
Entre la menor faena y el posible arribo a Japón: el biorritmo de la carne argentina
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Redacción La Voz
El escenario global del comercio de carne atraviesa una transformación sin precedentes y, en el centro de ese nuevo mapa de oportunidades, aparece Estados Unidos.
El país norteamericano vive una paradoja. Si bien es el principal productor mundial de carne vacuna, con un volumen cercano a los 12 millones de toneladas, también se ha consolidado como un fuerte importador.
Su rol es dual y cada vez más sofisticado: exporta cortes de alto valor –principalmente hacia mercados exigentes como Japón y Corea del Sur–, mientras importa grandes volúmenes de carne de manufactura para abastecer su industria interna.
Durante el último capítulo del ciclo de "Charlas ganaderas" realizado en Córdoba por la Asociación de Frigoríficos e Industriales de la Carne de Córdoba (Afic) y la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), el momento que atraviesa el mercado estadounidense formó parte del análisis.
Allí, el especialista Federico Santángelo, socio de la consultora Agroideas, trazó un diagnóstico preciso sobre cómo el cambio en el ciclo productivo estadounidense está reconfigurando el comercio mundial de carnes.
Para Argentina –y particularmente para Córdoba–, este escenario representa no sólo un desafío logístico, sino también una oportunidad comercial que ya comienza a reflejarse en las estadísticas de exportación del primer trimestre.
El modelo histórico de Estados Unidos consistía en vender caro lo que produce –cortes premium– y comprar barato lo que le falta –carne magra de vaca– para mezclarlo con sus excedentes de grasa y abastecer su enorme industria de hamburguesas.
Tradicionalmente, este esquema le generaba un superávit comercial de unos U$S 2.200 millones. Sin embargo, el panorama cambió de manera drástica. Como consecuencia de una sequía persistente en los últimos años, su stock bovino cayó de 94 millones a 89 millones de cabezas, mientras que la faena anual se redujo de 33 millones a 29 millones.
“Este déficit productivo ha obligado al gigante del Norte a salir al mercado mundial con una agresividad inusitada, proyectando importaciones que ya superan los 2,5 millones de toneladas”, explicó Santángelo.
Los abastecedores tradicionales de Estados Unidos, como Australia y Nueva Zelanda, cuentan con cuotas que en conjunto alcanzan unas 600 mil toneladas. Sin embargo, la oferta externa también enfrenta limitaciones.
A este escenario se suma un factor adicional: la crisis sanitaria en México. Estados Unidos suele importar cerca de un millón de terneros anuales desde ese país para engorde en feedlots, pero la aparición de miasis (gusano barrenador) ha frenado el ingreso de hacienda en pie.
La falta de este insumo básico profundiza el bache de oferta y presiona sobre los precios internacionales. Como resultado, la balanza comercial cárnica estadounidense pasaría a ser deficitaria, con un rojo estimado de U$S 1.600 millones en el próximo período.
En este contexto de fuerte demanda, Argentina reaccionó con rapidez. A partir del acuerdo por 80 mil toneladas adicionales con aranceles preferenciales, el desempeño exportador fue sobresaliente.
“Argentina es el país que más creció en volumen en exportaciones”, sostuvo Santángelo, a partir de disponer de 100 mil toneladas para vender.
Los números lo confirman: en el primer trimestre del año, el país exportó 20 mil toneladas a Estados Unidos, frente a las nueve mil toneladas del mismo período del año anterior.
El salto del 120% posiciona a la Argentina como un proveedor clave para cubrir el déficit de otros actores. Mientras Brasil enfrenta restricciones en mercados como China, y Australia está condicionado por sus propios cupos, la carne argentina –en especial la de manufactura y cortes magros para ground beef– encuentra un canal de acceso más despejado.
Córdoba no es ajena a esta dinámica. En el marco de la reciente Semana de la Carne Argentina en Estados Unidos, organizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), se destacó la participación de frigoríficos locales que ya operan en ese mercado.
Las plantas Logros, en Río Segundo, y Bustos y Beltrán, en Juárez Celman, forman parte de este circuito exportador, cumpliendo con los exigentes estándares sanitarios.
Los encuentros en Chicago, en Filadelfia y en Los Ángeles incluyeron a exportadores argentinos e importadores norteamericanos, con rondas de negocios B2B, espacios de networking y degustaciones de carne argentina.
Esta presencia y acciones de promoción refuerzan la imagen de la carne argentina como un producto confiable y de calidad, y posicionan a Córdoba como un actor con potencial de crecimiento en este negocio.
De cara a lo que resta del año, el escenario internacional se presenta favorable. La producción mundial de carne vacuna se mantiene estancada, mientras la demanda continúa en expansión, lo que sostiene los precios en niveles históricamente altos.
Sin embargo, el principal desafío para Argentina es interno. La escasez de hacienda –con un stock que cayó a 50,9 millones de cabezas– y las limitaciones en eficiencia reproductiva condicionan la capacidad de respuesta.