sufrieron daños porque las filtraciones de agua cloacal y pluvial debilitaron las fundaciones. “La obra de remediación hídrica es la clave para frenar el deterioro y avanzar en el arreglo definitivo de las estructuras”, señaló.


Un deterioro acumulado de décadas
Las viviendas del SEP comenzaron a construirse en 1979 y fueron entregadas en 1982 como un plan del IPV (Instituto Provincial de la Vivienda), hoy Dirección Provincial de Vivienda.
El complejo habitacional está conformado por 16 monoblock con 48 departamentos, algunos con 52 departamentos, distribuidos en forma de círculos (roscas), con planta baja y tres pisos. Las viviendas son de estructura de hormigón armado y mampostería de bloques de cemento. Allí viven alrededor de 11 mil personas.
Con el paso de los años, por el ingreso de agua, la estructura de la edificación cedió y eso provocó que las viviendas se dañaran.

El caso del monoblock V
Una de las problemáticas puntuales que refieren los vecinos es el grave daño constructivo en el monoblock V, en el que trabaja ahora la empresa contratada por la Provincia. “Están limpiando toda la rosca V”, relató Ezequiel Torres.
Y explicó que al hundirse el piso se genera una especie de dominó, algo que sucedió en los monoblocks i, v, g, r, k, y son los más complicados.
El I se restauró. Las obras que se hicieron dejaron un complejo con “nueva cara”. “Fue un alivio. Las cloacas se hundían, vivíamos una pesadilla. Levantaron toda la cañería, las cámaras de cloacas, en dos meses arreglaron todo”, relató Estela que vive en la torre I desde 1983.

Pero en los otros monobloque aún hay pérdida de agua, hundimiento, explosión de escaleras, rotura de las mamposterías y destrucción dentro de las viviendas.
Los habitantes no pudieron solucionar los graves daños, algunos realizaron arreglos, pero no definitivos. “Por la situación económica que atraviesan las familias es muy difícil que el vecino se haga cargo de estos problemas”, señaló Contreras.

Otra problemática es que muchos vecinos no tienen la escritura y eso llevó a una demora en la conformación de los consorcios para acceder a las obras.
“No podemos arreglar porque pierde agua por todos lados”
Julio Ferreyra vive hace 20 años en uno de los departamentos de planta baja del bloque V, que colinda con una escalera apuntalada con hierros. Un peligro latente. Su departamento tiene humedad por todos lados. “Hace 10 años que tenemos pérdida de agua a raíz de caños rotos. Intentamos arreglar las paredes, pero la humedad no permite el revoque”, contó.

Incluso, es tal el problema de convivir con la humedad que su hijo asmático tuvo que mudarse. “Vivimos respirando humedad. No nos queda otra opción, no podemos alquilar en otro lado”, narró el hombre, quien convive con otras cinco personas en esa vivienda.
Ahora, “lavan la cara del edificio por fuera, pero necesitamos el arreglo dentro”, señaló. Y agregó: “Duermo con miedo a que se caiga la escalera apuntalada. Si lo hace se rompe el departamento”.
"Me acostumbré a vivir así"
La misma situación es la que padece Ricardo Varela, quien vive en el monoblock V desde 1983, con tres familiares más: "El edificio está bien hecho. Al pasar los años, cambiaron las cloacas y ahí comenzó el problema. Si bien son los dueños los que nos tenemos que hacer cargo de los caños rotos, el drama es estructural".

Y afirmó que se acostumbró a vivir “con humedad, con hongos, caracoles. No tengo adónde ir, tampoco voy a perder esta propiedad”, contó. El hombre vive entre el peligro de que se le caiga la pared encima, o de pedazos de una viga, porque están quebradas.
Al ascender por los pisos se nota la rajadura de la estructura, con vigas que hacen explotar las paredes. Gianina Ríos, una de las vecinas que vive en la segunda planta desde hace siete años junto a otros nueve familiares, remarcó: “Acá se reventó la columna y se metió hacia adentro. La pared cedió, se hizo un hueco y mi marido trató de arreglarlo, pero continúa cediendo".

Y añadió: “Ya me acostumbré a vivir así”.
A Sandra López las rajaduras de las habitaciones que dan al exterior la alertaron y se movió para buscar una solución que hoy es comunitaria, junto a los demás vecinos. “Se hizo un hueco en la cocina; las paredes están rajadas y con peligros de derrumbe. Hace 17 años que vivo acá y a medida que pasaron los años se deterioró”, contó la mujer que vive con dos familiares.
Y expresó: “Este es el block más averiado”.





