¿Lo sabías? Por qué algunas personas hablan dormidas
Aunque suele despertar risas o curiosidad entre quienes comparten la habitación, hablar mientras se duerme es un fenómeno más frecuente de lo que parece. Qué lo provoca y cuándo suele aparecer.
Escuchar a alguien decir frases inconexas, reírse, murmurar o incluso mantener una supuesta conversación mientras duerme puede resultar tan llamativo como desconcertante. Este comportamiento, conocido como somniloquia, es uno de los trastornos del sueño más comunes y puede presentarse tanto en niños como en adultos.
La mayoría de las personas que hablan dormidas no recuerdan al día siguiente lo que dijeron. Los episodios suelen durar apenas unos segundos, aunque en algunos casos pueden extenderse durante varios minutos. El contenido de las palabras también varía: desde sonidos ininteligibles hasta frases completas o diálogos que no guardan relación con la realidad.
Qué significa que algunas personas hablen dormidas
Los especialistas explican que hablar durante el sueño puede ocurrir en distintas fases del descanso, tanto en el sueño REM, cuando aparecen la mayoría de los sueños, como en etapas más superficiales del sueño no REM. Aunque todavía no se conoce con exactitud el mecanismo que lo provoca, se sabe que diversos factores pueden aumentar su frecuencia.
Entre las causas más habituales se encuentran el estrés, la ansiedad, el cansancio extremo, la fiebre, la falta de sueño y los cambios importantes en la rutina. También puede aparecer después del consumo de alcohol o de algunos medicamentos que alteran la calidad del descanso.

En los niños, la somniloquia suele ser especialmente frecuente y, por lo general, desaparece con el crecimiento sin necesidad de tratamiento. En los adultos, en cambio, cuando los episodios aparecen de forma repentina o se vuelven muy frecuentes, pueden estar asociados a otros trastornos del sueño, como el sonambulismo, los terrores nocturnos o la apnea del sueño.
En la gran mayoría de los casos, hablar dormido no representa un riesgo para la salud y tampoco requiere medicación específica. Sin embargo, sí puede alterar el descanso de la persona que comparte la habitación o convertirse en un motivo de preocupación cuando se acompaña de movimientos bruscos, gritos o conductas violentas durante la noche.
Para reducir la probabilidad de estos episodios, los especialistas recomiendan mantener una buena higiene del sueño. Esto incluye respetar horarios regulares para acostarse y levantarse, dormir entre siete y nueve horas por noche, evitar el exceso de cafeína o alcohol antes de ir a la cama y disminuir el uso de pantallas durante la última hora del día.
Si hablar dormido comienza de manera repentina, ocurre varias veces por semana, se acompaña de otros comportamientos inusuales o provoca un deterioro importante del descanso, lo más recomendable es consultar con un médico o un especialista en medicina del sueño. Una evaluación adecuada permitirá descartar otros trastornos y determinar si existe una causa que requiera tratamiento.



