Advertencia. El hábito que muchos adoptan para ser más productivos y que podría provocar insomnio crónico
Especialistas en neurología advierten que alterar el ritmo circadiano al despertarse muy temprano sin respetar las horas de descanso puede afectar la calidad del sueño y aumentar el riesgo de insomnio crónico, un problema cada vez más frecuente en Argentina.
Levantarse a las 5 de la mañana, como una autoimposición, sin respetar las necesidades individuales de sueño puede provocar insomnio, deterioro cognitivo y afectar la salud metabólica y emocional.
La advertencia proviene de la Sociedad Española de Neurología (SEN), que pone en cuestión la tendencia viral de madrugar de forma extrema como hábito universalmente saludable.
La calidad del sueño en Argentina es preocupante, con cerca del 45% al 50% de la población reportando problemas para dormir. Estudios indican que el 66% sacrifica horas de sueño por pantallas, mientras que el estrés y la ansiedad afectan severamente el descanso.
Incitar rutinas de sueño restrictivas o inadecuadas puede agravar aún más este problema de salud pública, sostienen los investigadores.
Qué es el cronotipo y por qué determina todo

El cronotipo es la predisposición biológica de cada persona a estar más activa en determinadas horas del día. Está determinado en gran medida por factores genéticos y no es una cuestión de disciplina ni de hábitos.
Aproximadamente el 50% de la población tiene un cronotipo estándar. El resto se distribuye entre perfiles más matutinos y más vespertinos. Forzar cambios bruscos en contra del propio ritmo biológico tiene consecuencias concretas.
"Levantarse a las 5 AM no es, por sí mismo, un hábito saludable en absoluto. Depende de a qué hora te acostás, cuánto dormís y, sobre todo, de tu biología", remarca Celia García Malo, neuróloga y coordinadora del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la SEN.
Los riesgos concretos del déficit de sueño
Dormir menos de 6 horas de forma habitual aumenta hasta un 30% el riesgo de deterioro cognitivo y se asocia a mayor probabilidad de desarrollar enfermedades neurológicas y neurodegenerativas como el Alzheimer, además de depresión y trastornos de ansiedad.
El déficit crónico de sueño también altera la plasticidad cerebral, compromete la toma de decisiones y la atención sostenida, incrementa el riesgo cardiovascular, favorece la resistencia a la insulina y contribuye al aumento de peso.
Durante el sueño nocturno se consolidan procesos clave: la memoria, la regulación emocional y la eliminación de sustancias neurotóxicas en el cerebro.
La productividad no depende de la hora

García Malo es categórica respecto a las tendencias virales de madrugar extremo: "La productividad no depende de la hora a la que nos levantamos, sino de la calidad del descanso y de su adecuación a nuestra biología. Generalizar el modelo de madrugar de forma extrema como universal no sólo es erróneo, sino potencialmente perjudicial".
La SEN recomienda que cualquier dificultad relacionada con el sueño (insomnio, somnolencia diurna, despertares frecuentes o descanso no reparador) sea evaluada por un médico especialista. Una evaluación individualizada es clave para identificar posibles causas subyacentes, que pueden abarcar desde trastornos respiratorios hasta alteraciones neurológicas o psiquiátricas.
La optimización del sueño debe basarse en el conocimiento del propio organismo y en hábitos adaptados a cada persona, no en la imitación de rutinas populares sin respaldo científico.




