Actividad. Cosecha y dólares pueden marcar el inicio de la recuperación económica

La llegada de los ingresos por la campaña gruesa imprimirán el ritmo de abril a junio. Cuánto pueden derramar en la economía real y el empleo, el eje de las expectativas de los economistas.

23 de marzo de 2026 a las 06:26 p. m.
Cosecha y dólares pueden marcar el inicio de la recuperación económica
"Cosechón". El campo comenzó a enviar granos al puerto y el ingreso de divisas aparece prometedor para los próximos meses.

La economía argentina transita uno de los momentos más exigentes del año para los hogares, aunque a nivel macro aparecen señales de recuperación porque el país empieza a bailar al ritmo del campo.

La actividad económica creció 1,8% en diciembre y quedó 3,5% arriba interanual. Cerró 2025 con una suba del 4,4%, según el Indec. El dato consolida una mejora tras meses de estancamiento, aun con diferencias marcadas entre sectores. En otras palabras, es inercia para el arranque.

“Lo peor ya pasó”, dicen en el Gobierno y la frase no está alejada de lo que piensan economistas, aunque advierten que el rebote será gradual y con impacto desigual en la actividad y el consumo.

Marzo es estacionalmente largo y duro para los presupuestos familiares. El inicio de clases, matrículas, útiles y actividades elevó el gasto y también las tarifas reforzaron la impresión de que los ingresos no alcanzan, con un malhumor medido por las consultoras.

“Siempre es un mes pesado, donde se concentra gasto y se siente la falta de ingresos porque por lo general se llega con salarios ‘viejos’”, señalan desde el análisis económico. Este efecto estacional explica en parte el freno del consumo con relación a los meses precedentes, desbalance típico del calendario.

La cosecha gruesa, el factor clave

A partir de abril, la economía incorpora un motor central: la cosecha gruesa. Es el principal generador de divisas y un impulsor del consumo en el interior, aunque no de empleo directo. El maíz temprano comienza a levantarse entre febrero y marzo. La soja arranca en abril y alcanza su pico en mayo.

El maíz tardío extiende el proceso hasta julio. Este calendario define el ingreso de dólares y el ritmo de la actividad económica.

En 2025 la actividad agropecuaria registró un aumento del 6,5% respecto al año 2024, “siendo el segundo año consecutivo con buena cosecha, luego de la sequía del año 2023, y marcó el retorno a los niveles del año 2017, tras cinco años de estar por debajo”, evaluó el titular del Iaraf, Nadin Argañaraz. Es decir que fue un buen año desde lo sectorial.

Para 2026, otras fuentes proyectan un ingreso de entre U$S 37.500 y U$S 39.500 millones de exportaciones de granos, derivados y aceites. El flujo comienza en abril, tiene su pico en mayo y junio, y se extiende hasta julio o agosto. En los meses fuertes, el agro puede llegar a liquidar entre U$S 3.000 y U$S 4.000 millones mensuales.

Al 70% del aporte lo hará un solo cultivo: la soja. “Implicaría al menos repetir el flujo de actividad de 2025, dosis clave para el resto de la economía”, agregó Argañaraz.

En Córdoba, como ya publicara La Voz, la campaña muestra muy buenos números, según la Bolsa de Cereales. La producción total alcanzaría 40,10 millones de toneladas, un 9,1% más que el ciclo anterior.

El maíz lidera con 19,8 millones de toneladas (+12%). El trigo tuvo una campaña récord con 6,1 millones de toneladas (+126%). La soja se proyecta en Córdoba con 12,5 millones de toneladas (-13%), aunque con mejoras respecto a estimaciones previas. El girasol marcaría un récord histórico, mientras que el maní y el sorgo muestran variaciones según cultivo.

Las lluvias ocurridas en momentos clave explican gran parte de estos resultados.

La cosecha también impulsa sectores vinculados. El traslado de granos dinamiza el consumo de combustibles, neumáticos y servicios logísticos con el transporte de cargas. Este efecto derrame impacta en economías regionales y ciudades del interior productivo.

Aquél ingreso nacional de unos U$S 30.000 millones implica una fuerte inyección de pesos en la economía. Ese flujo traducido a pesos puede superar los 42 billones, una base monetaria completa.

“Un punto relevante se relaciona con el empleo generado por cada sector, dado que la economía ha perdido alrededor de 200.000 puestos asalariados privados formales en los últimos dos años”, 4.300 de ellos en el propio sector agropecuario, refresca Argañaraz.

Consumo, con reacción lenta

El economista Marcelo Capello anticipa, asimismo, una mejoría pero lenta. “El consumo solo podría crecer por crédito, no por empleo ni salarios”, explicó. Estos últimos dos factores están en retracción.

“Van a aportar positivamente la energía, la minería y una buena cosecha”, agregó. “La mejora se notará más entre abril y junio”, apuntó.

El interrogante es si la mejora llegará al bolsillo. Según la consultora Mercer, las empresas prevén subas salariales del 22% en 2026. Ese nivel quedaría por debajo de la inflación esperada, lo que limita la recuperación del poder adquisitivo. El relevamiento incluyó 455 empresas de distintos sectores.

Las paritarias juegan ese partido, de acuerdo con la nueva realidad inflacionaria. La de Camioneros acordó un aumento total de entre 10,1% y 10,5% para el período marzo-agosto, distribuido en subas mensuales de entre 1,5% y 2%. Incluye una suma fija no remunerativa de $53.000 y contempla una cláusula de revisión en junio, en línea con la pauta impulsada por el Gobierno nacional.

Varias paritarias ya se cerraron con subas en un rango de entre 7% y 13% en tramos cortos (hasta marzo o abril). Comercio, construcción, mecánicos y metalúrgicos acordaron aumentos escalonados y sumas fijas. Bancarios mantiene ajuste por inflación. También firmaron transporte, sanidad, aceiteros y plásticos, con revisiones periódicas, todas alineadas a la pauta oficial.