
Bettina Croppi llevará adelante la acusación en el jury a los tres fiscales riocuartenses
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Redacción La Voz
Este martes a partir de las 8.30 comenzará en la Legislatura de Córdoba el juicio político a los fiscales de Río Cuarto que intervinieron sucesivamente en los primeros 13 años de la investigación por el crimen de Nora Dalmasso, uno de los casos más resonantes y controvertidos de la historia judicial provincial.
El proceso estará a cargo del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios Judiciales que depende del Poder Legislativo y tendrá como acusadora la representante del Ministerio Público, la fiscal general adjunta Bettina Croppi.
El tribunal que decidirá el destino de los magistrados -en concreto su posible destitución- está integrado por cuatro legisladores y un vocal del Tribunal Superior de Justicia (TSJ).
En esta oportunidad el cuerpo estará presidido por Julieta Rinaldi y se completará con sus pares Facundo Torres Lima (ambos de Hacemos Unidos por Córdoba), Miguel Nicolás (UCR) y Walter Gispert (Frente Cívico), además de la vocal del TSJ Aída Tarditti.

La particularidad insólita de este proceso es que por primera vez -en Córdoba y el país- hay tres acusados en un mismo debate de jury.
Los fiscales imputados son Javier Di Santo (a cargo de la instrucción entre 2006 y 2015), Daniel Miralles (2016-2017) y Luis Pizarro (2017-2019), quienes serán juzgados por presunto mal desempeño y negligencia grave en la instrucción del expediente iniciado tras el homicidio ocurrido en noviembre de 2006.

El jury se desarrollará en al menos cinco audiencias previstas para las próximas dos semanas de abril, con un cronograma de testimonios y producción de prueba que busca revisar en profundidad la actuación de los funcionarios judiciales. Pero se espera que haya más audiencias durante mayo, en particular porque serán necesarias jornadas para los alegatos de las partes.
El núcleo de la acusación se centra en la supuesta omisión de los fiscales de avanzar sobre una línea investigativa clave: la que involucraba al parquetista Roberto Bárzola, quien durante los días del crimen trabajaba en la vivienda de la víctima, en barrio Villa Golf, de Río Cuarto.
Según sostiene la acusación impulsada por el Ministerio Público, los fiscales habrían desatendido durante años evidencias relevantes, en particular pruebas genéticas que vinculaban a Bárzola con la escena del crimen.

El punto más sensible es la existencia de un ADN masculino no identificado hallado en el cuerpo de Nora Dalmasso y un vello púbico en la habitación donde fue hallada muerta.
Esa evidencia, que fue recolectada desde los primeros momentos de la investigación, recién años más tarde fue cotejada -por el actual fiscal de la causa, Pablo Jávega- con el perfil genético de Bárzola, lo que generó fuertes cuestionamientos sobre por qué esa línea no fue profundizada en su momento.
De acuerdo con la acusación, esta omisión habría contribuido a desviar la investigación hacia hipótesis erróneas y a sostener imputaciones que luego no prosperaron, como las que recayeron sobre integrantes de la familia de la víctima.

En esa línea, se cuestiona que durante casi dos décadas no se haya avanzado de manera consistente sobre el análisis de pruebas que, según la acusación, estaban disponibles desde el inicio.
Entre otros desvíos, se acusó en el marco de un escándalo al pintor Gastón Zárate, bautizado luego como "el Perejil". Más tarde, los propios miembros de la familia de la víctima fueron revictimizados: el hijo de Nora, Facundo, soportó la imputación, y finalmente el viudo, Marcelo Macarrón, llegó hasta un juicio en el que fue absuelto.
El jury deberá determinar si esas conductas configura negligencia grave o mal desempeño, figuras previstas en la Constitución provincial y que pueden derivar en sanciones o incluso en la destitución de los fiscales.
El proceso contará con un amplio programa probatorio que incluye la declaración de al menos 37 testigos, entre ellos figuras clave de la causa.
La primera jornada estará marcada por la lectura de la acusación y con la palabra de los tres fiscales acusados.
También se prevé para este martes tomar los testimonios de la familia de la víctima: el viudo Marcelo Macarrón y sus hijos Facundo y Valentina. Sus declaraciones serán centrales para reconstruir el impacto de la investigación y las distintas hipótesis que se manejaron a lo largo de los años.
Para los hijos y el viudo de Nora Dalmasso “deben ser destituidos porque se encarnizaron con la familia y omitieron investigar al parquetista Roberto Marcos Bárzola”, pese a que tenían su huella genética en el cuerpo de la víctima.

En las audiencias siguientes está previsto que comparezcan exfuncionarios judiciales, como el exfiscal Fernando Moine, quien participó en las primeras etapas de la causa, así como el exfiscal general Darío Vezzaro que condujo el Ministerio Público en años clave de la instrucción.
También se espera la declaración del actual fiscal Pablo Jávega, quien impulsó la línea investigativa que derivó en la imputación de Bárzola.
Un capítulo importante del debate estará dedicado a la prueba técnica. En ese marco, se espera la declaración de peritos y especialistas en genética, como la perito oficial Nidia Modesti, cuya intervención fue clave en el análisis del ADN recolectado en la escena del crimen.
El cronograma contempla además audiencias destinadas a analizar informes técnicos, documentación del expediente y decisiones adoptadas por los fiscales a lo largo de la investigación.
Más allá de la recepción de prueba, se prevé que los alegatos finales comenzarían a principios de mayo, con tres acusaciones de parte de Croppi y las conclusiones de las tres defensas. El tribunal del Jurado de Enjuiciamiento tiene plazo para dictar su resolución hasta el 27 de mayo.