Salud. Vitamina A: qué enfermedades ayuda a prevenir y por qué es clave para la vista y las defensas
Qué enfermedades ayuda a prevenir y cómo incorporarla de forma segura a la dieta.
La vitamina A es uno de los micronutrientes fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo. Aunque muchas veces se la asocia únicamente con la salud ocular, su influencia es mucho más amplia y abarca desde el fortalecimiento del sistema inmunitario hasta la prevención de complicaciones graves en etapas vulnerables de la vida.
A nivel global, la deficiencia de vitamina A continúa siendo un problema de salud pública, especialmente en niños menores de cinco años y mujeres embarazadas en contextos de desnutrición. Organismos internacionales estiman que cientos de miles de niños desarrollan cada año trastornos visuales asociados a su carencia, muchos de ellos con consecuencias irreversibles.

Cuáles son las dificultades que le ocurren a tu cuerpo por falta de vitamina A
Uno de los primeros signos de déficit es la ceguera nocturna, es decir, la dificultad para ver en ambientes con poca luz. Esto ocurre porque la vitamina A es indispensable para la formación de los pigmentos de la retina que permiten adaptar la visión a la oscuridad.
Cuando la falta se prolonga, puede aparecer xeroftalmia, una afección que reseca la superficie ocular y daña la córnea, pudiendo derivar en pérdida total de la visión.
Más allá de la vista, este nutriente cumple un rol decisivo en el sistema inmunológico. Niveles adecuados contribuyen a reforzar las defensas y a reducir el riesgo de infecciones respiratorias graves, como la neumonía, y episodios recurrentes de diarrea en la infancia. También se ha observado que una correcta ingesta ayuda a disminuir complicaciones asociadas a enfermedades infecciosas.
Durante el embarazo, la vitamina A participa en el desarrollo celular y en la formación de tejidos, además de intervenir en procesos vinculados al transporte de oxígeno en sangre. Sin embargo, tanto el déficit como el exceso pueden resultar perjudiciales, por lo que su consumo debe ser equilibrado.
En cuanto a las fuentes alimentarias, el retinol, forma activa de la vitamina A, se encuentra en alimentos de origen animal como hígado, pescados y lácteos.

Por su parte, frutas y verduras de color naranja o verde oscuro, como zanahoria, zapallo, boniato y hojas verdes, aportan betacarotenos, que el organismo convierte en vitamina A. Para mejorar su absorción, se recomienda combinarlos con grasas saludables.
Los especialistas advierten que la suplementación sin control médico puede generar toxicidad si se superan los límites recomendados, con posibles daños hepáticos y óseos. Por eso, ante síntomas como piel seca persistente, infecciones frecuentes o alteraciones visuales, lo indicado es consultar a un profesional y realizar los estudios correspondientes.



