Salud. Jabones y toallitas antibacterianas: alertan que su uso impulsa la resistencia a los antimicrobianos
Científicos de universidades de Canadá, Estados Unidos, Brasil y Suiza advierten que los biocidas presentes en productos domésticos favorecen la aparición de bacterias resistentes. Qué tener en cuenta.
Un equipo internacional de investigadores alertó que productos de uso cotidiano como jabones, toallitas, aerosoles y limpiadores antibacterianos están contribuyendo silenciosamente al aumento global de la resistencia a los antimicrobianos.
El artículo, firmado por especialistas de universidades de Canadá, Estados Unidos, Brasil y Suiza, señala que la estrategia global para combatir este problema se concentró en hospitales y granjas, dejando de lado el rol de los hogares.
La profesora Miriam Diamond, de la Universidad de Toronto y una de las autoras principales, sostiene que este enfoque parcial pasa por alto un factor clave: "Los biocidas utilizados en productos domésticos pueden promover la resistencia de las bacterias, no sólo a los químicos en sí, sino también a antibióticos esenciales".
Cómo los productos del hogar generan resistencia

Según los investigadores, compuestos presentes en desinfectantes comunes, como los amonios cuaternarios y el cloroxilenol, crean un entorno favorable para que las bacterias desarrollen mecanismos de defensa. Estos químicos se desechan por millones de hogares y llegan a sistemas de aguas residuales, donde persisten y generan presión selectiva.
"Se vierten diariamente por millones de desagües domésticos y crean las condiciones ideales para que las bacterias se adapten y se vuelvan más difíciles de eliminar", advirtió Diamond.
Los estudios citados en el artículo muestran que los niveles ambientales de estos biocidas permiten que las bacterias resistentes sobrevivan, se multipliquen y, eventualmente, se expandan hacia la comunidad.
¿Sirven realmente estos jabones?

Los autores subrayan que, en la mayoría de los casos, estos productos no aportan beneficios adicionales para la salud respecto a un lavado de manos convencional con jabón común.
En paralelo, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que las infecciones resistentes a los antibióticos causan más de un millón de muertes al año y podrían convertirse en una de las principales causas de fallecimiento para 2050.
Hasta ahora, la mayor parte de los esfuerzos mundiales se concentró en reducir la prescripción de antibióticos en medicina y agricultura. Pero el nuevo análisis advierte que el uso extendido de productos antibacterianos en los hogares también debe entrar en el debate.
Rebecca Fuoco, directora de Comunicación Científica del Green Science Policy Institute y coautora del texto, sostiene que disminuir el uso de estos productos es una medida obvia y prioritaria para frenar la resistencia antimicrobiana.
"Eliminar gradualmente los aditivos antibacterianos innecesarios reduciría la contaminación química, protegería la salud pública y ayudaría a frenar la aparición de superbacterias", afirmó.
Un llamado a revisar hábitos domésticos

Los especialistas señalan que la exposición reiterada a estos biocidas genera un ecosistema donde las bacterias no sólo sobreviven, sino que también se fortalecen. El riesgo, advierten, es que la resistencia desarrollada frente a estos productos se traslade luego a antibióticos utilizados en tratamientos médicos.
Los investigadores piden que las políticas públicas incluyan regulaciones sobre productos domésticos antibacterianos, especialmente aquellos sin evidencia de beneficio adicional.



