Hito espacial. Cuenta regresiva para Atenea: Argentina envía a la Luna el primer microsatélite con la misión Artemis II
Fue desarrollado por Conae, junto a universidades y equipos científicos tecnológicos argentinos. El CubeSat, clase12U, operará a 70 mil kilómetros de la Tierra y será monitoreado desde Falda de Carmen, Córdoba, y desde Tolhuin, Tierra del Fuego.
Este miércoles desde las 19.24, Argentina vivirá lo que será un hito en la historia espacial del país: el lanzamiento del primer microsatélite a la mayor distancia de la Tierra con la misión Artemis II de la Nasa.
Se trata de Atenea, un CubeSat clase12U, que mide 20 centímetros por 20 centímetros por 30 centímetros, diseñado y construido en el país para enfrentar un enorme desafío: obtener datos y comunicarse a 70 mil kilómetros de distancia de la Tierra.

La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), junto a universidades y organismos científico-tecnológicos, se prepara para ese desafío. Argentina es uno de los cuatro países con satélites seleccionados para integrar la carga secundaria del vuelo tripulado hacia el espacio profundo de la Luna que se hará este 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy, en Estados Unidos.
Los expertos argentinos de las estaciones terrenas del Centro Espacial Teófilo Tabanera de Conae, en Falda del Carmen, Córdoba, y en Tolhuin, Tierra del Fuego, se preparan para su lanzamiento.
Orgullo para el país
El ingeniero Hugo Videla, operador de Segmento Terreno de la misión Atenea en la Estación Terrena Córdoba (ETC) de la Conae, dijo a La Voz que viven este momento con ansiedad, y chequean paso a paso las comunicaciones, los equipos que proyectaron y diseñaron para recibir la señal del satélite.

“Es un trabajo multidisciplinario. Significa un orgullo para nosotros y para el país llegar a este momento. Fue un esfuerzo muy grande para el grupo de trabajo desde que se aceptó la cooperación con la Nasa”, sostuvo.
Además, afirmó que no cualquier satélite cumple las condiciones que cumple Atenea para poder integrarse al lanzador: cumplir con las exigencias de la agencia espacial estadounidense, la confiabilidad del producto terminado, y que esté presente en una misión que regresa a la Luna después de 50 años es un enorme desafío.
“Es un vehículo para que la ciencia argentina siga desarrollándose, y profundice la incursión en el espacio”, agregó.



