Seguridad Estructural. Tras los terremotos en Venezuela, experto advirtió que Córdoba carece de controles obligatorios en construcciones antisísmicas
El ingeniero civil Javier Piccolo, del Colegio de Ingenieros Civiles, cuestionó que la Capital no adhirió a ley nacional de Seguridad Estructural. Y alertó sobre edificios que podrían no resistir un sismo moderado. La provincia registra entre 70 y 80 movimientos sísmicos al año.
Los terremotos que sacudieron Venezuela, el miércoles pasado, con destrucción de edificaciones y pérdidas de vidas, pusieron en alerta a otras zonas de Sudamérica. Un especialista cordobés advirtió sobre la falta de control estatal y rigor técnico en la seguridad estructural de la ciudad de Córdoba ante un poco probable pero no imposible evento de estas características.
El ingeniero civil Javier Piccolo, presidente de la Regional 1 Capital del Colegio de Ingenieros Civiles de la Provincia de Córdoba (Cicc), dijo a La Voz que la Capital no adhirió a la ley de Seguridad Estructural (N°10.575) que establece la obligatoriedad de aplicar reglamentos técnicos nacionales de construcción en obras públicas y privadas para proteger a las personas frente a sismos, vientos y otras acciones externas.
“Hoy los edificios se aprueban sin un legajo de proyecto completo (planos de estructuras, fundaciones, estudios de suelo, planos de instalaciones sanitarias, entre otros)”, indicó.
Esta ley —reconoció—se reglamentó después del terremoto que azotó a San Juan en 1977, de 7,4 puntos en la escala de Richter, que afectó incluso a Córdoba.
“La norma se creó para determinar cómo construir estructuras sismorresistentes, que soporten sismos de acuerdo a la zona. Por ejemplo: en Capital Federal la sismicidad es cero, o sea, no es probable que suceda un sismo, pero en Mendoza, San Juan, la sismicidad es alta. Y la ciudad de Córdoba está en zona uno, y Traslasierra en zona dos”, indicó.
La ley, con reglamentos de Seguridad para las Obras Civiles (Cirsoc) y el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres), se aplica a todas las provincias. Córdoba adhirió en 2018, pero la Capital no.
“Hoy solo se presenta en el municipio un plano de arquitectura, no estamos obligados a cumplir con la ley, queda a criterio del profesional. Hay ingenieros que respetan y construyen edificios teniendo en cuenta la normativa, pero al no ser obligatoria habrá otros profesionales que no la cumplen”, añadió Piccolo.
Y subrayó que eso llevó a que las construcciones “del 2010 en adelante no cumplan con los marcos normativos como sí lo hacía una construcción de 1980”.
Una provincia con actividad sísmica permanente
El doctor en geología Federico Dávila, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y profesor de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), afirmó que es común que en Córdoba se experimenten sismos de magnitudes entre 2 y 3 grados en la escala de Richter, lo cual es normal dado el entorno montañoso de la provincia.
Incluso es posible que ocurran sismos en áreas cercanas a la laguna de Mar Chiquita, como en Altos de Chipión, donde también existen pequeñas fallas.
Piccolo agregó que el más grande de Córdoba ocurrió en Sampacho, en 1936, de 6 en la escala de Richter. “Después en Salinas Grandes, y otros más chicos en distintos puntos de las Sierras Chicas y las Sierras Grandes”, contó.
Además, el sismólogo Gerardo Sánchez, investigador del Inpres, agregó que la provincia suele tener entre 70 y 80 sismos al año, y son de baja magnitud.
Dávila indicó que, en principio, no hay motivos para preocuparse. No obstante, en áreas con pendientes pronunciadas, donde existen bloques de suelo sueltos, los movimientos sísmicos podrían provocar deslizamientos de tierras, lo que sería peligroso si no se cuenta con construcciones adecuadas. Y afirmó que muchos emprendimientos pueden ser riesgosos si no se construyen con normas antisísmicas.
“Si Córdoba sufriera un sismo de entre 5 y 6 en la escala de Richter se vería afectada”
Piccolo indicó que sismos como los que sucedieron en Chile, de entre 7,5 y 8 en la escala de Richter, o los que suceden en la Cordillera de los Andes llegan a Córdoba de forma atenuada. Afecta a edificios más altos y esbeltos. Y los que están cercanos a la ciudad generan magnitudes del rango de entre 3 y 5. “Con aceleraciones cortas, pero con impacto”, añadió.
Para soportar estos sismos la norma nacional indica cómo deben diseñarse las estructuras. “Si Córdoba sufriera un sismo de entre 5 y 6 en la escala de Richter se vería afectada. Habrá edificios que resistirán porque están bien construidos, y otros que sufrirán caídas o tendrán fallas porque no tuvieron una dirección técnica adecuada, no cumplieron con el marco normativo”, expresó el ingeniero.
Y acotó que la función de la estructura sismorresistente es para evitar derrumbes, y para proteger a los ciudadanos.
Rareza geotécnica
Piccolo indicó que en Venezuela “se dio una rareza geotécnica”, primero sufrió un sismo de 7, 2 en la escala de Richter, y pocos segundos después, con la estructura ya dañada, sufrió un sismo de 7,5. “Generalmente es al revés. Este caso fue la peor combinación porque agarró las estructuras que quizás soportaron el primer sismo, no se cayeron, pero se dañaron, y las volteó el segundo sismo”, explicó.
Y sumó que pasa “una vez cada 1.000 situaciones, pero la intención de una estructura resistente es que no colapse y se caiga, que permita a las personas salir”.
En Córdoba, la resistencia del edificio depende del profesional
Piccolo sostuvo que en Córdoba hay edificios resistentes porque los profesionales, los ingenieros civiles que hacen el cálculo por “motu proprio”, cumplen el marco normativo que la Municipalidad no exige.
Y consideró una “incongruencia total” que en 2026, no se sepa cómo se construye un edificio de 15 pisos debido a que el municipio pide la misma documentación técnica para un edificio que para una vivienda de planta baja.

Además, advirtió que la sociedad no está preparada. “En las escuelas ya no se realizan simulacros de evacuación para incendios, sismos o inundaciones, algo que sí ocurría en las décadas de los 80 y 90. No hay planes de emergencia coordinados ni puntos de encuentro claros”, remarcó.
Sánchez aconsejó a la población descargar el manual de prevención sísmica de la página del Inpres para acceder a la información sobre terremotos e incluso recomendó a las escuelas hacerlo para enseñar en las aulas.
El ingeniero civil señaló que en el país hay un problema sistémico de planificación por parte del Ministerio de Educación y Defensa Civil, comparado con otros países como Chile o Japón que sí lo tienen.

Finalmente, Piccolo advirtió que el "caldo de cultivo" para una tragedia, como la que sucedió en un edificio en bulevar San Juan, es cada vez más grande, ya que cada año se suman nuevas construcciones que no cumplen estrictamente con las normativas resistentes.




