Finanzas. Viento de cola para la economía argentina, tras el fin de la guerra

Sigue la suba de acciones y bonos, y el riesgo país se acerca a un valor que abre las puertas al financiamiento externo. Se espera una mejora en la calificación de las acciones.

15 de junio de 2026 a las 05:19 p. m.
Viento de cola para la economía argentina, tras el fin de la guerra
Sigue la mejora del indicador soberano y alienta las perspetivas financieras.

En un contexto positivo para los mercados financieros globales por la cercanía del final de la guerra en Medio Oriente, los activos argentinos sostuvieron su tendencia alcista, lo que provocó una nueva baja del riesgo país que quedó a un paso de perforar los 400 puntos básicos.

Dado el feriado por el paso a la inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes, en Buenos Aires no hubo actividad bancaria ni bursátil local y las buenas señales llegaron todas desde el exterior.

Los títulos públicos volvieron a subir y llevaron al índice soberano que elabora JP Morgan a 425 puntos básicos. Es el valor más bajo desde finales de abril de 2018.

Con este escenario los analistas locales comienzan a preguntarse si el equipo económico apurará una emisión de deuda en el mercado internacional para cumplir con el vencimiento por U$S 4.200 millones de julio o si se guarda esa carta para el segundo semestre del año cuando se espera un menor flujo de divisas al culminar la liquidación de la cosecha gruesa.

Al momento, al Ministerio de Economía aún le queda realizar una licitación interna del AO28, el título en dólares que junto al AO27 fueron emitidos para juntar divisas para la obligación del mes próximo.

Con los U$S 300 millones de este instrumento que colocó la semana pasada, quedan apenas U$S 355 millones de los U$S 2.000 millones autorizados a emitir. La próxima subasta está prevista para el 24 de junio y se descuenta que se completará.

El buen clima a nivel internacional está impulsado por las firmes señales de que el fin de la guerra en Medio Oriente está cerca.

Así, el precio del petróleo Brent descendió casi 5% hasta un valor de U$S 83. La sensación es que cuando se concrete la firma del acuerdo y se reabra el tránsito por el Estrecho de Ormuz rápidamente perforará los U$S 80, quitando presión sobre los precios de la energía y, por ende, sobre la inflación global.

En el caso de Argentina esta nueva coyuntura tiene consecuencias variadas. Por un lado, la caída del barril de Brent hace más viable el acuerdo que lograron petroleras y refinadoras para sostener el precio de los combustibles en los surtidores (luego de haberlos aumentado 25% cuando se inició el conflicto).

Esta estabilidad fue fundamental para sostener la inflación a la baja en abril (2,6%) y mayo (2,1%), luego del fuerte salto de marzo (3,7%) Además, puede ser determinante para que en junio se quiebre el 2%.

La baja del precio del petróleo, y por ende de todo el sistema energético, también permitirá pagar menos por los barcos regasificadores que se necesitarán para abastecer la mayor demanda de las próximas semanas. El lado “B” de este escenario es la caída del precio de las acciones de las empresas petroleras, en especial de YPF (el ADR cayó más de 6%), y el menor ingreso de dólares por las exportaciones del sector energético, actualmente en pleno auge.

Otro impulso para los activos argentinos puede darse este jueves cuando MSCI dé a conocer su evaluación sobre la situación de Argentina. MSCI es una empresa que se dedica a brindar información sobre el mercado de acciones (no de bonos). El próximo jueves emitirá su trabajo anual en el que básicamente dará su diagnóstico sobre cómo están las condiciones financieras del país.

La evaluación pasará por saber si el país levantó las restricciones para mover dinero (como el cepo cambiario), si los inversores extranjeros pueden entrar y salir libremente sin trabas burocráticas, o si el mercado de cambios es unificado y transparente.

A partir de esa descripción, el 23 de junio decidirá si el país sube de categoría. Eso implicará mejorar el perfil de las acciones de las empresas que operan en el país.

Actualmente, para MSCI, Argentina es un país “standalone”, o sea que está fuera de toda posibilidad de inversión. MSCI decidirá si lo lleva a “mercado de frontera”, que implica un mercado “muy riesgoso”, o, como es la aspiración de máxima, si lo lleva a la categoría de “mercado emergente”.

Al igual que sucede con el mercado de bonos, hay grandes fondos de inversión que no pueden destinar flujos de divisas hacia países de mala calificación. Una mejora en esta escala abre una muy buena opción, especialmente para los papeles de las empresas vinculadas a la energía, el sector con mayor potencial de crecimiento en el país.

Si bien desde el punto de vista financiero las expectativas están alineadas “con flechita para arriba”, la incertidumbre política sigue poniendo un asterisco.

En diferentes análisis de consultoras y economistas crece el temor a que un deterioro de la imagen de Javier Milei ponga en riesgo máximo su reelección. Esto retrasaría cualquier plan de inversión en la economía real o en el plano financiero, lo cual puede frenar la reactivación de la actividad, factor considerado clave para sostener el proyecto político.