Córdoba. Avanza la investigación contra dos “naranjitas” que balearon al policía: buscan el arma
Una pelea entre cuidacoches informales se registró dentro de un local gastronómico. La Justicia ordenó la detención de dos hermanos, sospechados de haber disparado. Piden mayor intervención en el territorio.
Una pelea entre dos cuidacoches terminó del peor modo: el comisario Rubén Brandán recibió un balazo cuando presuntamente intentó evitar la trifulca entre “naranjitas”. Uno de ellos le habría quitado el arma reglamentaria y le disparó, en un nuevo hecho de violencia urbana que conmociona a Córdoba.
Todo sucedió este martes alrededor de las 21, cuando la víctima se hallaba en un local gastronómico ubicado en avenida Fuerza Aérea al 1800, en barrio Parque Capital, zona sudoeste de la ciudad capitalina.
En ese instante, habría observado —según relataron fuentes de la investigación— cuando tres hombres se agredían entre sí.
Voces oficiales explicaron que dos de ellos, de quienes aún se desconoce identidad, son hermanos. Habrían llegado juntos hasta ese punto de la ciudad para saldar una vieja pelea con el tercer “naranjita”.
En medio, el comisario, que iba de civil, intercedió.
Pero en ese momento, el más grande de los hermanos, de 44 años, le quitó el arma reglamentaria y disparó. Por la gravedad de las heridas, Brandán debió ser trasladado al hospital de Urgencias, donde los médicos se encuentran atendiendo su evolución.

La fiscal natural del caso es Andrea Martin, pero se encuentra compensando feria judicial. En reemplazo, la subroga María Celeste Blasco, quien de inmediato ordenó numerosas medidas investigativas como el relevamiento de imágenes captadas por distintas cámaras y la recopilación de testimonios.
Tras los primeros avances, la fiscal ordenó la detención de los dos sospechosos, que se concretó en las últimas horas en Pettirossi al 1200, próximo a barrio San Roque.
No obstante, para los investigadores el caso no está cerrado y no descartan ninguna hipótesis investigativa. En la fiscalía se manejan bajo un estricto secreto de sumario.
Una nueva pelea entre “naranjitas”
Investigadores del caso no tienen dudas: “Se trata de una pelea por el control del territorio que venía de hace largo tiempo. Entre ellos había un enfrentamiento previo”, advierten.
Según la reconstrucción que realizaron los pesquisas, alrededor de las 21 uno de los naranjitas, de 36 años y con largo tiempo de instalación en esas cuadras, fue a pedir auxilio a su hermano que lo habría recogido en barrio Villa El Libertador, a bordo de un Peugeot 208 color blanco.
En este vehículo llegaron hasta la avenida Fuerza Aérea y sin mediar diálogo comenzaron a agredir al tercer “naranjita” en cuestión, que desde hace algún tiempo habría comenzado a arribar a ese perímetro con el propósito de compartir la tarea.
La pelea fue tomando intensidad. De hecho, fuentes del caso comentan que el agredido presentó severas heridas que le provocaron cortes en distintas partes de su cuerpo.
En la escena se encontraba Brandán. Aún se investiga si el policía conocía a alguna de las partes involucradas. Lo cierto es que según su foja de servicio se trata de un hombre con intachable historial de servicio, que supo prestar labor en la Casa de Gobierno.
“Es un jefe respetado en la fuerza y para quien subalternos y superiores siempre tienen las mejores palabras”, dijeron altas fuentes del Ministerio de Seguridad de la provincia.
El comisario intentó disuadir a los agresores pero no lo habría conseguido, según los primeros indicios que manejan los comisionados bajo órdenes de Blasco.
En ese momento, el arma reglamentaria del policía pasó a manos de uno de los agresores, que tomó la determinación de disparar contra el policía de civil.

La bala ingresó por el área intercostal izquierda. Tocó los pulmones y se alojó próxima a la séptima vértebra, que también afectó. “Puede que el impacto haya inflamado la médula y se le realizarán estudios en el Instituto Oulton para corroborar el compromiso clínico”, dijeron los facultativos.
Lo cierto es que por el momento el hombre perdió sensibilidad en sus piernas y no puede caminar.
En tanto, el tercer “naranjita” —es decir, el que fue objeto de múltiples agresiones— permanece en libertad y no fue acusado por la fiscalía, a pesar de que pesa sobre él un frondoso prontuario delictivo, siempre según fuentes de la investigación.
Para los investigadores del caso el hombre es testigo de lo ocurrido y así lo trata la Justicia, al menos en esta primera instancia investigativa.
Por el momento, los esfuerzos de los pesquisas están puestos en hallar el arma del policía que aparentemente fue apropiada ilegalmente por el agresor. “La pistola reglamentaria no fue encontrada y se realizarán allanamientos para su recuperación”, detallaron fuentes policiales.
Territorio tomado
El ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, dijo en diálogo con La Voz que el problema de los cuidacoches no registrados se volvió un asunto de “alta peligrosidad” en los distintos territorios.
El enfrentamiento entre los “naranjitas” informales —que según en este caso, fuentes oficiales aseguraron que no se encuentran asociados a ninguna cooperativa y cargan con una larga lista de antecedentes policiales— se suma a una seguidilla de hechos violentos que preocupan en Córdoba.
“Las peleas por control de territorio se replican en la Capital y los únicos que intervienen son los policías. No hay otra fuerza u otro estamento que atienda el incremento de la violencia urbana”, dijo Quinteros.
El alto funcionario relaciona este problema con “un Estado ausente” y dijo que cuando no hay otras medidas precautorias es “complejo” resolver los problemas entre vecinos o trabajadores informales de la calle.
“Este tipo de violencia se incrementa cuando las crisis se agravan y la Policía puede intervenir, que de hecho lo hace, pero no se resuelve el problema de fondo”, criticó y pidió responsabilidad al respecto cuando mencionó que recientemente se intentó impulsar una ley para controlar la actividad del rubro que no pudo ser tratada.
En concreto, el proyecto de Ley buscaba modificar el Código de Convivencia Ciudadana sobre el “cuidado de vehículos sin autorización legal”. Pero la iniciativa no prosperó.
Quinteros respaldó el accionar del uniformado que intentó hacer cesar la acción violenta y no descartó que, en caso de que el incidente se judicialice, Seguridad busque presentarse como querellante en la causa para actuar como querellante.







