Dormir con la mascota afecta más a los jóvenes, según un estudio

Los menores de 40 años son quienes más resienten el descanso por compartir cama o habitación con su perro o gato. En Argentina, 8 de cada 10 hogares tiene al menos una mascota.

25 de junio de 2026 a las 09:57 a. m.
Dormir con la mascota afecta más a los jóvenes, según un estudio
Las consecuencias para los jóvenes de dormir con sus mascotas.

Un relevamiento de la Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM) detectó que los menores de 40 años son quienes más resienten el descanso por compartir cama o habitación con sus animales de compañía. En Argentina, donde 8 de cada 10 hogares tiene mascota, el dato enciende una alerta sobre las condiciones del dormitorio.

Un tercio de las personas que conviven con perros o gatos sufre interrupciones frecuentes del sueño, según la AASM. El fenómeno golpea con más fuerza a las generaciones más jóvenes, que son también las que más eligen tener mascota en el hogar.

Los jóvenes, los más afectados

Las consecuencias para los jóvenes de dormir con sus mascotas.
Las consecuencias para los jóvenes de dormir con sus mascotas. (Magnific)

La encuesta de la AASM, realizada sobre 2.005 adultos estadounidenses, mostró que el 33% del total experimenta un sueño "siempre o frecuentemente" interrumpido por sus animales. Entre la Generación Z ese porcentaje sube al 42%, y entre los millennials, al 39%.

Según la entidad, las mascotas son una fuente de compañía y bienestar, pero también pueden alterar las noches de descanso de sus dueños. Por eso, recomienda crear un espacio propio para el animal cuando el sueño se ve afectado.

En Argentina, según un relevamiento de Kantar, el 80% de los hogares convive con al menos un animal de compañía, una proporción que se sostiene desde 2022 y que crece especialmente entre los más jóvenes.

Por qué tantos eligen compartir la cama

Pese a esos datos, la costumbre no deja de crecer. Un estudio de Mayo Clinic, sobre 150 pacientes de su Centro de Medicina del Sueño en Arizona, halló que, entre quienes tenían mascota, el 56% les permitía dormir en la habitación.

De ese grupo, un 41% percibió que el animal no afectaba su descanso o incluso lo mejoraba, por la sensación de compañía y calidez que aporta. Solo dos de cada diez lo describieron como una fuente de interrupciones.

Por otra parte, investigaciones de la Universidad Estatal de Washington comprobaron que interactuar con perros y gatos durante 10 minutos reduce el cortisol, la hormona del estrés, en estudiantes universitarios. El estudio no midió el efecto puntual de dormir junto a un animal, pero respalda el vínculo entre el contacto con mascotas y la relajación.

El colchón, la variable que pocos consideran

Las consecuencias para los jóvenes de dormir con sus mascotas.
Las consecuencias para los jóvenes de dormir con sus mascotas. (Magnific)

Para quienes ya decidieron compartir la cama, los especialistas en descanso ponen el foco en las condiciones del colchón. El tamaño y la independencia de lecho son las primeras variables a revisar.

"Un colchón Queen o King puede hacer toda la diferencia. Con más espacio, tu mascota puede acomodarse sin invadir tu territorio, y vos podés mantener una postura saludable durante la noche", señaló Pablo Mandelbaum, doctor en Química y especialista en calidad de sueño de Sensorial Colchones.

Mandelbaum agregó que los colchones con independencia de lecho, diseñados para no transmitir el movimiento entre quienes comparten la cama, ayudan a evitar las interrupciones durante toda la noche.

Higiene y control veterinario, las claves

Las consecuencias para los jóvenes de dormir con sus mascotas.
Las consecuencias para los jóvenes de dormir con sus mascotas. (Magnific)

Los especialistas coinciden en que la higiene es central para reducir riesgos. Lavar las sábanas con agua caliente, cepillar al animal con frecuencia y evitar que duerma directamente sobre la ropa de cama son las recomendaciones más repetidas.

La visita al veterinario cada seis meses, para descartar parásitos o enfermedades transmisibles entre humanos y animales, es la indicación que más remarcan los profesionales consultados.

A la luz de los datos, los especialistas coinciden en que las condiciones del dormitorio, y no sólo el vínculo afectivo, son las que terminan definiendo si esa convivencia nocturna afecta o no el descanso.