Descubrimiento revolucionario. Amina Helmi: la argentina que ganó el el "Nobel" de la astronomía por descifrar el pasado secreto de la Vía Láctea
La astrónoma bahiense es una de las ganadoras del prestigioso Premio Kavli 2026 por sus hallazgos con la "arqueología galáctica". Sus investigaciones demostraron que nuestra galaxia no fue siempre una espiral estable, sino que creció al "devorar" otras galaxias más pequeñas.
La astrónoma argentina Amina Helmi (56) es una de las ganadoras del prestigioso Premio Kavli 2026, el reconocimiento más alto en el campo de la astronomía, a nivel mundial, otorgado por la Academia Noruega de Ciencias y Letras y la Fundación Kavli.
Helmi, nacida en Bahía Blanca, fue distinguida, junto a Vasily Belokurov y Rodrigo Ibata, con el Kavli de Astrofísica por descubrir la evidencia fósil de fusiones pasadas que prueban que la galaxia Vía Láctea, donde se encuentra el Sol y la Tierra, se formó mediante acreción jerárquica, es decir, que creció al absorber galaxias más pequeñas.

Durante décadas, la Vía Láctea fue vista como una espiral estable y hermosa, pero la científica demostró que la galaxia es la superviviente de enormes colisiones cósmicas de hace miles de millones de años, lo que ofrece una visión revolucionaria de cómo se forma el universo.
“El premio es un reconocimiento muy grande para mi carrera, también para los otros galardonados, y para el campo de nuestra investigación: la arqueología galáctica. Es como un sueño. Todavía me parece increíble que lo hayamos recibido”, dijo Helmi a La Voz desde Groningen, Países Bajos.
La argentina recibirá el galardón en septiembre en Oslo y compartirá un millón de dólares junto a los otros premiados. Los Premios Kavli se entregan cada dos años en tres disciplinas (astrofísica, nanociencia y neurociencia) que el Nobel no cubre de forma sistemática.
Un trabajo de 30 años
Helmi se recibió en la Universidad Nacional de La Plata, y estudia la Vía Láctea desde hace 30 años. Actualmente, es profesora e investigadora en la Universidad de Groningen. Y explicó cómo realizó el estudio por el que fue galardonada.

La especialidad de Helmi es la arqueología galáctica. “Se trata de la reconstrucción de la historia de la Vía Láctea usando estrellas muy antiguas que se formaron cerca del Big Bang, que actúan como testigos del pasado galáctico.”
Al analizar sus movimientos y composición química, explicó, en grupos de estrellas con origen común, determinó que ciertos sistemas fueron absorbidos por la galaxia.
“Son muchos años de estudio. Cuando empecé a trabajar en mi tesis doctoral, la pregunta era: ¿las galaxias se forman a partir de la absorción de la fusión con galaxias más pequeñas? Y a lo largo de mi carrera desarrollé modelos para encontrar cuál es la forma de testear esta idea”, indicó.

La conclusión es que las estrellas, con sus movimientos, retienen memoria de dónde provienen, funciona como una especie de ADN, porque reflejan en qué ambiente se formaron, añadió. En base a eso se puede reconstruir cómo fue la historia de fusiones que experimentó la Vía Láctea.
Para tener este tipo de información, Helmi lideró la misión Gaia con la que analizó por diez años, a través del satélite de la Agencia Espacial Europea (ESA) lanzado en 2013, siete millones de estrellas y descubrió que 30 mil formaban parte de un grupo que se desplazaba por la Vía Láctea.
“Básicamente teníamos que mirar el halo, el lugar donde se espera encontrar restos de estas galaxias. Hicimos una selección de estrellas, y encontramos que una gran fracción de ellas tenían movimientos muy extraños y se movían en dirección opuesta al sentido de las agujas del reloj”, sostuvo.
Un paseo que determinó su estudio
La pasión de la astrónoma argentina por la Vía Láctea se despertó a muy temprana edad. Tenía 11 años cuando en unas vacaciones de invierno visitó el Planetario Galileo Galilei de Buenos Aires. Y desde entonces se fascinó por las imágenes astronómicas.
Luego, su maestra de séptimo la introdujo en la astronomía al enseñarle el sistema solar con un pequeño experimento: con naranjas y limones. “Entendí por qué siempre vemos el mismo lado de la Luna, con naranjas y limones como modelos del sistema solar”, relató.

Su interés se acrecentó aún más cuando leyó la novela Contacto, de Carl Sagan, cuya protagonista es una astrónoma que descifra un mensaje matemático sobre el Universo. “Me encanta la matemática”, narró Helmi. Y entonces ya no tenía dudas de que su carrera sería astronomía. Para estudiarla se trasladó a La Plata, y se graduó en 1996.
Luego, estudió el doctorado en Países Bajos. Su primer gran hallazgo llegó en la Universidad de Leiden. En 1999, con datos del satélite Hipparcos, precursor de Gaia, Helmi descubrió un grupo de estrellas en la vecindad del Sol que se movían de forma distinta al resto, y lo publicó en la revista Nature.
“Encontré 12 estrellas diferentes en sus movimientos y que, posiblemente, todo apuntaba que eran realmente de una galaxia acretada”. Fue la primera evidencia. Eso me llevó a involucrarme en la misión Gaia, y que finalmente fue seleccionada en el 2000, y definitivamente en 2006”, relató.
Sobre la ciencia argentina
Helmi se refirió a la crítica situación que atraviesa la ciencia en Argentina. Y mostró admiración por los científicos que, a pesar de la situación difícil que atraviesan, tratan de hacer ciencia. “Hablo con mis colegas astrónomos y solo hay dinero para pagar los sueldo, no para hacer ciencia”, dijo.
La astrónoma recordó la situación que le tocó atravesar en 2001 cuando intentó quedarse en el país y tuvo que regresar a Europa. “Era una lucha, no teníamos ni para comprar tóner para la impresora. Es muy difícil hacer investigación en ese contexto”, expresó.
Y agregó que los científicos del país son “una especie de héroes” que, a pesar de las circunstancias hacen investigación.. "Es muy triste que los gobiernos no se den cuenta de lo importante que es invertir en ciencia, esta genera progreso, y la ciencia básica es fundamental", cerró.




