Reclamos. El exdueño de La Serenísima reapareció con una carta a Milei: pidió por reformas para los tambos
Flavio Mastellone cuestionó la presión fiscal sobre la producción láctea y advirtió: “La lechería no es Vaca Muerta, pero sostiene pueblos y empleo”, afirmó.
A poco más de un mes de concretar la venta total de su participación en Mastellone Hnos., empresa dueña de La Serenísima, el empresario Flavio Mastellone reapareció públicamente y lanzó fuertes críticas sobre la situación de la lechería argentina. A través de una carta dirigida al presidente Javier Milei, reclamó una baja de impuestos, mayor previsibilidad y medidas para fortalecer al sector.
“La lechería no es Vaca Muerta, pero probablemente sea una de las actividades que más mano de obra genera”, afirmó, al mismo tiempo que destacó la importancia del sector para sostener la cultura rural, los pueblos y las economías regionales.
Los problemas según Mastellone
Mastellone sostuvo que la actividad enfrenta una presión tributaria superior al 40% y remarcó que la lechería continúa siendo una de las pocas ramas del agro que tributa un IVA del 21%, mientras otras producciones pagan alícuotas del 10,5%.
Según planteó, esa situación afecta especialmente a los pequeños y medianos tambos, que necesitan previsibilidad para sostenerse y crecer.
Junto a esto, el empresario sumo sus quejas por las políticas de control de precios aplicados durante varios años en el mercado interno. Según Mastellone, esas medidas: “ocultaron el verdadero peso de los impuestos y distorsionaron la realidad económica de toda la cadena”.
El empresario no quiso dejar pasar por alto los problemas sanitarios y genéticos que enfrenta el sector lechero del país. Pidió por mayor transparencia para evitar el ingreso de material genético con fallas. “Los haplotipos y la información genética defectuosa que ingresa al país son parte de eso”, sostuvo.

Y agregó: “No se puede producir leche poniendo en riesgo sanitario a la población ni comprometiendo el futuro exportador del país. No podemos permitir que la información genética no llegue de manera transparente al productor”.
Este es el factor crucial para el empresario. “El mundo quiere leche. Pero quiere leche segura, de calidad y libre de enfermedades transmisibles”, remarcó.
El potencial de la lechería argentina
Después de toda una vida vinculada a la actividad láctea, Mastellone remarcó que la Argentina tiene condiciones para incrementar de manera significativa su producción si logra generar un escenario favorable para invertir y producir. “Puedo decir con orgullo que, si hay reglas claras y confianza en el productor argentino, estamos en condiciones de duplicar la producción nacional”, afirmó.
En esa línea, hizo especial hincapié en la necesidad de dar previsibilidad a los tambos pequeños y medianos. “Son justamente ellos quienes más necesitan estabilidad y reglas de juego claras para poder desarrollarse”, expresó.
Junto con ello, pidió actualizar los convenios laborales para las pequeñas y medianas empresas y avanzar sobre la informalidad y los costos extra que enfrenta el sector fuera del sistema formal.
El empresario también reclamó una reducción progresiva del Arancel Externo Común del Mercosur y una reforma impositiva y laboral que ayude a recuperar competitividad. “Tenemos capacidad, eficiencia y aptitud productiva para competir”, señaló.
En materia sanitaria, insistió en la importancia de erradicar enfermedades transmisibles. “La leche argentina debe estar libre de brucelosis y tuberculosis. Son enfermedades que además pueden afectar a las personas”, sostuvo.
Sobre el cierre de su mensaje, reclamó mayor coordinación y decisión política para impulsar cambios estructurales. “El potencial existe. Lo que falta es decisión, coordinación y valentía para modificar estructuras que desde hace años frenan al sector”, afirmó.
Finalmente, dejó un mensaje directo al presidente Javier Milei: “Presidente, confíe en nosotros. El productor y la industria argentina van a responder. Avance y no espere consensos”.



