Alerta sanitaria. Buenos Aires: detectan por primera vez bacterias resistentes a antibióticos en personas sanas
Investigadores del Hospital Italiano encontraron superbacterias en porteños sin factores de riesgo ni internaciones recientes. Advierten que infecciones comunes podrían volverse más difíciles de tratar.
La resistencia a los antibióticos dejó de ser un problema exclusivo de hospitales y clínicas. Un estudio realizado por investigadores del Hospital Italiano de Buenos Aires detectó por primera vez bacterias multirresistentes en personas sanas de la Ciudad de Buenos Aires que no habían estado internadas ni tenían factores de riesgo tradicionales.
El hallazgo, presentado durante el Congreso de la Sociedad Argentina de Infectología (Sadi), encendió una alerta entre especialistas porque confirma la circulación comunitaria de bacterias capaces de resistir algunos de los antibióticos más utilizados para tratar infecciones frecuentes.
En la muestra inicial, los investigadores analizaron 26 voluntarios sanos y encontraron estos microorganismos en tres casos, una prevalencia del 11,5%.
Qué implica encontrar estas bacterias fuera de hospitales

Las bacterias detectadas producen betalactamasas de espectro extendido (BLEE), enzimas que neutralizan la acción de antibióticos ampliamente utilizados, como las cefalosporinas de tercera generación.
Esto significa que infecciones habituales, como las urinarias o gastrointestinales, podrían resultar más difíciles de tratar si la persona porta estos microorganismos resistentes.
"Hasta ahora creíamos que pacientes internados podían contagiarse una bacteria multirresistente. Ahora surge la posibilidad de que sólo por el hecho de ir de visita a un hospital o a un geriátrico te lleves un souvenir", explicó Felipe Huaier, infectólogo del Hospital Italiano e integrante del equipo de investigación.
Los especialistas remarcan que los portadores detectados no presentaban enfermedades ni condiciones que habitualmente se asocian con este tipo de bacterias.
Las pistas que investigan los científicos
Aunque el estudio continúa en marcha, los investigadores identificaron algunas situaciones que podrían estar vinculadas con la exposición a estos microorganismos.
Uno de los voluntarios había cuidado a un nieto internado en un hospital. Otro visitaba regularmente a un familiar en un geriátrico. El tercero practicaba natación en aguas abiertas.
Además, el relevamiento encontró otros datos que serán analizados en profundidad: el 77% de los participantes admitió consumir medicamentos sin prescripción médica y un 30% presentó restos de glifosato en muestras de orina.
Sin embargo, los investigadores aclararon que todavía no es posible establecer relaciones causales entre estos factores y la presencia de bacterias resistentes.
"Observamos posibles asociaciones con factores ambientales y socioculturales, como viajes, contacto con aguas recreacionales y convivencia con mascotas, aunque aún no podemos establecer relaciones causales", señaló Huaier.
Un problema que preocupa a nivel mundial

La investigación se enmarca en el enfoque conocido como "Una Salud", que vincula la salud humana con la de los animales y el ambiente.
Silvana Figar, investigadora del Conicet y una de las responsables del trabajo, explicó que el objetivo es identificar variables microbiológicas, ambientales y sociales que favorecen la circulación de bacterias resistentes fuera de los ámbitos sanitarios.
"La producción de BLEE inhabilita el uso de antibióticos comunes, lo que limita las opciones para tratar infecciones cotidianas e incrementa los costos médicos y la mortalidad", advirtió.
La amenaza de la resistencia antimicrobiana
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera a la resistencia antimicrobiana como una de las principales amenazas sanitarias del siglo XXI.
Un estudio publicado en la revista científica The Lancet proyectó que entre 2025 y 2050 las infecciones causadas por bacterias resistentes podrían provocar 39 millones de muertes en todo el mundo.
Los investigadores estiman que las muertes directamente atribuidas a la resistencia bacteriana pasarán de 1,14 millones anuales a 1,91 millones hacia mediados de siglo.
Mientras el estudio del Hospital Italiano avanza hacia una muestra de 200 voluntarios, los especialistas coinciden en un mensaje central: el uso responsable de antibióticos sigue siendo una de las herramientas más importantes para frenar una amenaza que ya comenzó a expandirse más allá de los hospitales y que ahora también circula entre personas sanas en la comunidad.




