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Negocios

Final anunciado. La Justicia decretó la quiebra de Sancor: paso a paso, cómo sigue la historia

En su resolución, el juez Marcelo Gelcich indicó que la prioridad de pago la tienen los trabajadores con salarios adeudados por un total de $ 12.788 millones. ¿Hay interesados en comprar las plantas de la cooperativa?

22 de abril de 2026, 21:42
La Justicia decretó la quiebra de Sancor: paso a paso, cómo sigue la historia
LA DEUDA DE SANCOR. Las deudas concursales alcanzan los U$S 86 millones y se incrementan $ 100 millones por cada día que pasa sin pagar el compromiso.

Como una crónica de una quiebra anunciada, la Justicia santafesina resolvió hoy miércoles 22 la quiebra definitiva de la cooperativa láctea Sancor, que había solicitado ese procedimiento días atrás, en el marco del concurso preventivo de acreedores que se había iniciado hace poco más de un año.

El juez Marcelo Gelcich, a cargo del Juzgado en lo Civil y Comercial de 4ª Nominación de los Tribunales de Rafaela, fue el encargado de dictar la resolución y de establecer los pasos que siguen ahora.

Como sigue la historia

En la sentencia se dejó en claro que, a partir de ahora, los bienes de Sancor serán incautados por los síndicos (los administradores del proceso de quiebra), y deben ser conservados en el mejor estado posible, para el momento próximo de su venta.

Habrá una convocatoria para que los interesados puedan comprar las plantas industriales a través de una licitación.

Actualmente, Sancor tiene cinco establecimientos industriales: tres en Córdoba (Balnearia, Devoto y La Carlota) y dos en Santa Fe (Sunchales donde tiene su casa central, y Gálvez).

Se declaró que los administradores del Consejo de Sancor (el presidente Oscar Sapino y otros integrantes) deben colaborar con los síndicos.

El fallo también establece que la continuidad será transitoria, hasta que se concrete la venta de los activos, momento en el cual cesarán automáticamente las actividades y contratos, salvo que el comprador decida asumirlos.

En los próximos cinco días, la sindicatura y la coadministración deberán definir qué plantas continúan operativas, con un análisis técnico de cada unidad productiva.

Lo más importante, los trabajadores con sueldos adeudados tienen la prioridad de cobro: son créditos “prontopagables”.

La quiebra no implica el cierre inmediato. El juez ordenó que las plantas que están operando (principalmente mediante contratos de fazón, es decir, procesando leche de terceros) sigan funcionando transitoriamente, por dos razones:

"Para proteger a los 914 trabajadores que aún están empleados y para vender la empresa (o sus plantas) en funcionamiento, lo que vale mucho más que vender maquinaria parada", sostiene la resolución judicial.

El estado de las deudas al momento de la quiebra

En lo que respecta a los salarios (entre mayo de 2025 y enero pasado), Sancor debe aproximadamente $ 12.788 millones.

Respecto a las deudas comerciales (materia prima y energía), el monto llega a $ 13.313 millones.

A estos montos se le suman la deuda impositiva y previsional postconcursal ($ 6.349 millones) y los aportes a obras y sindicatos ($ 3.380 millones).

Las deudas concursales en dólares alcanzan los U$S 86 millones. Y, con los intereses en marcha, lo que debe va creciendo a pasos agigantados: $ 100 millones por día que pasa sin pagar la deuda, según precisa la resolución del juez.

Al 31 de enero, la empresa tenía 914 trabajadores en relación de dependencia. Muy lejos de los 5.100 trabajadores que tenía la cooperativa hace más de 10 años, cuando procesaba cuatro millones de litros de leche por año.

El juez, la marca y los trabajadores

El juez que resolvió la quiebra de Sancor, Marcelo Gelcich, incluyó en su resolución un “mensaje a la sociedad”, en el que abordó aspectos que considera centrales en el corto plazo, como las fuentes laborales y el valor de la marca SanCor.

En esa línea, sostuvo que “el valor de mercado que hoy sigue teniendo la marca (...) es fundamento cierto de reales expectativas sobre la posible venta de la misma (es un activo separado e independiente de las plantas industriales) a valores significativos”.

Y remarca que “el sustento de la marca es ciertamente humano: son los trabajadores, comprometidos hasta postergar lo necesario para sus familias –sabiendo que no cobrarán el sueldo entero a fin de mes–, los que han permanecido trabajando con el compromiso e ingenio necesarios en medio de esta crisis”.

Y agrega: “Sería del todo razonable y conveniente que los eventuales interesados en comprar activos de Sancor sepan que aquí radica verdaderamente el valor de los activos (...). Si las plantas se quedaran sin el personal, sería muy difícil estimar el tiempo que llevaría a nuevos empleados construir la organización que hoy existe, y, sobre todo, elaborar los mismos productos, y con la misma calidad.

También subraya que la prioridad es “satisfacer en la mayor medida posible el interés de los acreedores” y advierte que “el sustrato cooperativo de Sancor CUL hoy es prácticamente inexistente”.

Incluso, detalla que la última gestión se dedicó a operar activos industriales y comerciales con aspiraciones empresarias, quizás con expectativa de recuperar en algún momento a los socios cooperativos (los tambos), junto con el nivel de actividad necesaria para sostener y hacer crecer a Sancor pero ello no ocurrió”.

Qué llevo a Sancor a la quiebra

En la resolución, se transita el camino de Sancor a la quiebra. En febrero de 2025 la empresa láctea, se presentó voluntariamente en concurso preventivo (un proceso para intentar llegar a un acuerdo con sus acreedores y evitar la quiebra).

Durante todo 2025, la situación empeoró. Sancor dejó de pagar sueldos, llegando a deber más de cinco meses de salarios. Impuestos, proveedores y obras sociales tampoco eran pagados. Por esta razón, el juez tuvo que designar una coadministradora judicial (una contadora externa) porque la empresa no daba información y no cumplía sus obligaciones.

Hace un mes, se terminaron de verificar las deudas. El pasivo total reconocido es de miles de millones de pesos y, a eso se le suma, más de U$S 86 millones (de los cuales U$S 51,8 millones son de un fondo de inversión y U$S 34,4 millones de otro). Además, hay deudas con Arca/Afip, provincias, municipios y 1.063 trabajadores.

Arrancado el mes de abril, el propio Consejo de Administración de SanCor reconoció formalmente que no puede pagar sus deudas ni hacer ninguna propuesta a sus acreedores. Por eso, pidió su propia quiebra, a lo que se hizo lugar.