Increíble. Se declaró dueño de la Luna y se hizo millonario vendiendo parcelas espaciales

Dennis Hope aprovechó un vacío legal del Tratado del Espacio Exterior y creó un negocio millonario vendiendo terrenos en la Luna y otros planetas, pese a que no tienen validez jurídica internacional.

09 de abril de 2026 a las 12:38 a. m.
Se declaró dueño de la Luna y se hizo millonario vendiendo parcelas espaciales
A través de Lunar Embassy, el empresario comercializó parcelas simbólicas del espacio que fueron adquiridas incluso por celebridades y expresidentes.

Lo que comenzó como una idea insólita terminó convirtiéndose en un negocio millonario. Dennis Hope, un hombre de Estados Unidos que hoy tiene 78 años, asegura haberse convertido en el “dueño” de la Luna y otros cuerpos celestes, y logró construir una fortuna vendiendo terrenos en el espacio.

La historia se remonta a la década de 1980, cuando el empresario decidió aprovechar un vacío legal que, según su interpretación, le permitía reclamar la propiedad del satélite natural de la Tierra. En ese entonces, el furor por la exploración espacial seguía vigente tras el impacto cultural de las misiones Apolo, especialmente luego de la llegada del hombre a la Luna en 1969 con Neil Armstrong.

La historia de Dennis Hope

La clave del plan de Hope estaba en un documento previo: el Tratado del Espacio Exterior, impulsado por la Organización de las Naciones Unidas y firmado por potencias como Estados Unidos, la Unión Soviética y el Reino Unido. Este acuerdo establece que ningún país puede apropiarse de la Luna ni de otros cuerpos celestes.

A través de Lunar Embassy, el empresario comercializó parcelas simbólicas del espacio que fueron adquiridas incluso por celebridades y expresidentes.
A través de Lunar Embassy, el empresario comercializó parcelas simbólicas del espacio que fueron adquiridas incluso por celebridades y expresidentes. (Imagen web)

El artículo 2 del tratado es claro: los cuerpos celestes “no están sujetos a apropiación nacional por reivindicación de soberanía”. Sin embargo, Hope detectó lo que consideró una grieta legal: el texto no menciona explícitamente a los individuos. “Era tierra sin dueño”, sostuvo en una entrevista con la BBC.

Con esa interpretación, decidió avanzar. Envió una carta a la ONU notificando su intención de reclamar la propiedad de la Luna. Al no recibir respuesta, asumió el silencio como una oportunidad y puso en marcha su negocio: subdividir el territorio lunar y vender parcelas a particulares.

Así nació Lunar Embassy, la compañía con la que comenzó a comercializar “lotes” no solo en la Luna, sino también en otros planetas del sistema solar. Aunque estas operaciones no tienen reconocimiento en el derecho internacional, eso no impidió que miles de personas se interesaran en la propuesta.

De hecho, según reportes de la BBC, celebridades de Hollywood e incluso expresidentes estadounidenses como Ronald Reagan y Jimmy Carter adquirieron parcelas simbólicas. El atractivo no residía en la legalidad, sino en la originalidad y el valor simbólico de “tener un pedazo de la Luna”.

El negocio creció rápidamente. En 2007, Hope aseguró que vendía alrededor de 1.500 propiedades por día y que había acumulado ingresos cercanos a los 12 millones de dólares. Su historia, a medio camino entre la audacia y la polémica, sigue generando debate sobre los límites del derecho en el espacio.