Perspectiva. Trigo argentino: una cosecha récord que desafía los márgenes de la próxima siembra

La última campaña dejó cifras históricas, pero el aumento de costos y un ajuste en los márgenes económicos condicionan las decisiones para el nuevo ciclo.

27 de marzo de 2026 a las 08:05 a. m.
Trigo argentino: una cosecha récord que desafía los márgenes de la próxima siembra
A PASO FIRME. A pesar de la cosecha récord nivel nacional, la comercialización de trigo se realiza a buen ritmo.

La campaña triguera 2025/2026 quedará registrada en los libros de estadística del agro argentino. En un escenario en el que el clima, la inversión y el contexto económico finalmente se alinearon, el cereal de invierno alcanzó cifras que hasta hace poco parecían inalcanzables.

Para profundizar en este balance y analizar lo que viene, dialogamos con Gonzalo Agusto, presidente de la Asociación Argentina de Trigo (Argentrigo), el economista cordobés que encabeza la entidad que nuclea a todos los eslabones de la cadena.

En una charla con La Voz, Agusto analizó desde el volumen inédito de cosecha hasta los nubarrones que asoman en el horizonte, vinculados al costo de los insumos y a la situación geopolítica global.

Gonzalo Agusto, presidente de Argentrigo.
Gonzalo Agusto, presidente de Argentrigo. (Nicolás Bravo / La Voz)

El dato más impactante de este ciclo es, sin dudas, el volumen cosechado. Argentina alcanzó un récord histórico de 27,9 millones de toneladas. No se trata solo de una nueva marca, sino de un salto que supera en casi cinco millones de toneladas al registro anterior.

Según explica Agusto, este desempeño respondió a una combinación de factores. Por un lado, destaca la fuerte inversión de los productores y un contexto económico que, si bien presentaba precios internacionales menos atractivos, ofrecía mayor previsibilidad a partir de la reducción de la brecha cambiaria y de una menor presión en los derechos de exportación.

Sin embargo, el factor determinante fue el climático. “El clima fue excepcional en cuanto a las lluvias durante el período crítico del cultivo y en gran parte de las zonas productoras”, señaló el titular de Argentrigo, al remarcar que incluso regiones marginales lograron rindes muy elevados.

–Desde lo comercial, ¿cómo se reparte esta "torta" récord de casi 28 millones de toneladas?

–De esos 28 millones, tenemos siete millones de toneladas destinadas a la molienda local, lo cual también será un récord para la industria esta campaña. Por otro lado, proyectamos 18,5 millones de toneladas para exportar. Esto generaría aproximadamente unos U$S 4 mil millones de ingreso de divisas para el país. Es un flujo muy importante; de hecho, en febrero, el trigo fue el principal producto de exportación de Argentina.

–¿Cómo acompañan los precios internacionales ese volumen récord?

–Estamos en un contexto de abundancia de trigo, tanto a nivel local como internacional, lo que presiona los precios a la baja. El valor FOB del trigo argentino se ubica en torno a los U$S 210 por tonelada, uno de los más bajos entre los principales exportadores, lo que nos permite ser competitivos en mercados distantes a pesar de los fletes. Al productor hoy el número le cierra fundamentalmente por la cantidad; el alto rendimiento compensa la caída de precios y los descuentos que puedan aparecer por problemas de calidad.

Un mercado activo, pese a la abundancia

A pesar del fuerte volumen de trigo argentino, la comercialización mantiene un ritmo dinámico. Según el último Informe Económico de la Bolsa de Cereales de Córdoba, al mes de marzo ya se había vendido el 57% de la producción estimada.

Si bien este porcentaje se ubica por debajo del promedio de las últimas cinco campañas (64%), en términos absolutos representa un volumen significativamente mayor. Las compras del sector exportador alcanzan los 13,6 millones de toneladas, casi cinco millones más que en el ciclo anterior.

El mapa de destinos también muestra cambios relevantes. Brasil continúa siendo el principal socio comercial, aunque en el inicio del ciclo perdió protagonismo frente a mercados asiáticos. Bangladesh (21%), Vietnam (20%) e Indonesia (16%) concentran hoy gran parte de los embarques, relegando momentáneamente a Brasil al cuarto lugar, con el 9%.

No obstante, se espera que el gigante sudamericano recupere participación hacia el final del ciclo comercial, dada su dependencia estructural del trigo argentino.

La calidad, el desafío de los altos rindes

No todo es celebración en la cadena triguera. El récord productivo vino acompañado de un problema conocido: la caída en la calidad proteica del grano.

“Cuando los rendimientos son tan elevados, se produce un efecto de dilución que reduce los porcentajes de proteína”, explicó Agusto. Esta situación impacta directamente en el precio recibido por los productores, que en muchos casos enfrentan descuentos por no cumplir con los estándares requeridos por la industria o por determinados mercados.

En el plano del valor agregado, Argentina sigue teniendo una cuenta pendiente. Mientras el país industrializa alrededor de siete millones de toneladas, Brasil procesa cerca de 13 millones y lidera la exportación de productos derivados de la harina.

“Exportar más valor agregado es un desafío que requiere mejores condiciones macroeconómicas”, reconoció el dirigente.

Tecnología y reglas de juego

En la visión de Argentrigo, la innovación es un factor clave para sostener y ampliar el crecimiento productivo. Agusto subrayó que romper los techos de rendimiento depende, en gran medida, del acceso y la adopción de tecnología.

Este enfoque se refleja en los lineamientos estratégicos de la entidad, que promueven la incorporación de innovación con respeto por la propiedad intelectual. Para la cadena, no se trata solo de utilizar mejores semillas, sino de garantizar un marco que incentive la inversión en genética y biotecnología.

A esto se suma la necesidad de un manejo adecuado de la fertilización, no solo para maximizar rendimientos, sino también para recomponer nutrientes y preservar la sustentabilidad de los suelos. La estrategia, sostiene Agusto, ayudaría a mejorar también la calidad triguera.

Horizonte 2026/2027: entre el optimismo y la cautela

Con la próxima siembra a la vuelta de la esquina, el escenario para el trigo 2026/2027 comienza a mostrar nuevos interrogantes. Si bien el punto de partida es sólido, Agusto advierte que no es razonable esperar un nuevo récord en el corto plazo.

Dos factores aparecen como determinantes para la campaña 2026/2027. El primero es el clima. Gran parte de la zona productiva, especialmente en Córdoba y en el norte del país, depende de las lluvias de las próximas semanas para recomponer la humedad en los perfiles.

El segundo eje está vinculado a los costos y al contexto internacional. La guerra en Medio Oriente introduce un factor de volatilidad que puede impactar en el precio del petróleo y, por extensión, en el de los fertilizantes.

“Si los costos suben y los precios no acompañan, el productor puede ajustar su planteo tecnológico o reducir la fertilización, lo que afectaría el rinde y la calidad”, advirtió.

A pesar de este escenario, el ánimo en el sector es de cautela optimista. La posible presencia de un evento de “El Niño” genera expectativas favorables en términos de lluvias, aunque la rentabilidad podría ser más ajustada que en la campaña récord.

“Hoy el productor está mirando los costos y prefiere esperar antes de definir su estrategia”, concluyó Agusto.