La Voz En Vivo. Misión Atenea: el satélite argentino que batió un récord de distancia y superó a potencias mundiales

En una entrevista con La Voz En Vivo, la ingeniera Sonia Botta analizó el éxito del microsatélite nacional que alcanzó los 70.000 kilómetros de altura.

06 de abril de 2026 a las 08:46 a. m.
Misión Atenea: el satélite argentino que batió un récord de distancia y superó a potencias mundiales
La misión Atenea contada por la responsable del proyecto, Sonia Botta, en diálogo con La Voz En Vivo.

El microsatélite argentino Atenea completó con éxito su misión espacial tras alcanzar una altitud de 70.000 kilómetros, la mayor distancia lograda por un objeto nacional en la historia.

El desarrollo, liderado por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) en colaboración con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), cumplió todos sus objetivos científicos antes de reingresar a la atmósfera.

Sonia Botta, ingeniera aeroespacial y líder del proyecto, brindó detalles exclusivos sobre este hito tecnológico durante una entrevista realizada en La Voz En Vivo.

La especialista destacó que el sistema de comunicaciones, diseñado íntegramente en el país, permitió recibir señales de forma ininterrumpida durante toda la operación.

Hito en el espacio profundo

El principal propósito de Atenea era testear un sistema de comunicaciones orientado a futuras misiones de espacio profundo hacia la Luna. A diferencia de los satélites geoestacionarios que operan a 35.000 kilómetros, este desarrollo duplicó esa distancia para validar la recepción de datos en condiciones críticas.

“La misión de Atenea ya fue cumplida; fuimos insertados en órbita y empezamos a transmitir temprano, cuando todavía estaba la euforia del lanzamiento”, explicó Botta. El dispositivo operó durante 20 horas antes de su reingreso controlado sobre el Océano Pacífico, funcionando como una "estrella fugaz" tras agotar su vida útil.

Argentina vs. Alemania y Corea del Sur

Uno de los datos más relevantes de la misión fue el desempeño del satélite argentino frente a otros desarrollos internacionales que compartieron el lanzamiento. De los cuatro dispositivos puestos en órbita, solo el argentino y el de Arabia Saudita lograron establecer comunicación exitosa, mientras que los ejemplares de Alemania y Corea del Sur fallaron.

“Es impresionante seguir demostrando que la tecnología argentina es confiable, buena y está a nivel internacional”, señaló la ingeniera en La Voz En Vivo. Incluso, las estaciones terrenas argentinas colaboraron en la búsqueda de señales de los satélites extranjeros que no pudieron comunicarse en absoluto.

Tecnología y seguridad con aval de la Nasa

El desarrollo del proyecto demandó apenas un año y medio, un tiempo récord para los estándares de la industria aeroespacial. Durante este proceso, la agencia espacial estadounidense NASA supervisó los protocolos de seguridad de Atenea debido a que la misión principal transportaba astronautas.

Botta recordó que los técnicos de la Nasa manifestaron su sorpresa por el nivel de avance y la confiabilidad del diseño argentino en cada revisión. “En las revisiones de seguridad, NASA nos decía que había que cumplir requisitos exigentes porque había vidas humanas a bordo; siempre se sorprendían con nuestro progreso”, afirmó la experta.

Financiamiento y formación profesional

La construcción de Atenea fue 100% argentina y contó con financiamiento estatal a través de la Conae, con aportes iniciales de la UNLP mediante trabajos realizados para terceros. Esta sinergia permitió agilizar la compra de componentes críticos que el Estado, por sus tiempos administrativos, no podía adquirir con la rapidez necesaria.

El impacto de estos logros trasciende lo tecnológico y se traslada al ámbito académico, generando picos de inscripciones en las carreras de ingeniería. La ingeniera comparó este fenómeno con el interés que despiertan figuras como Franco Colapinto en el automovilismo, motivando a nuevas generaciones a sumarse al sector científico.

Objetivos científicos cumplidos

Además de las comunicaciones, Atenea portaba dos cargas útiles adicionales: un receptor GPS para navegación en grandes alturas y un medidor de radiación. Ambos instrumentos recolectaron datos fuera de los cinturones de Van Allen, una zona de protección terrestre donde la radiación es mucho más intensa.

La información obtenida fue recibida en tiempo real por las antenas de la Conae ubicadas en Córdoba y Tierra del Fuego, además del Instituto Argentino de Radioastronomía. Actualmente, el equipo técnico se encuentra procesando el material "en crudo" para determinar el nivel de éxito científico de cada uno de los experimentos realizados.