Sueño y envejecimiento. El cambio que explica por qué los adultos mayores se despiertan más temprano

El jefe del Centro de Medicina del Sueño del San Raffaele de Italia explica por qué los adultos mayores se duermen antes, qué señales deben alertar y cuándo hay que consultar al médico.

27 de mayo de 2026 a las 11:29 a. m.
El cambio que explica por qué los adultos mayores se despiertan más temprano
Sueño y envejecimiento: el neurólogo que diferencia el deterioro cognitivo del ritmo normal de la edad.

Dormir mal no siempre es sinónimo de enfermedad. Pero tampoco es algo que deba ignorarse. Luigi Ferini Strambi, neurólogo italiano con cuatro décadas de investigación en trastornos del sueño, traza una línea precisa entre los cambios que forman parte del envejecimiento saludable y los que pueden ser señal temprana de deterioro cognitivo.

"A medida que envejecemos, tendemos a acostarnos y levantarnos más temprano. Esto se debe a que el pico mínimo de temperatura corporal se produce más temprano y modifica los horarios de sueño y vigilia", explicó el especialista al diario italiano Corriere della Sera.

El reloj biológico se adelanta con la edad

Este fenómeno tiene nombre: adelanto de fase. El reloj circadiano, el sistema interno que regula el ciclo sueño-vigilia, modifica su ritmo a partir de los 50 o 60 años. El resultado es somnolencia más temprana, despertares frecuentes y un sueño más ligero, más sensible a los estímulos externos.

"El sueño fragmentado no es bueno para el cuerpo y afecta las fases del sueño", advierte Ferini Strambi, quien dirige el Centro de Medicina del Sueño del IRCCS Ospedale San Raffaele de Milán desde 1998.

Los ciclos de sueño también se reducen. Un adulto joven completa aproximadamente cinco ciclos por noche, cada uno de entre 90 y 110 minutos, alternando entre sueño NoREM y REM. Con el paso de los años, esos ciclos son menos y más cortos, y aumenta el tiempo en las etapas más superficiales.

Por qué el sueño profundo es clave

Sueño y envejecimiento: el neurólogo que diferencia el deterioro cognitivo del ritmo normal de la edad.
Sueño y envejecimiento: el neurólogo que diferencia el deterioro cognitivo del ritmo normal de la edad. (Magnific)

La etapa 3 del sueño NoREM, el llamado sueño profundo, cumple funciones esenciales: repara tejidos, fortalece el sistema inmunológico y consolida la memoria. Pero tiene un rol adicional que los investigadores hoy consideran crítico.

"Asegura el correcto funcionamiento del sistema glinfático, que limpia el cerebro de proteínas dañinas, incluido el beta-amiloide, cuya acumulación es evidente en los cerebros de las personas con Alzheimer", detalla el especialista.

"Si el sueño profundo dura menos, el sistema de limpieza y la consolidación de la memoria funcionan peor", enfatiza.

La disminución del sueño profundo afecta con mayor frecuencia a los hombres. Las mujeres, en cambio, compensan mejor la reducción de horas gracias a mayor tiempo en esta fase restauradora.

Cuándo preocuparse y consultar

No todos los cambios en el sueño son fisiológicos. El especialista identifica señales que merecen atención médica.

"Los sujetos con deterioro cognitivo leve o demencia tienden a acostarse más tarde en lugar de más temprano", señala Ferini Strambi. A la inversa, despertarse muy temprano podría ser indicador de un episodio depresivo incipiente.

El síntoma más claro es el cansancio diurno intenso: "Me refiero a un cansancio debilitante que interfiera con las actividades cotidianas, eso es motivo de consulta", afirma.

De cada 100 pacientes que llegan a centros especializados en medicina del sueño, aproximadamente la mitad requiere estudios más profundos, incluida la polisomnografía, registro integral de funciones corporales durante el sueño, para llegar a un diagnóstico.

Hábitos que marcan la diferencia

Sueño y envejecimiento: el neurólogo que diferencia el deterioro cognitivo del ritmo normal de la edad.
Sueño y envejecimiento: el neurólogo que diferencia el deterioro cognitivo del ritmo normal de la edad. (Magnific)

Ferini Strambi también señala errores cotidianos que deterioran la calidad del descanso. Quedarse en el sofá frente al televisor o con el teléfono hasta dormirse es uno de los más comunes.

"Una correcta higiene del sueño implica asociar el sueño únicamente con la cama", indica. Además, recomienda evitar siestas de más de 30 o 40 minutos, ya que descargan la necesidad de dormir y dificultan el descanso nocturno. Oscuridad y silencio, agrega, son condiciones más favorables que cualquier sonido ambiental incorporado como hábito.