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Agro

Recorte. Fuerte ajuste en el Inta en Córdoba: 20% de su personal pidió el retiro voluntario

Con 90 salidas, entre ellas la del director del Centro Regional y la del jefe de la experimental de Manfredi, el instituto busca sucesores para mantener su operatividad en medio de la incertidumbre.

11 de junio de 2026, 09:58
Fuerte ajuste en el Inta en Córdoba: 20% de su personal pidió el retiro voluntario
AJUSTE. Trabajadores de Inta Castelar salieron en su momento en respaldo del organismo.

La fisonomía institucional del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) en la provincia de Córdoba está atravesando una profunda transformación, que interpela sobre su futuro y genera incertidumbre.

Tras la decisión del Consejo Directivo Nacional del organismo de lanzar a nivel nacional un proceso de retiro voluntario, una parte significativa de la estructura técnica y gerencial del instituto en la provincia ha decidido dar un paso al costado.

Este ajuste, que responde a un diseño nacional de achicamiento de la planta, plantea interrogantes sobre el futuro del "músculo" de investigación y extensión que ha caracterizado al organismo durante sus 70 años de trayectoria.

El impacto del pedido de retiros voluntarios en Córdoba es contundente. Según los datos proporcionados, en esta última instancia son 60 las personas que se adhirieron al proceso en el Centro Regional Córdoba.

Si se suma este grupo a los 30 agentes que ya se habían retirado en una etapa anterior (dentro de la misma gestión a nivel nacional), la sangría de personal es notable.

Para dimensionar la magnitud del cambio, es necesario observar la planta total del Inta en la provincia.

El Inta lanzó un plan de retiros voluntarios como parte de la reestructuración del Estado
El Inta lanzó un plan de retiros voluntarios como parte de la reestructuración del Estado (Inta)

La dotación actual es de aproximadamente 315 personas. Con las adhesiones recientes, el instituto pierde cerca del 19% al 20% de su estructura operativa y técnica-profesional en territorio cordobés.

A nivel nacional, el panorama es similar: el número de adheridos rondaba las 860 personas hasta hace pocos días, en línea con la pretensión de las autoridades del organismo de reducir un 20% una planta nacional de 5.700 agentes.

El Centro Regional Córdoba cuenta con dos estaciones experimentales (Manfredi y Marcos Juárez) y 23 agencias de extensión.

Este viernes 12 de junio vence el plazo para la aceptación o no de las solicitudes de retiro voluntario. Los que reciban la aceptación, a partir de la semana siguiente dejarán de estar en funciones de manera oficial.

Perfiles que se van: de la gestión al campo

Lo que más preocupa en el sector no es solo el número, sino la calidad y el rol de los perfiles que dejan la institución. El retiro ha alcanzado a puestos clave de la estructura de conducción y áreas de investigación claves.

Entre los pedidos de salidas se encuentra la de Juan Cruz Molina, director del Centro Regional Córdoba, quien tras ocho años en el Inta y seis en la función pública provincial (fue secretario de Agricultura de Córdoba entre diciembre de 2011 y enero de 2018) decidió cerrar su ciclo institucional para volcarse de lleno a la actividad privada.

Se trataría de una decisión personal y profesional que marcaría el fin de un periodo de intensa participación en la gestión pública.

Molina fue el primer presidente del Inta bajo la gestión de Javier Milei, entre diciembre de 2023 y octubre de 2024.

Otro referente que deja su cargo es Aquiles Salinas, el director en el Inta en Manfredi, una de las estaciones experimentales más emblemáticas del país. Junto con ellos, se retiran coordinadores de área, jefes de agencias de extensión y jefes de grupo. Sin embargo, el ajuste no solo afecta a la jerarquía; también impacta en el personal operativo y de apoyo en las tareas a campo.

Ante este escenario, el futuro del organismo es una incógnita. Es que la salida de investigadores, coordinadores de área, jefes de agencias de extensión, jefes de grupo y personal operativo de campo representa el riesgo de limitar la capacidad de respuesta de la institución, y provocará la caída inminente y el peligro severo de continuidad de líneas científicas y sus proyectos asociados.

Desde la institución, aseguran que esta pérdida crítica de capital humano paralizará de forma directa los servicios estratégicos y de soporte técnico, suspenderá actividades clave en el terreno, y rompe la viabilidad de los convenios de relaciones institucionales y de vinculación asumidos por el organismo.

Aunque los nombres de los posibles sucesores ya han sido elevados como propuesta por el Consejo Regional al Consejo Directivo Nacional, su designación final depende de su acto resolutivo y, finalmente, de la aprobación de los retiros voluntarios.

En este sentido, se busca una transición ordenada. Para reemplazar la dirección regional, se ha propuesto a un profesional que actualmente se desempeña como director de una importante estación experimental de la provincia.

Para la jefatura de la Experimental Manfredi, el perfil sugerido es el de un especialista en mejoramiento genético de alfalfa con probada capacidad de gestión.

A su vez, para cubrir la vacante que dejaría el eventual nuevo director regional en su unidad de origen, se ha propuesto a otro profesional de la misma institución. El objetivo del Consejo Regional es mantener la continuidad técnica, aunque la decisión final sigue en manos de las autoridades en Buenos Aires.

El proceso en Córdoba no es un caso aislado. En el Centro Regional Santa Fe, la situación es un espejo de lo que ocurre en territorio cordobés: se confirmaron 57 adhesiones al retiro voluntario, en una estructura que maneja números de personal muy similares a los de Córdoba.

¿Hacia dónde va el Inta?

En ámbitos de la agroindustria nacional existe una preocupación genuina sobre si los puestos que hoy quedan vacantes, especialmente los técnicos y operativos, serán reemplazados o si se trata de una eliminación definitiva de cargos para achicar la estructura.

Por lo pronto, el diseño del “nuevo Inta” aún no está claro. La incertidumbre radica en cuál será la propuesta de valor del organismo para la comunidad agroalimentaria en esta nueva etapa.

Para que nuevos profesionales estén interesados en formar parte de su estructura, honorarios competitivos y una cartera programática seductora deberían ser parte de la propuesta, algo que en medio del ajuste del organismo parece por ahora impensado.