Misterio. Crimen de Fernández Lima en Coghlan: “Un HDP asesinó al compañero de colegio de su hijo”, declaró un testigo reservado
Afirmó que escuchó el relato hace nueve años.
Un testigo de identidad reservada aportó información que podría resultar fundamental en la causa que investiga el asesinato de Diego Fernández Lima, el adolescente de 16 años desaparecido el 26 de julio de 1984 y cuyos restos fueron hallados en la casa de su excompañero de secundaria, Cristian Graf, en el barrio porteño de Coghlan.
El testigo solicitó mantener el anonimato para "evitar problemas" y prestó declaración bajo juramento de decir la verdad. Según su testimonio, al que tuvo acceso el diario La Nación, la vinculación de los hechos con la causa se produjo luego de que viera las actualizaciones del caso en los medios de comunicación.
Una reunión nocturna en 2017
El relato del testigo se remonta a una noche de agosto de 2017. En esa oportunidad, el hombre y un amigo se alojaron en la vivienda de un familiar de su conocido, identificado como Adalberto C. (quien habría fallecido entre 2022 y 2023).
Si bien el declarante ubicó la propiedad sobre Haedo al 1800 en la ciudad de Buenos Aires, los registros oficiales indican que el domicilio de Adalberto C. (nacido en 1940) se encontraba en la localidad de Florida, partido de Vicente López.
Durante una conversación informal sobre "casos viejos no resueltos", Adalberto C. les aseguró conocer una historia particular: “Acá hay un HDP que asesinó al compañero de colegio de su hijo”. En ese momento, los presentes calcularon que el hecho había ocurrido hacía unos 33 años (lo que coincide con el año de la desaparición, 1984), basándose en que la víctima tenía entre 15 y 16 años.
Detalles del ataque y un presunto móvil escolar
De acuerdo con la declaración, el dueño de casa describió un crimen perpetrado a traición y con premeditación. Detalló que el adolescente fue atraído mediante un engaño que involucró a una joven ("una minita") como anzuelo. Tras ingresar al domicilio, pasar a un sillón y simular una situación de intimidad, la mujer lo habría invitado a ir al baño.
Según el relato original de Adalberto C., en ese sitio la víctima recibió un primer ataque con un cuchillo de cocina en la zona del cuello y la clavícula, seguido de agresiones físicas y una segunda puñalada cerca del esternón para rematarlo.
Posteriormente, el cuerpo habría sido llevado a un cuarto al fondo de la propiedad para luego ser enterrado en el jardín, debajo de un cantero con piedras, un árbol y otras plantas.
Al ser consultado sobre el motivo del asesinato, el testigo señaló que Adalberto C. justificó el accionar del homicida en los presuntos maltratos y conductas humillantes que la víctima ejercía de forma recurrente contra el hijo del agresor en el ámbito escolar.
El testigo aclaró ante las autoridades judiciales que, si bien en algunos tramos de la conversación informal se habló en plural, el relato atribuía la autoría material directa únicamente al padre del compañero de colegio, sin especificar el grado de participación o conocimiento por parte del hijo o de la joven utilizada como señuelo.
Cuando se le preguntó a Adalberto C. cómo sabía la historia, este se limitó a señalar que se la había contado un muchacho que había visto recientemente, cuya identidad el testigo desconoce.
Sospechas sobre la muerte del padre de la víctima
El testimonio reservado también introdujo una línea de sospecha sobre el fallecimiento de Juan Benigno “Tito” Fernández, padre de la víctima. Adalberto C. habría mencionado en 2017 que el hombre llegó a averiguar lo ocurrido con su hijo y quiénes eran los responsables. Ante esto, los implicados habrían saboteado los frenos de su bicicleta para simular un accidente de tránsito.
Los registros históricos confirman que Fernández falleció en 1991 tras sufrir un accidente mientras circulaba en bicicleta.
Durante los años posteriores a la desaparición, Fernández buscó a su hijo bajo la hipótesis de que se encontraba en manos de una secta, sin que existieran indicios previos en la causa de que hubiera descubierto la verdad sobre el homicidio.
Nuevas medidas
Fuentes vinculadas a la investigación señalaron que la prioridad actual radica en corroborar las afirmaciones del testigo de identidad reservada mediante la recolección de otros testimonios.
En paralelo, durante la mañana de hoy se retomarán los trabajos de excavación en el jardín de la familia Graf.
La medida fue dispuesta luego de que especialistas de la Gendarmería analizaran el terreno mediante la utilización de un georradar y aconsejaran realizar una exploración minuciosa en un sector específico debido a anomalías detectadas en las imágenes de la superficie.


