Salud. Café frío o caliente: cuál es más saludable y qué pasa en el cuerpo al tomarlo, según la ciencia
Un análisis difundido por The American Journal of Clinical Nutrition reveló cómo impacta cada versión en el cuerpo y cuál puede resultar más beneficiosa según las necesidades de cada persona.
El café es uno de los hábitos más instalados en la rutina diaria de millones de personas. Para algunos, el desayuno no empieza hasta tomar una taza caliente, mientras que otros prefieren las versiones frías que ganaron popularidad en los últimos años.
Sin embargo, detrás de esa elección cotidiana existe una diferencia mucho más profunda que el simple gusto personal: la temperatura y el método de preparación pueden modificar la forma en la que el organismo procesa esta bebida.
Qué café recomiendan los especialistas y por qué
Distintos estudios científicos comenzaron a analizar cómo reaccionan el cuerpo y el metabolismo frente al café frío y al café caliente.

Según investigaciones citadas por The American Journal of Clinical Nutrition, el calor del agua influye directamente en la extracción de antioxidantes y compuestos bioactivos presentes en el grano, generando efectos distintos en la salud digestiva y cardiovascular.
Uno de los puntos más relevantes aparece en la acidez. El café frío, especialmente el preparado mediante infusión lenta, conocido como cold brew, presenta niveles de acidez considerablemente más bajos que el café tradicional caliente. Esto sucede porque el proceso de extracción en agua fría reduce ciertos compuestos ácidos que suelen irritar el estómago.
Por ese motivo, especialistas consideran que esta variante puede resultar más amigable para personas con sensibilidad digestiva, gastritis o reflujo. Además, al tener un sabor naturalmente más suave, muchas veces requiere menos azúcar o crema para equilibrar el gusto.
Otro aspecto importante es el contenido de cafeína. Aunque depende del tipo de preparación y del grano utilizado, el café frío suele tener una concentración más elevada.
En algunos casos puede superar ampliamente la cantidad presente en una taza convencional caliente. Esto lo convierte en una opción elegida por quienes buscan un efecto estimulante más intenso o una mayor sensación de energía durante la mañana.

El café caliente, en cambio, mantiene una ventaja nutricional importante vinculada a los antioxidantes.
Según datos difundidos por The American Journal of Clinical Nutrition, las altas temperaturas permiten extraer una mayor cantidad de polifenoles y compuestos antioxidantes asociados con beneficios cardiovasculares y metabólicos.
Estos elementos ayudan a combatir el estrés oxidativo y fueron relacionados en distintas investigaciones con una menor incidencia de enfermedades crónicas como diabetes tipo 2 y problemas cardíacos. También influye el tipo de tueste: los granos claros suelen conservar mejor estas propiedades que los tostados oscuros.
Más allá de las diferencias, los expertos coinciden en que no existe una única opción correcta. La elección depende de las necesidades y tolerancia de cada persona.



