Córdoba. Horas clave para la investigación por la desaparición de la niña en Cosquín
Las conversaciones por celular en las horas previas y posteriores al hecho son el principal foco para los pesquisas. Está casi descartado que pudiera haber escapado sola.
La Justicia cordobesa busca sobre qué pasó a la niña de 2 años que estuvo desaparecida desde el miércoles 18 de marzo a las 14.30 y que fue hallada al día siguiente, a las 11.30, a 500 metros de su casa, en barrio San José Obrero, en la zona sudeste de la ciudad de Cosquín.
Los uniformados de la División Motos de la Policía que la vieron moverse el jueves 19 de marzo entre unos arbustos de una zona dominada por un monte tupido ya habían pasado por allí varias veces. No vieron a la niña. No estaba en ese lugar.
La familia tampoco la halló cuando la buscó, más de una vez, entre esos arbustos de aquel extenso terreno que pertenecería al Ejército Argentino, junto con vecinos de la vivienda en la que el abuelo notó la ausencia de su nieta cuando la familia estaba por almorzar.
Prácticamente está descartado, para la Justicia, que la niña pudiera haber llegado hasta ese sitio sin compañía de adultos. Tampoco creen que pudiera haber estado sola durante toda la noche.

Según el informe médico, no había síntomas de deshidratación. La planta de los pies, que estaban descalzos cuando la niña faltó del hogar familiar, no presentó muestras de haber atravesado un terreno lleno de espinas, piedras y ramas.
Por el momento no hay imputados. Tampoco detenidos. Pero los investigadores van tras “pistas firmes”, dicen en un círculo hermético que fue diseñado por la fiscal del caso, Silvana Pen, para que la investigación avance. En las próximas horas, confirman, podría haber avances.
La investigación sobre la desaparición
Mientras la comunidad de Cosquín sigue conmocionada por el hecho, y aumentan las sospechas sobre que alguien pudo haberse llevado a la niña durante más de 20 horas, la fiscal no se toma horas de descanso.
“Apareció. Pero no se puede descansar sobre este hecho, que debió haber sido la consecuencia del amplio operativo que montaron las autoridades de Seguridad en la zona. Ahora hay que saber quién la tuvo”, dicen los pesquisas que colaboran con la fiscalía.
El ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, opina lo mismo. “La fiscal del caso estuvo allí desde el primer minuto. Esto permitió que las coordinaciones de los operativos fueran sencillas. Se actuó rápido. Se buscó lo que a todos nos terminó dando el gran resultado”, comentó, quien puso a la Policía a cercar las rutas, a abrir y cerrar los baúles de todos los vehículos que circularon por el lugar.

Y agrega: “Pero no nos podemos quedar con la aparición de la niña. La primera parte se cumplió. Ahora queda todo en manos de la Justicia”.
Por su parte, Pen, que prefirió no dialogar con la prensa ante las consultas de este medio, tiene en sus manos celulares que pueden ser clave. Eso es lo que creen quienes se encuentran desclasificando la información que se encuentra en los aparatos.
¿Hay mensajes borrados? Sí. Eso está confirmado por las fuentes del caso. ¿Son de familiares directos los teléfonos donde hubo mensajes borrados? También está confirmado. ¿Pero tiene que ver con el caso? Es lo que falta de determinar.
La fiscal, explican los investigadores, no saca a nadie del foco. “Tiene la lupa puesta en los más próximos a la niña y va agrandando el foco. Su único propósito es saber qué sucedió con la nena, a quien ella misma abrazó cuando apareció. Sin embargo, no pudo hacer hablar a la niña”, dijeron.
Cámaras y testigos
Los celulares que Pen secuestró a los familiares de la niña y a otros sospechosos, no son los únicos elementos probatorios con los que cuenta la fiscalía.
“Hay cámaras en las rutas de los alrededores, pero hasta ahora no se registró ninguna imágen que pudiera dar alguna pista certera”, comentan los pesquisas.
Sin embargo, la fiscal mandó a agotar los recursos y a trabajar con todos los elementos. No quiso dejar ningún rincón que se pudiera ver, sin observar. Los comisionados ven las imágenes de los días de la desaparición “cuadro por cuadro”. Y repiten el ejercicio.

Según los testimonios que constan en el expediente, ese miércoles la nena estaba con su mamá, quien se había dispuesto a cocinar. La joven trabajadora de la limpieza estaba de franco.
Cuando llegó el abuelo de la niña, le preguntó por ella. Pero no estaba.
Según las declaraciones, los familiares de la niña habrían dicho que era común verla jugar tras una segunda puerta que tiene la vivienda.
“Es una puerta sin rejas que da a un patio, que tampoco tiene alambrado. Creen que podría haber salido por allí”, dicen.
Sin embargo, entre las 14.30 y las 16 nadie avisó a la Policía. Desde el momento en que la chica desapareció y se registró la primera denuncia, alguien aprovechó para cortar unas plantas de marihuana que había en la vivienda y las desechó, según fuentes de la investigación.
Por su parte, el papá de la pequeña, expareja de Tania, cumplía una orden de restricción.
No veía a la niña desde hacía un tiempo. Cuando llegó a la vivienda, por la noche, entró en un "ataque de nervios" y, según las autoridades, hubo que calmarlo. Es militar en ejercicio. Luego diría que “fue un momento de descuido”, en apoyo a la mamá de su hija.
El circo que fue apuntado desde temprano por la familia, una carpa que estaba instalada a unos 400 metros de la vivienda, por ahora resta importancia para la investigación. Aunque nada está descartado.
Los pesquisas sienten que están cerca de saber qué sucedió con la nena y esperan arrojar luz en las próximas horas.






