Salud. El motivo por el que algunas personas evitan las multitudes durante los festejos de la Selección
La psicología explica qué significa ser una Persona Altamente Sensible (PAS) y cuáles son las señales para reconocer este rasgo.
Los festejos por los partidos del Mundial suelen convertirse en momentos de máxima emoción colectiva. Calles llenas de personas, bocinas, cánticos, abrazos y una energía que se multiplica con cada triunfo forman parte de una experiencia que para muchos resulta inolvidable.
Pero, no todas las personas viven estas situaciones de la misma manera: mientras algunos encuentran en las multitudes una fuente de alegría y entusiasmo, otros pueden terminar agotados, irritados o con la necesidad de alejarse del ruido.
Esta diferencia en la forma de reaccionar frente a los estímulos externos puede estar relacionada con la sensibilidad de cada individuo. En este contexto aparece el concepto de Persona Altamente Sensible (PAS), una característica vinculada con una manera más profunda e intensa de procesar la información que llega del entorno.
Uno de los aspectos relacionados con esta experiencia es la interocepción, el mecanismo que permite percibir las señales internas del propio cuerpo. Este sistema influye en la manera en que una persona registra sensaciones como el cansancio, el estrés o la tensión emocional.
Cuando el ambiente se vuelve demasiado estimulante, como puede ocurrir durante un festejo multitudinario, algunas personas pueden experimentar una sensación de saturación.
Qué significa ser una Persona Altamente Sensible
El término Persona Altamente Sensible fue desarrollado por la psicóloga Elaine Aron para describir un rasgo de personalidad caracterizado por una mayor profundidad en el procesamiento de los estímulos. No se trata de una enfermedad ni de un trastorno, sino de una forma particular de percibir y responder al mundo.

Quienes poseen este rasgo suelen presentar una gran capacidad de empatía, una fuerte conexión con las emociones propias y ajenas y una mayor sensibilidad frente a determinados estímulos, como sonidos intensos, luces fuertes, movimientos constantes o ambientes con demasiada actividad al mismo tiempo.
Por ese motivo, una celebración deportiva con miles de personas puede resultar una experiencia ambivalente. La emoción del momento puede disfrutarse, pero la cantidad de estímulos simultáneos puede generar cansancio mental y la necesidad de buscar espacios más tranquilos.
Entre las señales que pueden asociarse con este rasgo aparecen la incomodidad frente a ruidos fuertes, la sensibilidad ante los estados emocionales de otras personas, una vida interior intensa y la necesidad de descansar después de períodos con mucha actividad social.
También es frecuente que quienes se identifican como PAS prefieran encuentros más pequeños o ambientes donde exista mayor previsibilidad. No significa falta de interés por compartir con otros, sino una manera diferente de administrar la energía y el bienestar personal.
Cómo encontrar un equilibrio frente a la sobreestimulación
Reconocer estos límites puede ayudar a evitar situaciones de agotamiento emocional. Aprender a decir que no a ciertos planes, tomar pausas durante eventos intensos o buscar momentos de calma después de una jornada cargada son herramientas que permiten recuperar el equilibrio.

Durante los festejos mundialistas, por ejemplo, una persona altamente sensible puede disfrutar de la emoción del triunfo sin necesariamente permanecer horas en una multitud. Encontrar una forma propia de vivir estos momentos permite participar de la celebración sin dejar de respetar las necesidades individuales.
La sensibilidad no representa una debilidad, sino una manera diferente de interpretar el entorno. Comprender cómo funciona este rasgo ayuda a muchas personas a aceptar sus propias reacciones y construir experiencias más acordes a su bienestar.



