
Condenaron en Córdoba a otra cómplice de la banda del peligroso narco “Yiyo” Ramallo: cuál era su rol
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Redacción La Voz
Un trozo de plástico de apenas $ 100 fue el principio del fin para el tráfico de $ 45 millones en droga. Dos delincuentes fueron condenados en Córdoba por transportar más de tres kilos de cocaína con el sello del delfín hacia San Luis, gracias a que los “delató” una bolsa de consorcio.
En un juicio abreviado acordado por el fiscal general Maximiliano Hairabedian y las defensas, el Tribunal Oral Federal N° 1 de Córdoba capital, a cargo de la jueza Carolina Prado, condenó a Jonathan Mario Sosa (35) y a Mayco Jonathan Acosta (28) a cuatro años y medio de prisión.
Ambos, con condenas anteriores, reconocieron el hecho y su participación criminal en él.
El caso se remonta a la madrugada del 4 de abril del año pasado, cuando un sargento ayudante de la Policía de Córdoba pidió al conductor de una Honda CBX250 (Sosa) que detuviera la marcha en la ruta 7, en Vicuña Mackenna, en el sur de la provincia.
Cuando le solicitó la documentación, el efectivo notó un marcado nerviosismo del motociclista. Al abrir el bolsillo principal de la mochila y cerrarlo prontamente, el sargento observó un detalle: una bolsa de consorcio negra.
Al consultarle qué llevaba, Sosa manifestó sin ambigüedades: “Es droga”. Aún bajo un estado de nervios indisimulable, lo esposaron. No se resistió o se puso violento, sino que se quedó callado durante lo que duró el procedimiento.
En la mochila hallaron tres “ladrillos” de cocaína con el logo de un delfín por 3,5 kilos en total. Cada kilo está valuado en unos U$S 10 mil, es decir, cerca de $ 45 millones al valor oficial actual.
Los investigadores profundizaron la pesquisa y detectaron que Sosa había mantenido comunicaciones con Acosta a través de su celular. Eso disparó rápidamente la sospecha sobre su eventual complicidad con Sosa en el traslado de la cocaína secuestrada.
Allanaron la casa de Acosta en Villa Mercedes, San Luis, y le incautaron dos frascos con droga. Pero lo más significativo no fueron, en realidad, las sustancias ilegales, sino un mensaje que Acosta dirigió a un tal “Wueep”.
"Veníamos y en el peaje lo engancharon (a Sosa). Me freno un kilómetro antes y le digo: “Mirá, gordo, está toda la ‘yuta’ allá’. Le digo: ‘Andá a esconder el bolso por el campo y aguantá acá. Yo voy a cruzar y te llamo’. Él se tenía que quedar en Mackenna. Cuando miro por el retrovisor, veo la luz de la moto atrás mío... el ‘cobani’ me hace tirar a la orilla. Nos hacen el control de alcoholemia y lo frena a él otro ‘cobani’”, dijo, autoincriminándose.
“Nos dejaron ir y después nos agarró la ‘yuta’ como 15 kilómetros más adelante y yo morí.” No sabía quién era. A renegar, renegar, renegar hasta que me dejaron ir; me tuvieron como una hora y media tirado en los yuyos”, agregó Acosta.
Fue entonces cuando los pesquisas lograron reconstruir la combinada maniobra de tráfico de aquella noche: Acosta y otro sospechoso no identificado circulaban en un Volkswagen Gol Trend “haciendo punta”, es decir, advirtiendo posibles controles a Sosa, que lo hacía en la moto con la cocaína oculta en la mochila.
Por el mensaje hallado en el celular de Acosta, él logró zafar del último control, no así Sosa, quien fue detenido ese mismo día.
La jueza Prado homologó el acuerdo de las partes en el marco del juicio abreviado y les impuso la condena. Ambos ya arrastraban antecedentes penales en San Luis.